"Estoy cansada" - le dije. Pero ella miraba con los ojos blancos buscando la respuesta como quien intenta mirarse la nuca por dentro. "Estoy muy cansada" - insistí. Y la respuesta ella la tenía en la punta de la lengua, pero aún no podía verbalizarla. - "Estoy agobiada. ¿Qué me pasa?" - Volví a preguntar. - "Te hacen falta Oligoelementos".

lunes, agosto 12, 2013

Noche de Gloria

Ese día estaba tan cansada... Había madrugado dos horas antes del amanecer, había ido a la feria antes de que estuviera montada, había estado toda la tarde aprovechando mi día libre de madre para hacer muchas cosas pendientes y no me di el trabajo de sacarme el pañuelo de yoga de la cabeza antes de partir a mis dos funciones seguidas de cine para uno mismo y así matar el final de un día sábado.

Vi Gloria, esa película chilena que nos representa a muchas mujeres. Y por qué no decirlo, pese a estar unos 15 o 20 años lejos de esa realidad de la mujer separada, con nietos y con claras huellas del memorión paso del tiempo, me sentí casi fotocopiada.

Esa mujer liberal que busca sentir que está viva y que en cada guiño de la vida ve una oportunidad para amar pero que se desvanece con cada "no importa, así es la vida"...

De la sala de cine donde vi Gloria me fui introspectivamente a la sala VIP contigua a ver otra película que ni recuerdo. Sólo recuerdo estar cómodamente sentada en un diván, comiendo unas quesadillas con jugo mientras me daba cuenta de que era la única persona sola en medio de una sala repleta de espectadores de la tercera edad. Eran las 23 horas y comenzaba mi experiencia donde me sentía una Gloria de 60 años entre un público de 70 años.

Mal.

La vi igual completa. Y fue a la salida donde decidí quemar los últimos cartuchos del día acompañando a un amigo a escuchar una Banda de Rock. "Esto no puede ser señores... Por qué me estoy asesentando a mis 39 años? Vamos a revertir esto!"

Tomé mi auto, sintonicé la radio del rock para entrar en frecuencia, cambié mi look, y venciendo la tentación de asesentarme nuevamente e irme a dormir, opté por la chaqueta de cuero color negro, las botas ad-hoc y el pelo suelto.

Ahí estaba Gonzalo en la puerta. Ahí dentro estaba la banda. Ahí estaban repartidos los conocidos de siempre. Pero también estaba para mi impacto ese hombre que me robó el corazón vidas atrás y que hoy desde la primera mirada me lo está devolviendo...

Travesía

Miro tus zapatillas y me pregunto por dónde anduvieron antes de llegar hasta la alfombrita de lana de mi casa.

Las vuelvo a mirar y a primera vista me parecen tiernas así tendidas, como resignadas, con su cara de buena onda y de no conocer reuniones de directorio ni funerales.

Las miro objetivamente y me parecen grandes y oscuras, simpáticas pero cansadas. Contrastan con el blanco y fucsia que impera en este espacio, pero ponen la nota rockera, chascona, espontánea, campestre y masculina que por aquí hacía falta.

La verdad es que poco me importa la biografía de tus zapatillas. Sea lo que sea que hayan caminado, conocido o explorado, todo ese recorrido es lo que las trajo hasta aquí, como si este lugar fuera un terminal del TranSantiago donde han querido quedarse a esperar que se inaugure la nueva línea del Metro para comprar un pasaje doble.

Se ve que tienen heridas de guerra, que se han ido amoldando a tu manera de caminar y que te conocen porque te esperan donde saben que vas a llegar.

Entonces siento que si tu cabeza de artista en el cielo y tus realistas pies en la tierra han sido operados con el mismo corazón, no puedo menos que amar toda la travesía y entregarme a navegar contigo en el alegre mar de tus ojos...

domingo, febrero 13, 2011

Springfield de Chile

Y así es como hace ya dos años que vivo en Springfield de Chile. Un recinto circular, de calles concéntricas, con zonas comerciales, campestres, empresariales, gastronómicas, ecuestres y residenciales conformando el mix más extraño con un sólo denominador: sus habitantes.

Es el único lugar que cuenta con población que conforma un universo tan variado en tan poca superficie, y donde la dueña de la peluquería es apoderada del jardín infantil de mi hija, donde el otro apoderado es mi personal trainer en el mismo gimnasio donde la niña que hace cardio a mi lado es mi colega que va al banco cuya ejecutiva almorzó en la mesa de al lado en el restaurant de sushi donde el dueño me quita el sueño.

En este mismo lugar, la madre de la dueña de la peluquería es mi vecina, y mi otra vecina me dice en el almacén de la esquina que quiere trabajar en mi oficina, mientras me encuentro con un ejecutivo que trabaja en el quinto piso y que vive en el edificio de al lado, donde van a llegar los guacamayos.

En la lavandería lavan toda la ropa de los Springfieldanos junta, y en el basurero de ese Strip Center, botan las servilletas de los mismos habitantes mezclada con las pelusas de las lavadoras y los pelos depilados, además de las papeletas del cajero electrónico con nuestros saldos.

Ese basurero debe ser como un Google de desechos orgánicos / minerales con los cuales se podría hacer un castillo de residuos llenos de información capaces de clonarlos en una cápsula para montar otra ciudad empresarial en cualquier planeta.

Total está probado que sea como sea, funcionamos.

martes, marzo 03, 2009

Cuba


Ya que estábamos todos de vacaciones en este lugar del planeta, decidí ir sola con mi hija un poco más allá sólo por la tarde.
Dejando a toda la familia paseando en Colombia, y como quien toma el metro, nos subimos a un avión y nos bajamos en Cuba.
Yo quería ir a la playa pero no conocía el camino. Así que decidí seguir la única ruta que conocía: la del hospital.
Caminamos hasta llegar al blanco edificio con la cruz roja despintada en su fachada. Abrí la puerta y recorrí sus pasillos entre pacientes y enfermeras. El frío cemento de sus paredes y el grisáceo pavimento nada me hablaban de naturaleza. Finalmente, con mi hija en brazos, crucé la puerta de salida llegando al estacionamiento que conectaba con la calle principal de la ciudad.
Caminamos bastante pero sólo se veían viejas casas en el paisaje. Ni idea, ni pistas de donde estaba el mar. Decidí entonces entrar al único hotel de la cuadra y preguntar a alguien por la hora. "Las cuatro y media"- me dijeron. Ya era hora de regresar pero aún faltaba ver el mar...
El hotel era extremadamente lujoso. Avancé por el salón principal hasta llegar al final que remataba en un balcón con baranda con vista ¡Al mar!
La sensación de vértigo al mirar hacia abajo era estremecedora. Mi hija quedó impactada al ver el mar tan tranquilo, sinuoso, color esmeralda y lleno de gente practicando actividades acuáticas.
Las personas se veían tan pero tan pequeñas que al parecer estábamos a 1000 metros de altura, y caer desde esa distancia sería suicida.
Afirmé bien a mi inquieta hija que sólo trataba de asomarse por la baranda afirmándose con sus fuertes manitos para continuar observando el encantador paisaje, sin embargo su entusiasmo era tal, que preferí bajar a la playa interior del hotel con ella.
Tomamos el ascensor y ya estábamos ahí. Con los pies en la micro arena, con micro olas y la gente aún lejana.
No podía entender el fenómeno... Personas inalcanzables en su diminuta escencia y a escasos centímetros de la palma de mi mano.
Me incliné a observar bien y mi impacto fue mayor al descubrir que eran mini personajes de papel, animados por la magia de la tecnología y que en su pequeñez no hacían otra cosa que evocar una playa desde la altura.
Una mini costa cubana que invadía la planta baja de ese hotel. Cálida, luminosa y silenciosa.

lunes, febrero 02, 2009

Olores


Remasterización

Anoche vi como, al recordar lo que no debo, comenzaba a temblar la ventana que estaba sobre nosotros.

Alcancé a advertirle a él, que ésta se desprendería sobre nuestras cabezas.

Dos segundos después, el marco se había desligado del muro y la ventana comenzaba a caer desde gran altura a la vez que rotaba en sí misma dirigiéndose hacia nosotros como blancos de un misil que nos haría pedazos.

Quedamos atónitos. Nos quedamos mirando fijamente con miedo y con dulzura mientras nuestros ojos eran capaces de decir aquello que no se puede verbalizar. Nos leímos sin necesidad de decir lo que no debíamos jamás pronunciar. Compartimos en silencio y en complicidad.

La quebrazón y el estrepitoso impacto de la ventana contra el pavimento, fue la manifestación del grito desconsolado de quien ya no tiene más que hacer. El llanto desgarrador de la pérdida total, de su merecida soledad.

La puerta siguió cerrada como nuestras gargantas, pero la ventana abierta y luego reventada, nos regaló esa libertad perdida hace tanto. Reconfortó nuestros corazones y unió lo que jamás debió colapsar.

miércoles, abril 02, 2008

Que hago con este corazón

Late que se me sale por la boca y compite con mi bajoneada cabeza.

Quisiera guardarlo en una cajita de terciopelo, repleta de algodoncitos perfumados, para saber que está bien cuidado y que nadie le hará daño. Sólo así podría pensar para actuar sin sufrir. No quiero más de eso ni de lo que pueda venir.

¿Y si lo cambio por uno de trapo?

Peliculón

Acabo de ver un programa en CHV. Uno conducido por la Eva Gómez y cuya historia era representada por actores de cuestionable presupuesto. Pero eso da lo mismo.

Al parecer, era de grabación reciente porque los protagonistas terminaban en el cine comprando entradas para Bee The Movie, película estrenada hace "semi poco". Para ser bien honesta, no recuerdo cuando...

Lo vi y me dejó pensando... Y tal vez este espacio , sirva para revivir una verdad enterrada, o aunque sea para lanzar pensamientos al viento, ya que los antiguos contenidos mágicos del blog de la Anastasia, no mostraban el lado B que sólo se aloja en mi alicaída cabeza.

En resumen, el programa mostraba a una mujer casada con un hombre infértil, que queda embarazada de su amante. Ella, sin saber que su marido es infértil, se hace un test de embarazo de farmacia. Esos de 3 lucas... Pero ante la duda de no saber de quien de los dos es el hijo, se queda callada.

El marido, encuentra el test de resultado positivo, con dos rayitas rojas bien definidas, y se adelanta mintiéndole a su mujer: "me entregaron el resultado de mi exámen de fertilidad y dicen que tengo espermios para tirar pal techo". Ella se siente aliviada y le confiesa su estado de gravidez.

El, bajo un profundo y personal secreto, se adjudica frente a ella una guagua ajena con tal de tener la familia soñada.

Una vez cercida la guagua, tres años después de ese episodio, quien les vende las entradas al cine a esta familia aparentemente perfecta, es el verdadero padre de la niña.

Entonces el boletero lo sabe y no lo dice, la madre y el marido también. Un secreto fragmentado en tres y jamás compartido. Un fin cuidado sin importar los medios. El anhelo: la familia feliz.La única inocente: la niña.

Entonces, parece que para algunos, la familia es una meta que amerita vistas gordas mórbidas.Pero para otros, el ego es todo. La insaciable y absurda libertad individual y egoísta de los ignorantes prevalece junto al orgullo. Y la incapacidad de reconocerlo se recubre de un disfraz de víctima con tal de purgar las responsabilidades que jamás serán asumidas bajo ese antifaz de "pobre de mi, miren lo que me hacen..." a pesar de que no existan dobleces, ni secretos ni nada.

