"Estoy cansada" - le dije. Pero ella miraba con los ojos blancos buscando la respuesta como quien intenta mirarse la nuca por dentro. "Estoy muy cansada" - insistí. Y la respuesta ella la tenía en la punta de la lengua, pero aún no podía verbalizarla. - "Estoy agobiada. ¿Qué me pasa?" - Volví a preguntar. - "Te hacen falta Oligoelementos".

martes, marzo 03, 2009

Cuba


Ya que estábamos todos de vacaciones en este lugar del planeta, decidí ir sola con mi hija un poco más allá sólo por la tarde.
Dejando a toda la familia paseando en Colombia, y como quien toma el metro, nos subimos a un avión y nos bajamos en Cuba.
Yo quería ir a la playa pero no conocía el camino. Así que decidí seguir la única ruta que conocía: la del hospital.
Caminamos hasta llegar al blanco edificio con la cruz roja despintada en su fachada. Abrí la puerta y recorrí sus pasillos entre pacientes y enfermeras. El frío cemento de sus paredes y el grisáceo pavimento nada me hablaban de naturaleza. Finalmente, con mi hija en brazos, crucé la puerta de salida llegando al estacionamiento que conectaba con la calle principal de la ciudad.
Caminamos bastante pero sólo se veían viejas casas en el paisaje. Ni idea, ni pistas de donde estaba el mar. Decidí entonces entrar al único hotel de la cuadra y preguntar a alguien por la hora. "Las cuatro y media"- me dijeron. Ya era hora de regresar pero aún faltaba ver el mar...
El hotel era extremadamente lujoso. Avancé por el salón principal hasta llegar al final que remataba en un balcón con baranda con vista ¡Al mar!
La sensación de vértigo al mirar hacia abajo era estremecedora. Mi hija quedó impactada al ver el mar tan tranquilo, sinuoso, color esmeralda y lleno de gente practicando actividades acuáticas.
Las personas se veían tan pero tan pequeñas que al parecer estábamos a 1000 metros de altura, y caer desde esa distancia sería suicida.
Afirmé bien a mi inquieta hija que sólo trataba de asomarse por la baranda afirmándose con sus fuertes manitos para continuar observando el encantador paisaje, sin embargo su entusiasmo era tal, que preferí bajar a la playa interior del hotel con ella.
Tomamos el ascensor y ya estábamos ahí. Con los pies en la micro arena, con micro olas y la gente aún lejana.
No podía entender el fenómeno... Personas inalcanzables en su diminuta escencia y a escasos centímetros de la palma de mi mano.
Me incliné a observar bien y mi impacto fue mayor al descubrir que eran mini personajes de papel, animados por la magia de la tecnología y que en su pequeñez no hacían otra cosa que evocar una playa desde la altura.
Una mini costa cubana que invadía la planta baja de ese hotel. Cálida, luminosa y silenciosa.

lunes, febrero 02, 2009

Olores


Remasterización

Anoche vi como, al recordar lo que no debo, comenzaba a temblar la ventana que estaba sobre nosotros.

Alcancé a advertirle a él, que ésta se desprendería sobre nuestras cabezas.

Dos segundos después, el marco se había desligado del muro y la ventana comenzaba a caer desde gran altura a la vez que rotaba en sí misma dirigiéndose hacia nosotros como blancos de un misil que nos haría pedazos.

Quedamos atónitos. Nos quedamos mirando fijamente con miedo y con dulzura mientras nuestros ojos eran capaces de decir aquello que no se puede verbalizar. Nos leímos sin necesidad de decir lo que no debíamos jamás pronunciar. Compartimos en silencio y en complicidad.

La quebrazón y el estrepitoso impacto de la ventana contra el pavimento, fue la manifestación del grito desconsolado de quien ya no tiene más que hacer. El llanto desgarrador de la pérdida total, de su merecida soledad.

La puerta siguió cerrada como nuestras gargantas, pero la ventana abierta y luego reventada, nos regaló esa libertad perdida hace tanto. Reconfortó nuestros corazones y unió lo que jamás debió colapsar.

miércoles, abril 02, 2008

Que hago con este corazón

Late que se me sale por la boca y compite con mi bajoneada cabeza.

Quisiera guardarlo en una cajita de terciopelo, repleta de algodoncitos perfumados, para saber que está bien cuidado y que nadie le hará daño. Sólo así podría pensar para actuar sin sufrir. No quiero más de eso ni de lo que pueda venir.

¿Y si lo cambio por uno de trapo?

Peliculón

Acabo de ver un programa en CHV. Uno conducido por la Eva Gómez y cuya historia era representada por actores de cuestionable presupuesto. Pero eso da lo mismo.

Al parecer, era de grabación reciente porque los protagonistas terminaban en el cine comprando entradas para Bee The Movie, película estrenada hace "semi poco". Para ser bien honesta, no recuerdo cuando...

Lo vi y me dejó pensando... Y tal vez este espacio , sirva para revivir una verdad enterrada, o aunque sea para lanzar pensamientos al viento, ya que los antiguos contenidos mágicos del blog de la Anastasia, no mostraban el lado B que sólo se aloja en mi alicaída cabeza.

En resumen, el programa mostraba a una mujer casada con un hombre infértil, que queda embarazada de su amante. Ella, sin saber que su marido es infértil, se hace un test de embarazo de farmacia. Esos de 3 lucas... Pero ante la duda de no saber de quien de los dos es el hijo, se queda callada.

El marido, encuentra el test de resultado positivo, con dos rayitas rojas bien definidas, y se adelanta mintiéndole a su mujer: "me entregaron el resultado de mi exámen de fertilidad y dicen que tengo espermios para tirar pal techo". Ella se siente aliviada y le confiesa su estado de gravidez.

