"Estoy cansada" - le dije. Pero ella miraba con los ojos blancos buscando la respuesta como quien intenta mirarse la nuca por dentro. "Estoy muy cansada" - insistí. Y la respuesta ella la tenía en la punta de la lengua, pero aún no podía verbalizarla. - "Estoy agobiada. ¿Qué me pasa?" - Volví a preguntar. - "Te hacen falta Oligoelementos".

viernes, octubre 28, 2005

Oligosueño


Eran las cuatro de la mañana y los carabineros estaban en mi departamento, tomándome una declaración. Me preguntaban cómo eran, cuántos, en qué auto andaban, a qué hora había sido, cuál era la patente y por qué no los había llamado en el acto.

Mi respuesta ante todo era la misma: "Pensé que estaba soñando".

La policía incrédula tomaba mis datos, mientras me acomodaba el enmarañado pelo como tratando de reordenar los recuerdos.

Mientras mi actividad onírica mantenía su acostumbrada intensidad, a eso de las tres de la mañana visualicé como la cortina de fierro del almacén de la esquina era desbaratada por el auto de un grupo de secuaces. Al sentir el estruendor de esa acción y escuchar el fuerte murmullo "vamo! vamo! vamo! vamo!", seguido de un portazo de auto y una pelada de forro, me levanté y corrí hasta a la ventana para sorprender a los malhechores.

Claramente, y sin mis antejos, pude no ver los rostros, ni las patentes, ni lo sucedido. Volví a mi cama hasta despertar nuevamente y encontrarme con los carabineros en el living de mi casa.

Había despertado por segunda vez, al escuchar intensos lamentos y un "¡Puta los weones reconchesumadre!". De espalda y sin moverme, abrí los ojos, miré el techo y recordé lo que había soñado. El error fue que no había sido un sueño, sino la verdad del hecho del que fui único testigo. "En el país de los ciegos el tuerto es rey", y en el país de los dormidos, lo somos los sonámbulos.

Me asomé por la ventana y estaban en la calle una radiopatrulla, una cuca, el dueño del local, don Luchito, el loco chico, el estacionador chanta, la vieja copuchenta y yo, asomada desde el tercer piso.

Al escuchar desde arriba que nadie tenía claridad alguna y sólo especulaban, murmuré un tímido "yo los ví", lo que bastó para que pareciera un estruendo amplificado que produjo silencio y luego conmoción. Yo era la pieza clave para aclarar el entuerto. Todos subieron. Conserje incluido.

- "Mmm... bueno, eran como 8..."
- "Ocho weones maricones! Si estos weones no andan de a pocos los chuchesumadre. ¿Y andaban a pie?"
- "No. En auto... En dos autos..."
- "Shuuuuuu...... Y la patente? Flaca la patenteee!"
- "No si no la pude ver. De acá arriba no se cachaba porque estaban estacionados a la vuelta"
- "Y por qué no llamaste a los pacos?"
- "Porque pensé que estaba soñando..."

Y claro, soñé con la derribada de la puerta a tracción con uno de los autos, pude imaginar el robo de la caja de fierro con el dinero, el robo de la máquina registradora y de las botellas de cerveza; pero no lo vi.

Vi a los tipos subiendo a sus autos y partiendo a toda velocidad por Huerfanos hacia Chacabuco. Un V16 blanco y otro burdeo, con aproximadamente cuatro tipos adentro de cada uno. Eso sí era real. Y curiosamente, lo soñado también.

Desde mi ventana no pude ver los daños, ni a nadie en la calle después que partieron los dos autos . Tampoco escuché ni un sonido más.

Mi negligencia: haberme ido a acostar hasta encontrarme dando declaraciones truchas e inservibles.

Mi lección: Al parecer, la vida sí es sueño...

2 Comments:

Blogger Unknown said...

querida...algo no me cuadra..donde estaba tu magnum?

9:17 p. m.

 
Blogger palomitakymberlyn said...

...es una oligoverdad o un oligosueño después de todo?....

11:57 a. m.

 

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