Lo que venga después, dependerá de una cuestión valórica individual, ya que uno puede ser consecuente con lo que desea para sus hijos, pero es imposible meterse en la cabeza de quienes no tienen sentido de altruismo, ni de protección ni de familia y que ya están craneando las versiones para contaminar la inocencia de una niña.

En palabras simples para los legos: Una hija- para algunos- lo amerita todo, pero para otros no es más que un baluarte que corona a los egoístas en su trono de inhumanidad.

martes, marzo 18, 2008

Desamor

Quería que lo nuestro fuera para siempre, de por vida. Pero en otros términos...

Me juró la mayor felicidad de la tierra, esa que según él jamás había conocido... Y así estoy ahora: d portas de un careo frente a fríos especialistas en asuntos prácticos que garanticen lo mejor para una niña que no merece menos, pero para quien deseaba mucho más que bienes tangibles.

Si bien quería su amor, y era eso lo que yo le quería dar de por vida, hoy me he ganado todo lo contrario por tener que recurrir a terceros que le cuenten como cuidar a una familia.

Ni el egoísmo ni la avaricia, ni los malos tratos ni las negligencias, son propias para ofrecerle nido a una principita bella.

¿Es el precio de la libertad otorgar una suma de dinero mensual? ¿Es el precio de la libertad regateable más encima?

Si se transa un hogar, una familia y mucho amor, por más noches de más de todo eso, es que no se ha comprendido nada. de nada...

lunes, marzo 17, 2008

Moneda de cambio

Es una lástima que el dinero termine siendo la tangibilización del sentido de justicia, sobre todo cuando de asuntos de familia se trata.

No puedo creer la ironía de la vida, de convertir la fecha más recordada en una macabra.

No me convenzo de que la otra parte no haya querido llegar a buen entendimiento, y que su orgullo y egocentrismo no le permita reconocer que no era el mejor camino.

Ni siquiera comprendo por qué me culpan, si puse todo de mi parte para evitarlo.

El amor no se regatea. El respeto tampoco. Los cariños, los derechos y las obligaciones no se rematan como en una feria de las pulgas. Se dan y se ganan.

viernes, marzo 14, 2008

Por qué.

Porque las niñas merecen cuentos de hadas, sobre todo cuando son principitas bellas. Porque no existe respuesta para todo. Porque nadie tiene la razón absoluta. Porque hay distintos puntos de vista. Porque uno viene de una cultura y el otro de otra. Porque me enseñaron en un idioma y a otros en otro. Porque uno aspira a darle a ella lo mismo que tuvo, y yo no quiero darle menos que las oportunidades que yo tuve. Porque creyó estar seguro de lo que quería, cuando no era cierto. Porque creí en lo que quería. Porque era lo que yo quería. Porque cuando se es muy hijo, no se puede ser muy padre. Porque hay quienes usan las mentiras. Porque para que haya un manipulador, debe haber alguien que se deje manipular. Porque todo se paga en esta vida. Porque me espera algo mejor. Porque mi amor lo estaba sembrando en el cemento. Porque nunca me llevaron a ver a Ceratti. Porque me vaciaron mi hogar y me despojaron de palabras. Porque me vaciaron el corazón de lágrimas. Porque no me creyeron. Porque no me entendieron. Porque no me cuidaron. Porque nuestras diferencias fueron amenazas para él. Porque yo creía que esas diferencias eran oportunidades para los dos. Porque no me estaba marketeando. Porque soy presa fácil de la publicidad engañosa. Porque estaba ciega. Porque jamás pierdo las esperanzas. Porque tengo una hija maravillosa. Porque tengo grandes amigos. Porque no he dejado de trabajar nunca. Porque valoro mi vida. Porque antes que mi, está ella. Porque la amo. Porque no puedo olvidar.

Amanecer en el Estrecho

Un corazón que latía en mi guata era la única tibieza que de a poco fue craquelando y derritiendo los fríos trozos de mi cuerpo.

Mi propio corazón congelado y paralizado, había irradiado un frío inexplicable en todos los sentidos. Mi cabeza, mis manos, mis pies, mis vísceras, todo en mi estaba cristalizado.

Sólo puedo comparar el corazón de la Anastasia con el calorcito del sol asomándose sobre el Estrecho de Magallanes, tierra que me vio nacer y que tal vez me regaló un traje térmico invisible, capaz de protegerme de los peores inviernos de la vida.

Hoy ha salido ese sol y brilla con todo su esplendor, late junto a mi pecho cada noche y huele maravilloso mientras cruje y me sonríe.

Sin embargo, aunque lo he intentado, aún no puedo sacarme el traje. Cada vez que lo dejo sobre mi mesita de noche, me da un frío que moja mis ojos y mi garganta al sentir que quedan vestigios de la pena más grande de mi vida.

Estoy de luto, viviendo el duelo por la pérdida de quien más había amado. A modo de detenido desaparecido lo busqué por cielo, mar y tierra, llegando incluso a explorar las orillas del Elqui a ver si lo encontraba bajo las mismas estrellas donde me prometió un cielo paralelo y donde me confesó querer la familia que ahora, por su muerte, perdió.

No estaba desaparecido. Simplemente fue un amor fugaz, que cual cometa dejó una cola larga que se ha desvanecido en siete fríos meses.

Y esa es la mayor tristeza. Saber que no está en ningún lugar del universo, que nadie ni nada me puede devolver a esa quimera con ojos de amor, palabras de loco, risa de niño y porte de hombre.

De esa quimera queda el recuerdo y una descendencia que lo honra en belleza, y que me lo trae a mi memoria cada segundo, y que ha sido merecedora -sólo por existir- del mayor amor que haya sentido jamás.

En el Estrecho durante el verano, jamás deja de latir el sol. Y los hielos no son eternos, excepto aquellos que Magallanes atesora y que son su fortaleza.

miércoles, octubre 17, 2007

Estilista de mi muñeca

Desde hace siete meses que me encuentro en un estado lúdico que jamás viví ni en mi más tierna infancia. Se trata de una desconocida, incipiente y fanática afición por una muñeca que me tiene trastornada.



Se trata de una mini Konitukio que me quita el sueño y que me llena del más enorme sentimiento de amor que jamás haya sentido. Tengo la panza a punto de explotar y cada patada es una conexión inexplicable de emoción con mi corazón.


Nunca tuve ropa de muñeca ni corté metros de organza fucsia. Hoy mi hogar se prepara para recibirla y mi vientre es el primer palacio de esta niñita princesoide que ha venido a iluminar mi sonrisa.

lunes, enero 22, 2007

Oligoprincesa de Sealand

Tras perder el rumbo de mi vida y habiendo cumplido mis propósitos básicos, decidí cumplir el sueño de convertirme en princesa de alguien o tal vez de algo. Un sueño escondido que encontré hoy en la mañana cuando me trajeron el sobre lacrado a mi escritorio.

Tras haberme negado a numerosas pedidas de mano en mi vida y optar por la soltería, por primera vez acepto desposarme. Claro que con un príncipe, Roy Bates Jr., quien vio mi blog en Internet y pidió que se lo tradujeran al inglés, cayendo rendidamente enamorado de su desconocida autora, cuyo rostro tal vez haya visto esta tarde, luego de que me fotagrafiara la prensa nacional.

Por mi parte, a Roy Jr. no lo conozco más que por fotos en Google, y si bien no se trata de un tipo tan buenmozo que digamos, lo valoro pues ha sido capaz de sobreponerse al incendio de su país e incluso de ponerlo en venta para salvar a su familia y a la historia de Sealand.

Sealand será mi país, y yo la nueva princesa de aquella nación con estampillas propias emplazada en el océano.

A pesar de valorar su intención, cuando él me preguntó mi opinión, le dije que por ningún motivo vendiéramos esa tierra. Su constitución, la que cambió mi estado civil hoy día por casada con separación de bienes y participación de gananciales, vale oro y su abuelo estaría muy decepcionado de saber que su nieto esté pensando en cambiarlo por apenas dos mil millones de billetes verdes.

Me casé por poder tempranito, programé mis vacaciones y mi cambio de casa en esta nueva vida desterrada de lo mundano, tras perder la cabeza por pena y autodespiste.

La boda con honores reales será este sábado y llegaré en helicóptero, pues no hay otra manera de llegar. Habría querido una “limusina–helicóptero”, pero hasta que lo mencioné, a nadie se le había ocurrido construir esa oligoquimera. Lo que más me motiva, es que así como esa, se me ocurren mil cosas más para construir y crear en ese país devastado en el medio del océano, y cuya paz post guerra y fogosa destrucción serán mis principales estímulos para las ciencias, las artes y la procreación.

De todos modos seguiré escribiendo en este blog. Si tenemos equipo de fútbol como no vamos a tener Wi-Fi. Obvio que tenemos.

http://www.sealandgov.org/

viernes, enero 19, 2007

Oligoempresario


El argentino era empresario y guapo. El año pasado fabricaba -en su casa en Buenos Aires y junto con su hermano como socio- papel higiénico de manera artesanal. Ese era el business familiar que tomaba alrededor de once horas diarias para terminar 10 perfectos rollos envueltos en papel roneo.

El proceso comenzaba en una trituradora instalada el jardín de atrás, de la cual obtenía la pulpa de papel que luego secaba al sol sobre huinchas serpenteantes trazadas sobre el patio alrededor de unos naranjos, en forma de una franja larga y angosta que terminaba en unas bobinas que serían las encargadas de enrollar alrededor de reciclados tubos de cartón el papel ya seco pero no terminado, ya que luego el papel era gofrado con unos moldecitos y prepicado cada 10 centímetros, para ofrecer trozos cundidores a sus usuarios.

Así estuvo durante ocho largos meses tratando de sobrevivir a la crisis del corralito. Sin embargo, pese a su orgullo de empresario, su visión lo llevó a abandonar el negocio por un momento, buscando nuevos horizontes y cruzando así la cordillera de los Andes hasta llegar a cohabitar un departamento en el parque Bustamante de Santiago, en el cual las bobinas no cabían.

Hoy es manager del team de modelos de una bebida energética, y todos sus ingresos los destina al ahorro para comprar además la máquina blanqueadora de papel, para probar fabricar algo más “Elite”, incluso de triple hoja. Y ya tiene listos los listones con los que convierte la convexidad de los rollos en cantos planos para poder almacenarlos eficientemente en su nuevo departamento.

Oligocampaña Publicitaria para un Cementerio

No me siento preparada para asumir un cargo creativo en un cementerio. Muchas gracias, pero no.

De todos modos, agradeciendo la oferta, entrego mi aporte de slogans para la campaña de posicionamiento 2007.

"Para que nadie crea que usted no tiene donde caerse muerto..."

"Su alma en el cielo y su cuerpo en la tierra..."

"El mejor lugar de la tierra, está bajo tierra" (inspirado en Air France)

"Nuestro Cementerio... El encanto de morir..."

"Viva la muerte con estilo... Exclusivos lofts underground"

"El mejor lugar donde dormir, para siempre..."

"Su muerte es nuestro objetivo"

"Visite tumba piloto, y escoja en vida."

"Unicos con tumbas de tiempo compartido"

"Exclusivas tumbas DFL2 con subsidio de renovación fúnebre"

"Otra ayuda de Presto..."

"Te reconoceremos"

miércoles, octubre 11, 2006

Oligofetuccinis saBrossos del Chef

Fetuccinis tricolores envueltos en crema al champignon, toques de semillas de amapola, frutos del mar ahumados, tildes de aliños varios y el sabor de tu mano, han sido el gran plato gourmet de la estival temporada.

Un plato reposado y viajado, excusa de mi visita y una probadita de tu talento culinario, bajo una exquista capa de queso parmesano.

Chooma per te!

lunes, octubre 02, 2006

Oligoesparcimiento














Nunca creí que del cerro Santa Lucía podría pasar a estar oligoesparcida por el fértil Mato Grosso, ya que muchas veces no es posible estimar los alcances de nuestras acciones.

Tal vez no sea así, pero es muy probable que las revistas a bordo del avión accidentado hayan volado igual que sus fragmentos, a un radio de 50 kilómetros alrededor de donde cayó la nave donde viajaban cientos de pasajeros que no sobrevivieron y otro ciento de revistas con mi cara fotografiada en el nuevo destino promovido por Gol: Santiago de Chile.

Con una polera florifosforescente a pleno sol, manga larga y cuello bote recortada por sobre fondos como la calle Lastarria, el parque Forestal, una que otra fachada, o simplemente como fondo de una copa de vino matutina chambreada, que yo bebía de manera simulada para atraer turistas a las tierras del vino.

Pasé de la capital de Chile a la mismísima selva amazónica en actitud de cenizas que se las lleva el viento, o de challa colegial con cara de felicidad, tal vez colgando en un árbol o de una liana en plena tragedia.

Me dijeron que me pondrían en portada, que paradójico. Las portadas ahora han sido las víctimas del alicaído aparato.

Me dijeron que sonriera... Y nuevamente paradójico. La sonrisa quedará indefinidamente plasmada en el couché, hasta que la humedad de la selva la destiña.

jueves, septiembre 21, 2006

Cossas

Podría empezar por el principio, pero eso ya pasó hace muchas cosas.

Digo “hace muchas cosas” porque el tiempo ha sido breve, y como medida insuficiente.

Sin embargo, las cosas -muchas comunes y corrientes- han pintado mis días con los mismos colores que se disparan cuando bailas.

Me quedo con todo, lo atesoro todo y disfruto a concho navegar en tu mirada, en tu olor, en tu piel y en los remake que hace mi memoria cuando no estoy contigo.

Apareciste de repente con tu gitano embrujo, desabrochaste mi corsé de infantería antibalas y sin darme cuenta, ya te tenía cobijado en mi alma.

Me quedaban muchas desconocidas primeras veces que me has ido regalando y a las que me he regalado sólo para sentir así, tal cual vienen, mientras iluminas todo y me das la palabra perfecta, me acoges en tu abrazo y me invitas a volar justo cuando el tiempo se detiene a partir del momento en que abandonas el reloj.

Iubesc Te!

jueves, agosto 24, 2006

OligoSPA


Hoy en la mañana guardé los cigarros en la cartera, en la misma cajetilla que fue víctima de tu despliegue gourmet hace varias noches.

Reconocí estampada, sobre la “M” de Belmont, una huella de las delicias compartidas en tu hidratante sesión de placeres, a la luz de esas velas que tenuemente encandilaban la multiplicidad de refinados estímulos, esos que guardaré durante 68 años más en mi memoria y en la gaveta más cercana para tomarlos y revivirlos cada vez que quiera volar en tu aroma.

¿Qué culpa tengo de que los cigarros me duren más que el vino?

viernes, agosto 18, 2006

Mayo



Representarse en la propia identidad por un lado, y forzar la apariencia por otro, tienen algo que ver con la mayonesa.

La que se compra hecha, sabe a artificial, a cítrico forzado y a emulsión computarizada, al mismo tiempo que caduca, o simplemente se acaba y hay que comprar otra hasta que nuevamente se agote.

Ser distinto cada vez sin dejar de ser el mismo, es lo más parecido a preferir el goteo de aceite batido sobre la yema de huevo, a punta de experiencia, chascarro y fluídos corporales de distintas glándulas.

La receta práctica, el molde, el pret-a-porter, el retail y la tarjeta Presto, son los canales para perfilarse a corto plazo como una Hellman's circundada por el perímetro de su envase.

Aprender a ser desde el alma, vivir como sibarita multisensorial e intelectual, es la receta eterna que depende del pulso y los trucos de cada uno. Una vez que se le toma el ritmo, no hay vuelta atrás y cada vez va quedando más sabrosa. Para que decir cuando la destreza permite olvidarse de la técnica e irse en la volada y agregarle merkén sin descuidar el sabihondo revoltijo.

Entre las dos, me quedo con la mayonesa casera y mi amor gitano.

lunes, julio 31, 2006

Oligocotidianeidad

Es justo lo que anoche, entre burbujeantes copas comentábamos, mientras el chardonnay te duraba más que al resto.

Es exactamente lo que quería compartir en idéntica intensidad contigo, cuando aún no tenía tu cara en mis registros.

Es algo así como el pan con queso, tu deliciosa oligopasta de atún enchulada, el paseo con tu perro y todo lo que susurré en tu oído antes de dormirnos, incluyendo en el mix a la mejor de las películas: esa en que te gusta ser protagonista.

Es todo eso, más lo que intento pronunciar impedida por mi mayor pudor: el corsé de los sentimientos, ese mismo que tú, con tus enormes manos, poco a poco desabrochas.

sábado, julio 22, 2006

Anaranjado


Desde anoche mi color es el anaranjado, y es que ya bastaba del verde que empezó a esparcirse desde mi mouse pad, como la "cosa", por sobre mis ventanas, mi cama, mi espalda, mi cuello y cuanta bijouterie existe a modo de un cromático alienígena invasor.

Es cierto, mis lápices aún están en un vaso verde, junto a la perforadora verde y aún queda un resto de palta en la bandeja de nuestro desayuno.
Pero me trajiste el anaranjado, ese mismo del nuevo zumo de papaya con manzana, donde el verde de la manzana verde, sale completamente desfavorecido a simple vista en la copa. Venía envuelto en celofán y las yemas de mis dedos supliendo a mis ojos, me soplaron que se trataba de flores, sólo que no las vieron como yo pero sí se llevaron el privilegio de tocarte.

De la única manera que el vodka no me gusta, es con naranja. Y de la manera que más me gusta el verde, es cuando lo enrrollamos y lo combustionamos junto con eso que derrochas de manera bivalente: cuanticualitativamente.

Horas de catarsis sinérgica, de experimentación y risas multisensoriales. Segundos de sorpresa, minutos de contemplación, días de oligocotidianeidad compartida, arena en las zapatillas, afinamiento de los sentidos y eterna piel, sutho...

domingo, julio 02, 2006

Iubesc




Estás, tu din tot meu viaţă.
Y es extraño eso de sentir lo mismo...

I sînt fericit cu al tău dulciuri.
Y sí, muy dulce...

Eu văd i voinţă a voi dragoste tu.
Así como alguna vez, antes...

Sin recordarnos, pero evocándonos con la mirada.
Inunat ochis y parfum buze...

jueves, junio 29, 2006

Gypsy Kio


A mi corazón, ese que estaba dormido, le ha caído una dosis de limón que lo ha hecho retorcerse como una almeja recién extraída.

Mi cerebro ha reaccionado estupefacto ante tal guiño...

Y yo, sali de noche por la mañana, llevándole a mi gato de regalo el amanecer.

jueves, junio 01, 2006

Oligoatáricos Conductores

Iba tranquilamente conduciendo mi citrola por la avenida Apoquindo, en dirección al poniente, cuando fui raudamente adelantada por un furioso conductor que regía su vehículo sólo por movimientos ortogonales bruscos, maniobrando de derecha a izquierda y viceversa, mientras esquivaba todo obstáculo en su camino a modo de slalom con el ceño fruncido, y el codo izquierdo apoyado en la ventana.

Era hora de taco y me lo topaba en cada semáforo, por lo cual era claro que su estilo conductivo era bastante ineficiente, si es que lo que pretendía dicho hombre era avanzar más rápido que el resto.

Esa manera de maniobrar, tan "cuadrada", torpe y esquemática, dando cambios de rumbo siempre en noventa grados -como la Torre en un tablero de ajedrez - me evocó algo que tardé una cuadra más en dilucidar: La precariedad gráfica del Atari de los ochenta, con pixeles gigantes, dieciséis super explotados colores, y una tosca movilidad de los personajes de sus juegos, que aunque más gráciles que el Pong, apenas lograban ser dominados por un joystick o las cuatro teclas de flechas para indicar direcciones sólo arriba, abajo, izquierda o derecha.

Ni pensar en trazar una curva o una diagonal. Ese conductor de Avenida Apoquindo era un tipo "Generación Atari": De unos treinta y cinco años y seguramente asiduo a los Diana o a los flippers del Apumanque, hoy se desplaza por las autopistas convencido de haber atravesado la pantalla para sentarse en el asiento del más avezado piloto del Rally Speedway, ese al que antes sólo accedía enchufando la consola del videojuego a un televisor. No debo dejar de mencionar, que dicho rally se operaba virtualmente y en vista de "planta", y que los escasos colores, los elementos gráficos pobres, los sónidos de calidad menos que midi y las pantallas de fondo fijas, eran suficientes para transmitir al usuario un sinnúmero de sensaciones de dinamismo emocionantes y adictivas. Hoy en día, esa capacidad imaginativa antigua, parece en ciertos casos prevalecer por sobre la de observar la realidad urbana, en el caso de estos conductores.

Si reducimos todos elementos viales actuales a pixeles de Atari, obtenemos un escenario imaginario simplificado donde sin duda, el correr a destajo es lo único posible. Si además evocamos el joystick de función ortogonal cada vez que utilizamos un volante y creemos que el acelerador es el botón rojo o la barra espaciadora, obtendremos esos mismos movimientos oligocuadriculados como recurso para cambiar de pista y adelantar a los "competidores" en esta carrera urbana.

El conductor Oligoatárico, es un personaje claramente identificable. Cree que tiene tres vidas y que por cada vieja atropellada gana 50 puntos. Seguramente cree haberse "dado vuelta" el juego ya numerosas veces, lo que lo hace un ser supremo y experto, con nuevas vidas ganadas, acumuladas y guardadas en la parte de abajo de la pantalla o parabrisa, ahí justo a la izquierda y con forma de autito bien cuadrado. Maneja hipnotizado y no se da cuenta de que en Santiago, todavía nadie sabe donde está la meta.

miércoles, mayo 31, 2006

Oligopitanzas Negras

Este post va dedicado a una persona que se dedica a hacer bromas tan pero tan desubicadas, que ni siquiera se da cuenta... Y pretendo entregarle al personaje en cuestión, un listado de pitanzas posibles de igual o similar calibre, para que no se desgaste pensando en la próxima:

Samot: “Aló…. ¿Hablo con la paciente crónica de cáncer ramificado Juanita Perez?
Interlocutor: Sí, con ella….
Samot: “Usted se acaba de ganaaar una pastilla para curar el cáncer definitivamente!!!
Interlocutor: ¡En seriooo!!!!
Samot: No… Es broma!!! Te quedan los mismos dos meses de vida! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Tengo un corazón para salvar la vida de su hija tras tantos meses de espera por un trasplante….”
Interlocutor: ¡Por fin!
Samot: No… Es broma!!! Vaya comprando el nicho en el cementerio… Jajajajaja


Samot: “Aló…. La muerte de su madre fue un error, la verdad es que ella apareció viva en Temuco….”
Interlocutor: ¡En seriooo! ¡Mi mamá está viva!
Samot: No… La vieja esta a 6 metros bajo tierra donde usted mismo la puso el domingo!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Me acaba de llegar la vacuna contra el Sida y con esto usted sanará definitivamente…”
Interlocutor: ¡Esperé tanto por esta vacuna!
Samot: No… Tai frito todavía!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Supe que su hijo murió y lo estoy llamando ya que no le cobraremos los gastos del cementerio….
Interlocutor: ¡Que bueno! Estoy tan endeudado con la UTI…
Samot: No… Es broma!!! Que te vaya bien en Dicom!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. ¿Mamá? Los secuestradores me han liberado…
Interlocutor: ¡Hijoooooo!!!!
Samot: No… Es broma, vieja culiá!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. El examen de ADN está listo. Usted no es hija de Paul Schaeffer…
Interlocutor: ¡En seriooo!!!!
Samot: No… Es broma Srta. Shaeffer!!! Jajajajaja


Samot: “Aló… Soy tu abuelita y te llamo desde el cielo….
Interlocutor: ¡Abuelitaaaaa!!!!
Samot: No… Es broma cabro’e mierda !!! Y cómete la comida! Jajajajaja


Samot: “Aló… Quisiera comprar su auto chocado en pérdida total en tres millones de pesos, dado que es una verdadera reliquia….
Interlocutor: Que bien…. Me interesa….
Samot: No… Es broma!!! Bota la wea de auto en la chatarrería!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Pues que llamo de España por el asunto de la herencia… Usted es acreedor de un monasterio de piedra en Cataluña…
Interlocutor: ¡Oh! Mi padre legítimo por fin me ha reconocido…
Samot: No… Es broma “guachitoooo” !!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Tengo a su suegra. El rescate vale 5 millones de dólares o la mataremos.
Interlocutor: Ok. Mátela!!!!
Samot: No… Es broma!!! La vieja tiene pa rato todavía.


Samot: “Aló… Quería pedirte perdón. La verdad es que lo de mi amante fue un juego. Te amo y te amaré toda la vida….
Interlocutor: Oh mi amor… esperé tanto este momento…
Samot: No weona… El gil de tu ex marido anda en Cancún con la mina!!! Jajajajaja


Samot: “Aló… Te espero en el motel de siempre
Interlocutor: ¡Mi amor por fin apareciste! ¿A qué hora nos vemos?
Samot: A la hora del pico maraca! Jajajajaja


Samot: “Aló… Le informamos que usted ha sido seleccionado en nuestra empresa dado su excelente currículo. Lo necesitamos trabajando acá el lunes por el salario solicitado…
Interlocutor: ¡En seriooo!!!!
Samot: Es broma!!! Sigue comprando el Artes y Letras! Jajajajaja


Samot: “Aló… Le informamos que su novia española se ha ganado la Lotería de Filipinas y viene a Chile cargada de dolares para pagarle sus negocios y comprarle casa, auto y todo lo que quiera en la vida….
Interlocutor: ¡Oh! Eso es fantástico.
Samot: Es broma… Trabaja aweonao!!! Jajajajaja

Bienvenidos sus aportes...

(He guardado la identidad del personaje Rey del Desatino, por respeto a su condición de "extrema inocencia".)

viernes, mayo 12, 2006

Cuervo

Mientras caminaba por la calle y me abría paso hacia donde las cuatro esquinas se encuentran en un tierral, decidí conectarme a Google Earth para ver donde estaba. Sin duda, esa era la intersección donde vivía aquella mujer que, durante la Colonia, soñaba con mi trabajo y que yo, había salido a buscar.

El dientudo nunca le dio la posibilidad de entrar a la compañía por encontrarla tal vez demasiado parecida a él en cuanto a origen, color, acento y alcurnia. Algo que lo complicaba enormemente, pues ante una homónima como ella, él no podría aparentar.

Ahora yo había decidido abandonar ese trabajo y como el dientudo ya se había marchado hace algún tiempo, tomé mi notebook y, sentada en la plaza de tierra entre las esquinas, hice zoom en esa panvista virtual donde pude verme a mí misma sentada desde un ángulo satelital, ahí en el centro de la pantalla, como un punto gris entre las casonas de adobe y coordenadas aritméticas de Google.

Busqué la casa de la mujer entre árboles, sitios eriazos y coloniales casonas de Huechuraba, hasta encontrarla. Y ahí estaba: una casa cuya planta en forma de "L" albergaba una carreta, más una maceta de greda redonda inclinada sobre la maleza, tal como me lo habían indicado.

Las sombras de su casa se proyectaban en la misma dirección que la sombra de mi cuerpo y la de un cuervo recién aparecido en la pantalla. Miré a mi lado y, efectivamente, el pájaro se había posado al lado de mi cabeza mientras el satélite lo fotografiaba.

Intenté hacerle una morisqueta fantástica y su reacción en una fracción de milisegundo fue: ¡Zas! Devorarse el gorrión que desde hace rato me acompañaba.

Ante mi intento por espantarlo con la mano, el cuervo posado en el respaldo del escaño, abrió el pico y me devoró la mano sin soltarla, presionando fuertemente los huesos de mi carpo y constriñendo músculos, tendones y la piel por donde brotaron borbotones de sangre concentrada y espesa.

El pico del cuervo tenía un pulgar abierto, y mientras me mordía le ordenaba con ira que me soltara:

- "Jamás... Además ni siquiera eres tan hábil como para deshacerte de mí...", me dijo con voz muy ronca.

Mientras forcejeaba inútilmente y mi desesperación aumentaba, se acercó una pequeña niña que en vez de gritar o asustarse, se dirigió calmadamente hacia el pajarraco, sujetando sus alas con la mano izquierda, y jalando el pulgar del pico hacia atrás con la derecha, dejándolo tieso.

Esa llave tipo Kung Fu redujo al ave carroñera, la cual no tuvo otra opción que abrir el pico y soltar mi destruida mano.

Busqué a la niña para agradecerle, pero ya no estaba. Rápidamente miré en la pantalla para ver si el satélite la detectaba, y ahí estaba: Alimentando a los cuervos que se posaban sobre la misma carreta al lado de la maceta inclinada.

miércoles, abril 19, 2006

Corazon pensante

Como que últimamente me falta otra cabeza y me sobra un corazón.
La naturaleza es sabia, y mi corazón solito se ha ido transformando en sesos sin decírmelo.

Ahora pienso por dos, hasta que el corazón se decida a volver a su original función.

lunes, abril 17, 2006

Psychos

Hace siete días ha aparecido un oligopsycho. Uno que espía desde la cuadra de enfrente, desde un piso tan alto como el mío y que me ve levantarme desnuda a preparar mi café en esta suerte de cocina americana que no deja nada para el resguardo, así como tampoco yo para la imaginación, cuando en los perímetros de mi hogar unifamiliar reina el calor en las mañanas de verano.

Desde hace una semana sé que un tal Fabián me espía, y justo desde entonces ha hecho frío y he dormido con pijama. Hace dos, tengo cortinas nuevas, que se ven mejor cerradas que abiertas, a diferencia de las antiguas, que sólo decoraban como un par de piernas las gasas. Tal vez por eso, él ha extrañado la estival rutina.

Desde hace una semana, cada día cuando llego, suena mi teléfono y es él, pero casualmente no lo he escuchado, acumulando llamadas perdidas del Psycho, cuyo numero almaceno justamente para no contestarlo, desde el día en que me lo envió misteriosamente en una cajita de DVD hueca que indicaba sus datos, romanticismo y algunas falacias.

Por darle una oportunidad a las cosas lindas que pueden ocurrir en la vida, me reuní con un sicótico enamorado desde hace tres meses y a distancia. Dijo amar mi rutina, mis sillones, mis platos, mis zapatos, el lunar en mi espalda y mis toallas de ducha.

Tres meses planeó mentir, pero frente a la oportunidad de hablarme, en tan sólo un segundo se vio traicionado por el hervor a presión de las pasiones que sólo le hizo escupir la verdad y decir que en realidad me amaba, pero sin ropa.

A distancia con su catalejo, ha de rozar mi piel mientras se esconde a oscuras y observa en silencio. Y aunque esto podría resultarme excitante, o al contrario repugnante, prefiero dejar todo en manos de la frialdad del invierno que podrá por sí sola escarchar este entuerto.

martes, marzo 28, 2006

Azótame

Una anciana miraba una radio de última generación, pero pequeña, exhibida en la góndola de un megamercado y decía: "Pensar que ahora vale la mitad de lo que me costó a mí en navidad. Pero en fin, dicen que así el la ley de la oferta y la demanda. Y no me arrepiento de haberla comprado, porque necesitaba mucho una nueva".

Su nieta le preguntó por qué había comprado otra, dado que ya tenía tres radios en su casa.

- "Sólo tengo una en el living, una en el dormitorio, y otra en la cocina, pero esta última sólo funcionaba cuando la golpeaba así..."

Y la viejecita comenzo a azotar a palmazos la cubierta frontal del aparato, mostrando la técnica que empleaba para poder sintonizar las frecuencias que prefería.

- "Cuando le pegaba, se sintonizaba. ¡Y diantres! Ya estaba choreá de tener que hacer eso."

Mientras me alejaba con el carro hacia las verduras, buscaba la explicación acerca de cómo la señora había decidio emplear el azote como acción solucionadora, y así fue como me remonté en mi memoria a los aparatos tecnológicos antiguos, donde predominaba lo mecánico por sobre lo digital. De hecho, los primeros electrodomésticos de esa señora, sin duda fueron de tubos, agujas, teclas mecánicas, materiales pesados y gran volumen. Y claro, ella había aprendido a lidiar con eso a su manera, y hoy en día, un equipo de música comandado apenas con la electricidad de nuestro cuerpo transmitida por la yema de un dedo, sufre los azotes de antaño, pese a su nueva naturaleza artificial y frágil apariencia.

Esos palmazos se generaron en algún instante en que a la radio se le fue la onda, igual que a ella. Quedaron las dos ahi, en la cocina, entre el vapor de las papas cocidas, el chicharreo radial, la demencia pseudo Alzheimer, y el asombro de Rudolf Hertz, sentado en un bergere en la dimensión de las ondas desconocidas.

Imagino el proceso mental de la anciana esa primera vez: Ella se acercó al aparato y movió el dial, pero nunca logró sintonizar. Luego recordó los azotes que le daba a la radiooelectrola, y procedió de igual manera, a punta de charchazos, dando inicio a lo que seria el "leiv motiv" de su relación con el transmisor.

Y así, durante meses, las constantes golpizas demacraban cada día más a esta cosa que inocentemente se encontró pagando por antiguas fallas técnicas que desconocía y recibiendo remedios caseros en blanco y negro.

De lo FM a lo AM, de lo nuevo a lo machucado y de ahí a la basura, y hasta que la nueva joyita de apariencia y operación minimalista del palacio del retail, pase de ser tratada como princesa a experimentar lo mismo que sus predecesoras del 1900 ante el primer exabrupto o chicharra. Una bomba de tiempo mientras viva la anciana.

martes, marzo 07, 2006

Oligodecisiones

Existen decisiones que suponen acciones que se derivan de un análisis propio y único frente a la realidad donde nos situamos.

En algunas ocasiones, debo reconocer que me siento sobrepasada por ellas, inútil, y casi preferiría pedirle a alguien que realice por mí ciertas tareas donde lo que se evidencia es la duda de mi misma.

Debo reconocer, que esto no me ocurre con deberes simples, sino con aquellos que requieren de una concienzuda responsabilidad que no sé si porto, peligrando entonces el efecto de la decisión, dado este tremendo temor que me acompaña.

Cuando era niña, me abrumaba el hecho de ir a comprar zapatos de colegio, pues me los debía probar y decir como me quedaban. Era una decisión que requería de un análisis detallado de mi realidad, pues sólo yo sabía si el zapato calzaba o no. Podía decir simplemente que sí, pero ¿qué pasaba si en realidad me quedaba apretado y yo no lo notaba? Eso significaría ir al colegio todos los días de ese año con los pies apretados y calladita, para que mi padre no desembolsara dinero nuevamente en otro par de zapatos. En eso tiempos, la oferta era poca, y los Calpany venían sólo en caja metálica y a un valor equivalente a un Nine West.

Habría querido que mi papá fuera el único responsable de ese desembolso, con el cual yo ni siquiera estaba de acuerdo a mis cortos 3 años, que fue cuando entré a Pre-Kinder en jornada diurna y usaba jumper. Ojalá él hubiera podido probarse el zapato por mí y decirme: en realidad Tukío, debes pedir un número más. Sin embargo, la responsabilidad recaía sólo en mis pies y en mi joven criterio.

Con el tiempo, con el error y con el desarrollo del juicio, fui aprendiendo a analizar dedo por dedo, a proyectar el tamaño de la uña, y evaluar si el zapato se ablandaría o me dejaría sin correr todo el año. Al mismo tiempo, junto con el desarrollo de la personalidad, fui pudiendo interactuar con el vendedor hasta quedarme tranquila con mis preguntas y sus respuestas.

Hoy en día, el caso Calpany, lo comparo directamente con mi incapacidad de ser paracaidista. El paracaidismo es algo que siempre me ha llamado profundamente la atención y fue por largo tiempo mi sueño realizarlo. Sin embargo, "todo se derrumbó dentro de mí" cuando me enteré que para poder lanzarse al vacío con el paracaídas, éste debía ser doblado minuciosamente por uno mismo. Es decir, existía la posibilidad de que el aparato no se desplegara y yo muriera, debido a una posible y propia negligencia.

Aún no me siento confiada de mi misma como para doblar un paracaídas bajo el slogan "armado de vida o muerte". ¿Qué pasa si me olvido de algo? ¿Cómo evito desconcentrarme mientras armo el paquetito? ¿Y si me voy en la volá creativa y hago un origami distinto al estipulado? ¿Y si estoy convencida de que lo estoy haciendo perfecto, pero en realidad entendí todo al revés? Estos son mis temores profundos en la vida.

Tal vez si hoy los zapatos ya no me aprobleman tanto como a los 3 años, esto del paracaídas lo consiga superar a los 65. ¿Cuál será mi temor en esa época?

Le temo a las decisiones trascendentales que pueden cambiar el curso de la vida, pues necesitan de mi sola reflexión, sin embargo, a las que se pueden resolver con más inmediatez y menos seriedad, les aplico sin analizar, una efectiva herramienta de doble filo: la impulsividad.

Con ésta última, he llegado más alto que el avión de donde saltan los paracaidistas, y con el porrazo, mis zapatos han quedado enterrados conmigo, a 3 metros bajo el suelo.

miércoles, febrero 22, 2006

Noches de esas


Recuerdo esas noches de los excesos. Siempre comenzaban un jueves con el saludo del nochero en el hall de un neoclásico edificio donde convergen transitadas arterias que no se enteran de la majestuosidad de aquella construcción silenciosa y omnipotente.

Los peldaños de mármol y la lustrosa baranda, me enseñaban el camino al último piso, donde me esperaba él, con su mirada penetrante, sus manos fuertes con dedos largos y blancos, los mismos que esculpían sobre cualquier material y que daban curso a cualquier mecanismo inventado, incluso al de mis fantasías. Su sonrisa perfecta, aunque inyectada de nicotina, y ese abrazo cálido que duraba eternos 5 minutos, los necesarios antes de que se me fundiera la espalda con el calor que el fuego de su signo y el mío, provocaban.

Ahí, en la antesala, comenzaba la noche de los excesos con este hombre ilustrado, creativo, de una inteligencia sublime que excitaba a cualquiera que detectara superficialmente sus cualidades.

Luego, el sofá blanco, donde tímidamente me sentaba y aceptaba un cigarro barato con el mejor sabor del mundo. Parecía el mejor de los "Gitanes", mientras me lo encendía y comenzaba a sonar el disco que tenía preparado para nosotros.

Mi desconocida timidez y brutalidad, esa que aparece cuando quiere esconderme de alguien, me embargaban. Y mi voz, discapacitada ante cualquier acción verbal intencionada, era tragada por mi garganta.

Comenzaba a incorporarme a la escena, mientras tomaba la primera copa de champagne y las burbujas llegaban de la cabeza a los pies desprendiéndome de los tacos que quedaban tirados en el parquet hasta el siguiente domingo.

Largas horas de conversación de un sillón a otro, eran la introducción a esa pasión que se gatillaba luego de otras largas horas de cine, música emergente y más copas de champagne, mezcladas con ese delicioso sabor de densa y verde resina fumada hasta casi hastiarse.

En el camino iba quedando la ropa, lejos de los zapatos y cada vez más cerca de su alba cama, rodeada de cuanto implemento amatorio existiese. Ungüentos, aceites, juguetes y sus manos, lo suficiente como para llevar a la más avezada de las mujeres al delirio.

El abrabesarse no se detenía incluso durante la penetración, y yo sólo despertaba cuando la sed me recordaba que no estaba soñando. El se detenía y me llevaba más champagne, martini o whisky, mientras el sudor me preservaba de la embriaguez y alimentaba mis deseos por más.

A veces lo ameritaba, y el parque invitaba a recorrerlo así, de inmediato. Bajo el efecto de la mejor de las cannabis y del repslandor de luna llena, como si ese río fuera el Senna, recorríamos cuadras de maicillo a pies descalzos, con una nueva botella de champagne helado en el morral y besándonos en cada farol, compartiendo su verde cigarrillo con las furtivas compañías de ese paseo, que añadían la cuota sociabilizadora de nosotros, la dupla de los excesos ocasionales y de aparente relación "afiatada".

- "Somos amantes" - decíamos ante la especulación.

Alguna vez el río casi salía de su cauce, y nos mojábamos los pies sin sentir el frío de aquella noche en que preponderaban las pasiones y el deseo de volver a esa cama tras la ventana de vitraux recuperada, mojados por la lluvia.

El regreso era una seguidilla de las acciones anteriores, pero sin tanta paciencia. Ya sabíamos que estábamos ahí porque nos deseábamos y sólo alcanzábamos a dejar las húmedas huellas de nuestras botas en el comedor en el invierno. Lo demás era sabido. Ir directamente a la cama para continuar con nuestra intensidad amatoria hasta el amanecer, cuando al poco rato de rendida, despertaba con el desayuno más excesivamente delicioso que jamás haya probado: café de grano, yoghurt natural, frutas, pan integral, queso de cabra con aceite de oliva, orégano y una copa de Brut helada con un copón de frutillas.

Sin darme tiempo para perderlo, íbamos directo a la ducha con vista a la fuente, nos recargábamos de energías y notábamos que recién era viernes. Nos quedaban 48 horas más de excesos absolutamente lícitos entre quienes nada se exigen.

Al borde del amor transcurrieron estos episodios, donde cada domingo él me acompañaba al auto y me daba ese beso que guardaba hasta cuatro días después, cuando sin jamás haber planeado el día del próximo encuentro, siempre resultó ser jueves.

Oligohisteria

Maria Doré iba por la Kennedy rumbo al bar de siempre, rauda en su citrola. Los aditivos no habían sido más que otras veces y su criterio le había dado permiso para conducir.

Los pasajeros: su novio, María Javiera y María Cristina. Estas últimas dos, iban ebrias a más no poder y no paraban de cantar, reír, hablar, preguntar, cotorrear y finalmente gritar.

Gritar más, cuando a María Doré se le partió un buje y el vehículo comenzó a zigzaguear violentamente, con riesgo de precipitarse tres niveles más abajo, ahí junto al lecho del río.

María Cristina la increpaba: ¡No juegues María! ¡No juegues María! ¡No juegues María! ¡No juegueeeees!

María trataba de mantener la calma, la sensatez y encauzar la máquina, sin que su volante respondiera, mientras el griterío aumentaba y el auto ahora rotaba y rotaba. El griterío era peor, cuando finalmente entre enganche y freno, todo se detuvo una vez dado el quinto giro, dejando a todos mirando hacia el sentido contrario: justo al sudeste.

Se bajaron, y más que tres neumáticos reventados y un raspón de punta a cola, no había pasado nada. Estaban todas a salvo, incluyendo el magnífico novio de la conductora quien, confiado en sus maniobras, no interceptó el volante ni nada, pero brindó todo el apoyo apaciguando a las chillonas y conduciendo durante el tramo que faltaba, mientras la taquicardia de María Doré se calmaba.

Lecciones de esta historia hay muchas, pero me quedo con la templanza del único hombre, su apoyo incondicional, la revisión cada 100.000 kms de los bujes, y con que las Marías, Marías son.

martes, febrero 14, 2006

Punta del Este 2006

martes, febrero 07, 2006

Mano

Treinta y seis horas han parecido 36 días. De partida porque anoche es la primera vez que duermo extendido y porque la diversidad de un día no se compara a la que se pueda abarcar mi rutina semanal, en este lugar donde la mano ataja el Atlántico.

jueves, febrero 02, 2006

Pobre pichón


Ha nacido un bebé paloma sobre mi cabeza. Tiene apenas cuatro días de vida y el efecto de su piar (que no llega a arrullo y tal vez ni llegará), me hace sentir la masa encefálica casi emplumada. En realidad, mierda de paloma es lo que tengo en la cabeza al escuchar durante toda la jornada laboral a este pobre crío que clama por comida sin parar desde atrás de una palmeta del cielo falso.

En todo caso, al pedirle al "Cazapalomas" que erradique al bebé palomo con vida, me dio lástima saber que esta especie aviar es considerada una plaga por el Servicio Agrónomo Ganadero, y la muerte es su más probable destino.

Debo buscar un hábitat alternativo. ¿Alguien desea albergar a este pseudo ratón alado?
Si no, mañana -muy a mi pesar- será publicado su asesinato.

lunes, enero 30, 2006

Oligodieta


Dicen que para evitar la acumulación de grasas después de una comida como la que se suele cenar en el Rincón de Los Canallas, hay que ir haciendo un "degradé" mentolado.

A modo de ejemplo:

Aperitivo:
Mojito cubano

Entrada:
Empanada de Pino

Plato de Fondo:
Porotos con rienda y longaniza

Postre:
Helado de chocolate con menta, bañado en chocolate y crema.

Postre del postre:
Un chocolate con menta (After Eight)

Bajativo:
Un vasito de licor de menta

Bajativo del Bajativo:
Agüita de menta

Bajativo del Bajativo del Bajativo:
Una mentita ambrosoli

Bajativo del Bajativo del Bajativo del Bajativo:
Hojita de Listerine de Menta

Con esta técnica nutricional, los porotos con rienda, la longaniza y la empanada de pino, se desvanecen en un "Ahhhhh" de frescura, y las calorías se congelan en su intento adiposo.

jueves, enero 26, 2006

Top palabras claves


Todos buscamos cosas en la red. La mayoría de los usuarios se dirigen a Google para esos fines (ref. GGG). Lamentablemente, hay personas desafortunadas en sus búsquedas y, que de acuerdo a mi tracking, han llegado a este blog buscando cosas que jamás encontraron pues nunca hubo, como por ejemplo:

polos tejidos a crochet
juegos de rol "cambio de luces"
vacaciones
joven latinas
sexo con viajo hombres
etimologia cholent
vestidos novia tejidos a crochet
aspirando cocaina
caballos finasangre
nina del mare santiago
significado del nombre toya
significados de sueños orinar
transexuales indonesas
escamas amoratadas en pantorrillas
como doblar una servilleta en sapito
donde es pequena latinas
ravotril+ereccion
fiebre aviar
universitarias en faldas corta
frases con buenos significados para el nick
donde comprar bicicleta para podar
frases que contengan "ñoqui"
promotoras de marlboro
sinapsis de la pelicula "mi pie izquierdo"
foto backdraft san bernardo bombero
vellos encarnados remedio
metodos caseros para vellos encarnados
adicto al cristal
solucion para pelos encarnados tras la depilacion por cera
me gusta pequena latinas
trajes de surf para arrendar en isla de pascua
perfumes de magia y sus ingredientes
como hacer venir mi periodo menstrual
mariscos transformistas
chico de la batuta
software curioso
mujeres indonesas desnudas
"manicure francesa" instrucciones
titulo la fuerza de la gacela y subtitulo y texto
fotos de nalgas de ninos
a todas las chicas les cortaron el pelo al cero
definicion de un mitomaniaco
los traseros mas lindos
arreglos florales de centro de mesa para matrimonios
daños que causan el consumo elevado de carnes en los fisicoculturistas
gengibre masticar
fotos del monstruo de las galletas
crema real camargo
martinis. preparacion
logotipo de lagartija

Pido disculpas por no haber cumplido con sus acometidos y por haber significado un ápice de esperanza en aquel instante en que clickearon el añorado vínculo y finalmente todo se tornó en decepción al no encontrar el remedio para los pelos encarnados por cera, ni a la prostituta indonesa.

Oligoputa VII : Convertida en Empresaria

He regresado de mis vacaciones y, el largo viaje y las experiencias vividas, me han estimulado la creatividad y he puesto mi propio negocio.

Si bien mis 5 clientes me tienen de maravilla, no se puede saber hasta cuando se puede contar con eso. Asi que he decidido montar en mi departamento una agencia que cubra las expectativas de tantas mujeres que no tienen donde acudir para disfrutar su merecido descanso anual.

La mujer post-moderna, exitosa y exigente, culta, con vacaciones acumuladas, soltera y sin compromiso, adinerada, independiente, guapa, producida, viajada y sin más que la necesidad de una compañía que no le pida nada; necesita irse de vacaciones. ¿Qué hace una mujer como ésta?

Simple, se salta las vacaciones hasta que llegue una buena opción, se toma un crucero de solteras y solteros y lo pasa pésimo entre tanta frivolidad, o bien, sale con una amiga que jamás la va a acompañar en todas, o se junta con la familia y termina conflictuada con la parentela. Lo más probable es que parta sola en su auto a una playa y tome sol cícilicamente alternado con caipirinha durante una semana.

Para este tipo de mujer, he creado la Agencia de Vacalolos. Ya sabemos que en los '80 cuando eramos adolescentes, las relaciones estivales no pasaban de eso. Esto es lo mismo pero en la adultez: un simple vacaloleo de verano.

El vacaloleo es un trueque. Por una módica suma diaria, semanal o quincenal, se alquila un vacalolo dispuesto a todo por su clienta. Ella sólo espera que la acompañen, que la hagan reír y que la complazcan en todo. Paseos por la playa, tomas de fotos, que le compren helados, la lleven de gala al Casino y la desvistan con champagne.

Ya se han incorporado muchísimos y variados candidatos, de distintas edades, contexturas, tallas y etnias. Lo más extraño que ha llegado, ha sido un enano de circo en vacaciones que dice ser experto en las artes amatorias (debo aprobarlo). También hay un paracaidista, un chef, un barman, un masajista, un matrón y un gásfiter. Siete son estudiantes, uno es cajero de Servipag y otro era cura hasta hace una semana. Se han incorporado recientemente un psicólogo en práctica, el doble de Hugh Grant, el doble de Evo Morales y de Madonna. Esta última es la primera mujer en incorporarse y ya tiene la agenda copada.

En caso de querer "desconectarse", nada mejor que nuestro candidato ilustrado. El personaje más culto y actualizado en términos de acontecer nacional e internacional: el dueño del kiosco de Huérfanos con Ahumada, quien maneja un amplio espectro temático, diferentes puntos de vista, y además sabe tratar a la mujer como si fuera de la realeza de Cosas o arreglar cualquier desperfecto incluso de un jet, de acuerdo a lo que indica Mecánica Popular. Y al dormir, tiene un sinfín de cuentos del Reader's Digest. Basta con indicar la palabra clave, y el busca en su mente y lo narra de memoria.

A las interesadas por favor contactarme. Se garantiza confidencialidad, satisfacción y precios al alcance de cualquier billetera Vouitton.

miércoles, enero 25, 2006

Oligoputa VI (De vacaciones)

Para estas vacaciones, escogí un destino -por decir lo menos- exótico. Compré pasajes con mis millas acumuladas y viajé en una escalonada ruta hasta Kirkoûk, Irak.

El último tramo del viaje fue en un tren que contaba sólo con asientos de palo y una carrocería de lata sin ventanas. Estaba vestida de acuerdo a lo que se requería: una ghurka que cubría mi cuerpo completamente de negro y sólo dejaba ver mis ojos, delineados tan oscuros como el traje.

Había subido al vagón en una estación vacía y, por lo mismo, jamás esperé que me tocara viajar de pie. No había asiento para mi en este carro repleto de soldados camuflados, que se movían rítmica y sincronizadamente de acuerdo al vaivén del tren. Yo en cambio, trataba de asirme como podía de una barra oxidada cuya ubicación me obligaba a darle el frente o la retaguardia a esta suerte de platea poblada de hombres sudados. O hacía mi show o escogía la discreción.

Decidí observar y equilibrarme, pues como nunca me bajo de los tacos, esta no fue la excepción. Intentaba que el rojo no se asomara, ni aunque fuera la punta del zapato, pues el riguroso negro era el "must" indicado en una suerte de manual que me fue entregado junto con el traje al llegar.

Sin duda la escena presentaba un fuerte contraste: Los soldados con los ojos puestos en mí -única mujer de la travesía- y yo con la vista clavada en todos esos hombres fuertes pero cansados.

Al bajar del tren, vi como mis soldados descendían de decenas de vagones tiñendo de verde -como una plaga- el color ocre del fondo de esta escena, donde sólo se veía tierra, cielo y tren. Miles de soldados caminando rápido y a pasito corto, portando sus metralletas y enfilando hacia los tanques. Y entre medio yo, cubierta de cabeza a pies, simulando ser casada para al menos por un asunto religioso (según me dijeron) no encender los ánimos de mis compañeros de viaje.

Comencé a caminar entre ellos en dirección a la caseta de la estación. Eran kilómetros de tren y de caminar, hasta el único lugar con sombra y teléfono. Tras ese andar y en ese andén, cada uno de los militares me iba entregando un paquetito de regalo, dirigiendo la mirada al suelo en señal de máximo respeto.

Comencé a acumular saquitos bajo mi ghurka. "Shukran! shukran!" decía para agradecer. Sin embargo, no sabía que era lo que tanto acumulaba y acumulaba.

Llegué a la caseta y no había teléfono, luz ni agua. Todo había sido bombardeado y el lugar parecía una estación fantasma que atravesé corriendo, mientras levantaba la pollera con una mano y con la otra sujetaba los cientos de paquetitos guardados en mi bolsa de viaje bajo la túnica.

Crucé la calle y el calor era agobiante. Decidí sentarme bajo una escueta sombra tras horas de haber viajado de pie, y leer mi manual: "Los-habi-tan-tes-son-muy-ca-ba-lle-ros..." -decía uno de los capítulos. Extraño, jamás me dieron el asiento, ni agua ni me hablaron. "No-re-cha-ce-ja-más-un-re-ga-lo..." No lo hice. Guardé cada paquetito, sólo que no sabía que hacer con ellos ahora.

Continué leyendo, y me di cuenta de que la planta sagrada es el regalo que compensa todo en esta región. Si no se puede dar el asiento a una mujer por orden del sargento, se regala planta. Si alguien te cae bien tan sólo al verlo, se le regala planta. Si te quedas sin dinero, mejor es dar planta. Si tienes mucha planta, debes dar planta. Comprendí que la planta siempre debe circular, jamás estancarse pues eso sería el fin de la armonía colectiva. Si bien, todos estamos inmersos en un entorno destruído por la guerra y abunda más cha que chi, las energías de las personas se mantienen vibrantes, y ellas lúcidas, tranquilas y afectuosas. Eso supuse que debía ser por la planta.

La curiosidad me instó a abrir los paquetitos de inmediato. Me levanté la falda, y vacié la bolsa que ya pesaba como un kilo. Cientos de paquetitos blancos, de papel roneo o simplemente bolsitas de género verde atadas desde hace mucho tiempo. Las comencé a abrir y venían unas hojas verdes de cinco puntas con unas bolitas peludas de planta muy pegotes y aromáticas. Seguí el juego y me fui por la calle regalando paquetitos y mientras más regalaba, más recibía de vuelta. Sin duda, un gran juego nacional.

Lo insólito vino después, cuando vi que algunas personas fumaban esta hierba y, desde entonces, no he querido volver de mis vacaciones hasta que se me acabe, pues tanta planta no cabe en mi maleta.

lunes, enero 23, 2006

Gracias Google Gracias (G.G.G.)

Google, es una de las 5 empresas de mayor crecimiento mundial y eso que Gates no daba ni un centavo de dólar de los Gigallones que tiene, por ella.

Dicha compañía, se ha convertido en el buscador que ya todos conocemos gracias a su simplicidad, amigabilidad, calidad de servicio, eficiencia y gestión; y, en paralelo su servicio de correo de 2 Gb de capacidad Gmail, ya ha acaparado a millones de usuarios que estamos a salvo del rastreo de información de Bush. G.G.G.

MSN, American Online (AOL) y Yahoo, según el Departamento de Justicia de EEUU (y clarito al final del artículo al que se llega linkeando el título de este atípico posteo), cumplieron con el pedido que Google rechazó, entregando acceso a nuestra información (perfil de usuarios, patrones de búsqueda, etc.) . Y esta vez, la Casa Blanca, solicitó a Google el acceso con el pretexto de rastrear redes de pornografía infantil.

Me parece extraordinario que, junto con negarse a la entrega de dicha información, Google haya publicado dicho intento de parte de la Casa Blanca dejando en evidencia este tipo de acciones, lo cual es es una gran razón más para intentar dejar de ser usuarios del monopolio "Microsóftico" del que la gran mayoría de la gente somos parte.

Como buena nueva para esto, Google está a punto de lanzar su propio sistema operativo a modo de freeware, al igual que aplicaciones -también gratuitas- como procesadores de texto, planillas de cálculo y editores de imágenes. Eso también es una tranquilidad, pues además de no tener que gastar ni un peso en adquirirlos, podremos confiar, ya que hoy en día no sabemos que tipo de código para tráfico de información pueda traer implícito la batería de software de Microsoft.

Nuestras bases de datos, nuestros textos y nuestra información personal o confidencial, nadie sabe a donde va a parar. Compramos los software, nos obligan a actualizar Windows mediante el ataque de virus creados para ello y además venden nuestra información tratándonos como usuarios-tarados que además compramos y compramos códigos con números de serie.

No se diga que se salvan los que tienen Windows pirata, pues esas versiones no admiten actualizaciones automáticas que son las que nos libran de los ataques de gusanos que nos obligan a gastar lucas en antivirus, o peor: a comprar online dichos programas en casos de emergencia gastando minimo 30 dolares con nuestra tarjeta de credito para NADA. Finalmente igual hay que formatear la máquina y ponerle un Windows "original", pues los ataques son irreparables.

Me gustaría saber qué ocurre en ese proceso llamado "actualización automática" que es lo más parecido a un coito sin preservativo. No se sabe qué sale ni qué entra y claro, como sólo somos usuarios, nadie nos explica y nosotros, como inocentes palomas, ponemos "Aceptar" gracias a que confiamos en Bill Gates y jamás pensaríamos mal de su amigable Windows XP (tal vez por "Extra Prostituido").

Quién sabe si tal vez en alguna intra-intra-intranet en el pentágono, exista un algo con Intel Inside, que almacene todo, incluyendo desde nuestro primer CV hasta nuestro último chat erótico, al que se accede un operario con un RUN creado especificamente para ello. ¿ KIO260374CL ? ¿A esto se referia ORWELL?

No sabemos quien pueda estar nutriéndose de nuestras acciones digitales, ni a quien le estamos dando acceso a nuestra libertad, mediante nuestra relación diaria con proveedores de servicios informáticos que han burlado nuestra confianza.

Podríamos empezar por reemplzar MSN Messenger, por Google Talk... Yo lo haré hoy mismo.
http://www.google.com/talk/

Y se puede leer más de esto en:
http://www.mercurynews.com/mld/mercurynews/news/13657303.htm

Dato curioso: Buscar en Google "Miserable Failure". El resultado de la búsqueda de esta "Falla miserable" está muy ad-hoc...

martes, enero 03, 2006

Dulce miel

Pensé que lo había descubierto entre la multitud y lo estuve observando así, discretamente, mientras apoyado ahí me decía Ciao-Ciao y con su encanto me embrujaba. Fingí nunca haberlo visto, pero en realidad su honestidad pudo más que la mía.

Si bien durante horas me creí dueña de un descubrimiento, finalmente no se trataba de mi victoria. Llegué en segundo lugar, luego de haber estado con él en otros espacios y en sus sueños, pero sin saberlo.

La magia de la miel en sus ojos, esa con efectos terapéuticos y con sabor a dulce de leche de campo, embalsamó la conversación de dos aparentes anónimos, haciendo girar cada vez más rápido los engranajes que dan pulso al corazón.

Lo ví, nos vimos y ahora sé que no nos equivocamos. Sin duda por mi lado un descubrimiento a pesar de haber sido descubierta primero. Lo más parecido a ser sorprendida en una despensa cuchareando la leche condensada a escondidas.

Horas de muchas cosas, tiempos de dulce vapor y agua; y ahora la vida misma por delante, para que esa verdad y la coherencia sacien esa ansiedad que te mueve y me conmueve.

jueves, diciembre 29, 2005

Oligoapendicolito

Tras un espamódico ataque sin anunciar, sobrevino la negligente germana de urgencia, de una reconocida clínica, que casi me envió de vuelta a casa.

De no insistir por los exámenes de rigor, esto no habría llegado a feliz término. Y he aquí un ejemplo de como la mala hierba no muere -al menos fácil o espontáneamente- ya que la intervención pudo llevarse a cabo oportunamente.

En un abrir y cerrar de ojos, en una posición paralela al suelo y montada sobre ruedas como levitando, portaba una vía directa a mi torrente sanguíneo y veía las luces correr por sobre mi cabeza mientras rostros desconocidos me observaban vestida de acartonado verde.

Bajo una lámpara como el sol, fui sometida a observación por seis ojos ubicados de a pares sobre mascarillas, mientras se preparaba el operativo.

Me llamaron a ajustar cinturones y me lancé al vuelo más instantáneo e intenso. Sin dudas el placer anestésico general, del que salí de pronto con una sutura por la que se extirpó el purulento apendicolito.

miércoles, diciembre 14, 2005

Oligoputa V

Mi vida ha tomado un curso muy complicado. Nunca imaginé que una vez que me graduara de la academia, el sacrificio sería tanto. El nivel del medio es extremadamente competitivo y no siempre la pasamos bien.

He pasado por todo, pero ni el miedo ni la angustia, han sido capaces de llevarme al arrepentimiento. Siempre dije que mi decisión la mantendría hasta el final y dada mi constancia, ahora se me ha abierto una nueva oportunidad.

Hace unas semanas estaba con unas amigas en un Club Nocturno en Vitacura, ese que se llena de extranjeros que llegan en taxis y donde los más contentos son los taxistas que ganan como catorce lucas de comisión.

La noche estaba igual que siempre. La Pamela y la Cony conocieron a un par de orientales y yo me quedé sola bebiendo un jugo en la barra. Al poco rato, se me acercó un tipo muy serio que vestía chaleco de rombos, pantalones Dockers, y una camisa seguramente Polo. Me invitó un trago y eso significó acompañarlo al livingcito que estaba al fondo, al lado de la tarima nueva.

Ahí estaban sus cuatro amigos tomando Jack Daniels. Me los presentó cortésmente y, al tiempo que murmuraban, me analizaban de pies a cabeza deteniéndose en cada detalle, principalmente en mi abultado y natural busto.

- “Siéntate con nosotros”- me dijeron.

Accedí y comenzaron las preguntas. Les hablé de mi hijo, de mi madre a quien mantengo y de ese gran amor que nunca más vi. Les conté que vivía en La Florida y que el pique en micro era eterno hasta el local. Comenté también algo de la Academia y de mi título de FinePros, asunto nuevo para ellos, y se entabló una amena conversación con risas, tragos, coqueteo y c0mplicidad.

El más discreto de todos, ese mismo que me había ido a buscar a la barra, me dijo:

- “Te queremos proponer un negocio”

Algo incrédula, me quedé escuchando y aunque parecía extraño, no había nada de malo en ello y mi calidad de vida sin duda mejoraría.

Estos cinco amigos, compañeros de colegio de toda la vida y ahora empresarios, me contrataron con exclusividad pentagonal. Es decir, debería trabajar sólo para ellos y con la máxima discreción posible. Jamás se me podría volver a ver en público en un lugar como ése y todo sería puertas adentro en un departamento arrendado exclusivamente para mí.

Escogí un buen barrio, cercano a sus casas y trabajos; me entregaron un celular plateado con tapita y tarjeta; y me ofrecieron un sueldo que me deja más que tranquila. Lo mejor: Ya no tendré que andar más en micro. Uno de ellos tiene negocios automotrices y no sé cual habrá sido el arreglo, pero ahora tengo un Yaris Sport, que aunque es del 2004, está impecable. Con aire, CD y todo.

A la semana ya estaba instalada en un piso 12, con vista a la cordillera, dormitorio en suite y gran terraza. Lo primero que hice, fue ir a Niño&Ideas a comprarle una cama nueva a mi negrito, y unas sábanas con cojines de dinosaurios. Después de eso, llevé a mi mamá a la peluquería y partí a buscar a mis amigas para ir al Mall de la Dehesa. Es que en auto es otra cosa…

Las semanas han pasado tan rápido... Junto con atender a mis cinco mecenas, he tenido que decorar la casa, ir de compras, pagar deudas y llevarle remedios a mi madre.

Mañana quiero ir al zoológico, pero bien temprano, porque a la hora de almuerzo del jueves me toca la visita de Don Ignacio y no puedo atrasarme.

Por fin estoy contratada, y no importa que sea de palabra, estos tipos de colegio católico son de confiar. No sé cuanto durará este trabajo, pero al menos me pagan las imposiciones y puedo ahorrar. Si total $200.000 mensuales para cada uno de ellos no es nada. Incluso les sale más barato que el local, pasa harto más piola y están muy satisfechos.

Gracias a mi esfuerzo obtuve esta inimaginada recompensa. Y aunque tengo la agenda copada, queda tiempo para mí mientras no me enamore de ninguno de estos adorables hombres que jamás dejarían a sus mujeres opus, pese a que me han contado los horrores de la cama. Que nunca se me olvide eso.

martes, diciembre 13, 2005

Domingo Lizama


Domingo Lizama es un experto montañista. Ha escalado las cumbres más altas, ha desafiado los hielos eternos y no ha sucumbido frente a los fatales riesgos de las majestuosas montañas.

Desde joven y con ayuda de un bastón, comenzó a trepar los riscos. Seguido de eso, se fue consolidando y entre su equipo de montaña, cuenta con cuerdas, ganchos, brújulas, y un sinfín de accesorios que le hacen menos ruda la supervivencia.

La vida entre estos parajes, la soledad de años, el respeto, el temor y el constante apego a la naturaleza, le han llevado a usar su cuchillo sólo para cortar vegetales o abrir tarros de alimentos que no contengan nada extraído de un animal que no haya muerto de manera natural. Es vegetariano por sentimiento. Incluso, al podar una hortaliza o coger un fruto, ora y bendice su alimento y al creador de su universo.

Al pasar algunos años, su indomable carácter de ermitaño, cedió frente a una amiga que le pedía compañía. Se trataba de una oveja que lo escoltaba donde fuera y que pasaba con él días y noches completos, otorgándole abrigo y oreja.

Así anduvieron por años. Incluso las heladas nieves del invierno, habían quemado el cabello de don Domingo y también su piel, llenándolo de escaras y oscureciendo su rostro bruscamente.
Sin embargo, él siempre fue un tipo afortunado. Su oveja murió de anciana y esto le permitió comer carne por primera vez en su vida, fabricarse un par de guantes de cuero y cubrir con la lana su cabeza.

Ahora él, conocido popularmente como "Doli", cuenta ovejas al dormir y asegura que en diciembre aún hay nieve allá arriba...

lunes, diciembre 12, 2005

Oligopetición

No sientas las cosas, puede ser una "frase-punto final".

En cuatro palabras, se contiene un universo metafórico que puede resultar tan doloroso como el silencio.

Incluso si la película es clara, cuando un subtítulo como ese aparece en la pantalla, sobrevienen los flashbacks, se recrean las intuiciones y se siente frío al mismo tiempo en que no salen más palabras y se anuda un parásito en la garganta, ese mismo que ha sido testigo ya de tanto.

¿No sentir las cosas es no sentir el efecto de las causas, o no recordar lo que se siente?

No sentir las cosas suena a más absoluto que eso y mi escencia es diametralmente opuesta.

miércoles, noviembre 30, 2005

El Oligoarte de Desplazarse II

Tanto en minutos como en segundos, se puede trazar la travesía entre el aeropuerto de Santiago y un oligobanco emplazado en el sector oriente de la capital.

Habiendo identificado que la acción a seguir es la del desplazamiento, se usan las instrucciones definidas para ello que, guardadas en el subconsciente, servirán como un recurso que nos hará movernos de un punto a otro -o a ese mismo- siguiendo una trayectoria dada por la simple exploración, la experimentación o la memoria.

El trabajo se realiza a diferentes niveles, y es en el de la conciencia donde se definen la ruta para desplazarse y la vía para efectuar la movilidad que regirá a la acción. Todo esto, luego de un análisis que puede tardar un segundo, o incluso meses, dependiendo de la complejidad del recorrido.

En el caso de la ruta citada inicialmente, la tarea es simple, y calcular costos versus beneficios puede resultarle fácil a una persona medianamente experimentada. Probablemente opte por el automóvil, la Autopista Central y el momento más conveniente del día para ella. Estas decisiones, van entrelazadas con la de la elaborar una carta de navegación mental que se manifiesta como un cortometraje cerebral absolutamente ambientado, sonorizado y temporal.

Situaciones, entornos, fachadas y personajes son caracterizados hasta el último detalle y los diálogos son previsualizados. Todo esto se convierte en el manual de apoyo durante el desplazamiento al punto de destino, el cual si es distinto al de origen, será el punto de partida del proceso inverso, que muy parecido a como se deshace un tejido, consiste en efectuar un undo de la tarea inicial.

El grado de experiencia en estas oligoartes desplazatorias, se podría medir comparando la similitud entre el cortometraje y la realidad vivida durante la realización del trabajo. A mayor número de coincidencias entre ambas situaciones –la virtual y la real- mayor es el factor de porcentaje de exactitud, éxito y por ende, experiencia. Sin embargo, quien tenga un coeficiente de similitudes que tienda a cero, probablemente nos haya superado a todos y ya la impregnada libertad para conducirse, haya hecho un trueque entre preconcebir lo desconocido por experimentar lo inimaginable.

lunes, noviembre 28, 2005

El Oligoarte de desplazarse

Es muy extraño y difícil de dilucidar, cuándo se aprende a realizar ciertas acciones. Por ejemplo, la del desplazamiento.

¿En qué momento el niño-bebé-feto aprende que "ir" significa abandonar un punto para realizar un recorrido y llegar a otro punto o a ése mismo?

De seguro que la mayoría de los adultos hemos aprendido este concepto. Unos más, otros menos.

Luego de aprendida esta definición básica que nos indica la acción que realizaremos, ¿quién nos enseña que debemos seguir una trayectoria? Tal vez lo aprendamos solos, pero sin duda que hay una acción consciente antes de escoger el recorrido y la vía de transporte.

Y seguido de ésto,¿en qué momento incorporamos en nuestra función cerebral los recursos de la memoria, el aprendizaje o la exploración azarosa?

Ya a cierta edad de experimentadas en estas materias, es fácil levantarse y salir con un cortometraje virtual en la conciencia, que al igual que una carta de navegación, nos indica de donde venimos, para dónde vamos, y además cómo nos vamos.

Si la trayectoria la hemos hecho antes, resulta casi automático. Si no lo hemos hecho jamás, construimos en nuestra mente los factores ausentes que llegaremos a conocer terminada la acción del desplazamiento.

Quienes ya han incorporado ventajosamente la capacidad de trazar en su mente el viaje, son capaces también de vestir las fachadas, los interiores, pre-escuchar el diálogo con un interlocutor quizás también desconocido que sin duda tiene ropas y un estilo que ya hemos elaborado y adjudicado a esta persona que tal vez nos esté esperando o tal vez no.

Un caso cercano es el de ir desde el aeropuerto a un banco en Providencia. Tanto en minutos como en segundos, se puede trazar la travesía. Pie, taxi, metro, colectivo, micro, auto. Se realiza un automático costos de cálculos v/s beneficios:

Opción en este caso: auto.
Alternativa tentativa: estacionamiento para clientes.
Trayectoria evasiva de tacos definida
Acelerador y recorrido.

Sin embargo, al llegar, noto que no existe el estacionamiento de cerámicos azules que imaginaba, tampoco guardia en la puerta ni barrera de entrada. Ni siquiera el letrero luminoso rectangular de "Estacionamiento de Clientes" está donde lo imaginaba. Sólo hay un local comercial en su lugar.

Marcha atrás, me dirijo a un estacionamiento público. Desplazamiento del cúbiculo donde está el automóvil hasta un ascensor que me lleva del piso -4 al 1. Fuera de dicho elemento transportador, viene la caminata económica por hipotenusas y tangentes. Llego a destino, participo en la reunión y todo termina ahí. Acción dos: "Undo". Todo vuelve para atrás. Deshacer la marcha, recordar donde está el estacionamiento, trazar la ruta de regreso y un "CTRL+Z" de toda la reciente operación anterior.

Finalizada la acción del desplazamiento ida para allá e ida para acá, el ejercicio a realizar es la comparación entre cómo se llevó a cabo con la idea preconcebida. En el caso de hoy, acerté a un 85%: La ejecutiva resultó ser más joven, el piso del estacionamiento más bajo, la credencial idéntica y los tiempos de demora exactos.

A mayor experiencia en la ciencia del desplazamiento, aumenta el porcentaje de coincidencias. Los que tienen un factor que tiende a cero, probablemente nos hayan superado a todos y ya la impregnada libertad les haya trueque entre "preconcebir lo desconocido" por "experimentar lo inimaginable".

miércoles, noviembre 23, 2005

Oligo Cumpleaños

Se había desocupado un lugar justo frente a la raída puerta roja del edificio donde vivíamos. Pese a que aún me faltaba guardar una caja y, como la distancia no eran más de diez metros, decidí mover el auto justo hasta ese lugar para estacionar y hacer más fácil la tarea de la carga.

Ya estaba empezando a cambiarme de estacionamiento, cuando veo a un hombre corriendo con mi caja hacia la esquina. Bastó apenas un segundo para que se avivara un pillo y se llevara mis electrodomésticos, cuidadosamente guardados.

- "Hey! Hey!"- grité intentando alcanzarlo y corriendo.

El tipo se detuvo. Yo con los ojos hinchados y fatigada del dolor, le expliqué que esa caja era mía, no basura, y que por favor me la devolviera. Y así fue.

Me acompañó amablemente al auto y la guardó en la maleta junto con las últimas cosas, esas que no se había llevado el camión que había llamado en la tarde, para que se llevara mis muebles y así definitivamente abandonar esa casa.

Sólo me faltaba Damián, así que dejé el auto cerrado y subí al departamento a buscarlo. Lo tomé en brazos y con los ojos empañados, el corazón destrozado y mi pensamiento incrédulo, miré a ese hombre por última vez y me fui.

Subí a mi gato al auto y partí con rumbo desconocido. Él intentaba equilibrarse entre las cajas y las bolsas con ropa y, sin reclamar, parecía querer traspasarme paz y lucidez, a pesar de que las lágrimas no me facilitaban la tarea de distinguir una luz roja de una verde.

El sollozo activó el piloto automático y manejé como quien se dirige a un abismo, mientras se despide del mundo.

En la radio sonaba la canción "Somewhere only we Know", pero yo ni siquiera sabía a donde iba. Sólo sentía que estaba bien lo que hacía, que no debía prolongar esa vida más y que lo que fueron unos iniciales dulces meses, se habían convertido en un infierno y, que si me echaban de un lugar, obviamente ya no debía permanecer, menos si sobre mí recaían permanentemente graves amenazas y si el ambiente olía a pertubadoras infidelidades, mentiras y misterios. Mi problema era creer que lo amaba.

Ahora sentía que donde fuera estaría mejor que en ese lugar, a pesar de no tener un trabajo, una familia, un lugar donde llegar, ni nadie a quien me sintiera capaz de llamar pidiendo auxilio moral. Me parecía un "paquete" demasiado grande.

Mientras conducía por Merced y pasaba por la curva que llega a Plaza Italia, reventé en un convulsionado llanto que duró hasta que llegué a Irarrázaval con Chile - España.

Chile-España, libertad-prisión, amor-odio, ayuda-explotación, compañía-invasión, amor-desilución, muerte-liberación.

No podía seguir conviviendo con quien sólo quería permanecer conmigo si me unía a sus mismos tríos y cuartetos de otrora, alguien que me amenazaba con golperame, que destruía en ataques de ira todo a su alrededor, que se emborrachaba a diario, que tenía a todas sus amantes como permanentes y ocultas amigas, alguien que era adicto compulsivo y diario a la pornografía y que me mantenía en permanente riesgo, dado por sus -sólo por mi conocidos- "quehaceres".

No quería estar en nóminas ni listas que nada tenían que ver conmigo y que sólo alimentaban su fantasía, tal como en "Una mente brillante". No quería que matara al gato que me quedaba ni menos tener que lidiar con su desfachatez y tener que ser cómplice en las mentiras frente a sus amigos.

Descubrí el trasfondo mitomaníaco de su vida, la extrapolación, fantasía, exponenciación y demencia y que en cuanto abrí los ojos, no soportó ser descubierto en su decadente escencia y me odió por saber y por conocerlo, y yo me odié por no haber hecho caso a mi intuición de cuando apenas tenía 20 años y todo en él me decía que no.

Haber descubierto la verdad fue lo que me condenó a su odio. Pues frente a una verdad irreversible, no hay caparazón que valga.

Reconocer el plagio, la patanería, las mismas frases aprendidas de siempre, su autoexigencia por intentar parecer un periodista inteligente a cualquier costo, el encubrimiento de sus vicios con estilo (tal como cubir el parquet con flexit tipo ajedrez para parecer cool...), fueron la causa de esa agresividad que jamás denuncié y que lo llevó a ahorcarme para borrarme de su conciencia, romper todo lo que encontraba a su paso, regar con los restos de ron la alfombra, pisotear las películas pornográficas, reventar lámparas en el suelo, patear cajoneras, estrellar el control remoto a un centímetro de mi cabeza contra la pared y apagar los cigarros con furia en su propia mano, demostrando que la mía sería la próxima...

Al compilar estos fragmentos, pude ahuyentar mi dolor y se fue el llanto. Sentí una tibieza que me reconfortó por completo. Ahora me tenía a mi misma y me había alejado de esa pesadilla para siempre.

Hoy tengo unaenorme gratitud por este doctorado del que me gradué con honores y que se ha convertido en una herramienta con la que forjo día a día mi felicidad, sabiendo reconocer lo que repelo y valorando intensamente la sinceridad y la simpleza.

Ha pasado un año de aprendizaje, autoanálisis, paz y crecimiento.
Se me han cumplido mis tres deseos, y despojarme de este peso por escrito era el último.
Feliz Cumpleaños.