El, bajo un profundo y personal secreto, se adjudica frente a ella una guagua ajena con tal de tener la familia soñada.

Una vez cercida la guagua, tres años después de ese episodio, quien les vende las entradas al cine a esta familia aparentemente perfecta, es el verdadero padre de la niña.

Entonces el boletero lo sabe y no lo dice, la madre y el marido también. Un secreto fragmentado en tres y jamás compartido. Un fin cuidado sin importar los medios. El anhelo: la familia feliz.La única inocente: la niña.

Entonces, parece que para algunos, la familia es una meta que amerita vistas gordas mórbidas.Pero para otros, el ego es todo. La insaciable y absurda libertad individual y egoísta de los ignorantes prevalece junto al orgullo. Y la incapacidad de reconocerlo se recubre de un disfraz de víctima con tal de purgar las responsabilidades que jamás serán asumidas bajo ese antifaz de "pobre de mi, miren lo que me hacen..." a pesar de que no existan dobleces, ni secretos ni nada.

Lo que venga después, dependerá de una cuestión valórica individual, ya que uno puede ser consecuente con lo que desea para sus hijos, pero es imposible meterse en la cabeza de quienes no tienen sentido de altruismo, ni de protección ni de familia y que ya están craneando las versiones para contaminar la inocencia de una niña.

En palabras simples para los legos: Una hija- para algunos- lo amerita todo, pero para otros no es más que un baluarte que corona a los egoístas en su trono de inhumanidad.

martes, marzo 18, 2008

Desamor

Quería que lo nuestro fuera para siempre, de por vida. Pero en otros términos...

Me juró la mayor felicidad de la tierra, esa que según él jamás había conocido... Y así estoy ahora: d portas de un careo frente a fríos especialistas en asuntos prácticos que garanticen lo mejor para una niña que no merece menos, pero para quien deseaba mucho más que bienes tangibles.

Si bien quería su amor, y era eso lo que yo le quería dar de por vida, hoy me he ganado todo lo contrario por tener que recurrir a terceros que le cuenten como cuidar a una familia.

Ni el egoísmo ni la avaricia, ni los malos tratos ni las negligencias, son propias para ofrecerle nido a una principita bella.

¿Es el precio de la libertad otorgar una suma de dinero mensual? ¿Es el precio de la libertad regateable más encima?

Si se transa un hogar, una familia y mucho amor, por más noches de más de todo eso, es que no se ha comprendido nada. de nada...

lunes, marzo 17, 2008

Moneda de cambio

Es una lástima que el dinero termine siendo la tangibilización del sentido de justicia, sobre todo cuando de asuntos de familia se trata.

No puedo creer la ironía de la vida, de convertir la fecha más recordada en una macabra.

No me convenzo de que la otra parte no haya querido llegar a buen entendimiento, y que su orgullo y egocentrismo no le permita reconocer que no era el mejor camino.

Ni siquiera comprendo por qué me culpan, si puse todo de mi parte para evitarlo.

El amor no se regatea. El respeto tampoco. Los cariños, los derechos y las obligaciones no se rematan como en una feria de las pulgas. Se dan y se ganan.

viernes, marzo 14, 2008

Por qué.

Porque las niñas merecen cuentos de hadas, sobre todo cuando son principitas bellas. Porque no existe respuesta para todo. Porque nadie tiene la razón absoluta. Porque hay distintos puntos de vista. Porque uno viene de una cultura y el otro de otra. Porque me enseñaron en un idioma y a otros en otro. Porque uno aspira a darle a ella lo mismo que tuvo, y yo no quiero darle menos que las oportunidades que yo tuve. Porque creyó estar seguro de lo que quería, cuando no era cierto. Porque creí en lo que quería. Porque era lo que yo quería. Porque cuando se es muy hijo, no se puede ser muy padre. Porque hay quienes usan las mentiras. Porque para que haya un manipulador, debe haber alguien que se deje manipular. Porque todo se paga en esta vida. Porque me espera algo mejor. Porque mi amor lo estaba sembrando en el cemento. Porque nunca me llevaron a ver a Ceratti. Porque me vaciaron mi hogar y me despojaron de palabras. Porque me vaciaron el corazón de lágrimas. Porque no me creyeron. Porque no me entendieron. Porque no me cuidaron. Porque nuestras diferencias fueron amenazas para él. Porque yo creía que esas diferencias eran oportunidades para los dos. Porque no me estaba marketeando. Porque soy presa fácil de la publicidad engañosa. Porque estaba ciega. Porque jamás pierdo las esperanzas. Porque tengo una hija maravillosa. Porque tengo grandes amigos. Porque no he dejado de trabajar nunca. Porque valoro mi vida. Porque antes que mi, está ella. Porque la amo. Porque no puedo olvidar.

Amanecer en el Estrecho

Un corazón que latía en mi guata era la única tibieza que de a poco fue craquelando y derritiendo los fríos trozos de mi cuerpo.

Mi propio corazón congelado y paralizado, había irradiado un frío inexplicable en todos los sentidos. Mi cabeza, mis manos, mis pies, mis vísceras, todo en mi estaba cristalizado.

Sólo puedo comparar el corazón de la Anastasia con el calorcito del sol asomándose sobre el Estrecho de Magallanes, tierra que me vio nacer y que tal vez me regaló un traje térmico invisible, capaz de protegerme de los peores inviernos de la vida.

Hoy ha salido ese sol y brilla con todo su esplendor, late junto a mi pecho cada noche y huele maravilloso mientras cruje y me sonríe.

Sin embargo, aunque lo he intentado, aún no puedo sacarme el traje. Cada vez que lo dejo sobre mi mesita de noche, me da un frío que moja mis ojos y mi garganta al sentir que quedan vestigios de la pena más grande de mi vida.

Estoy de luto, viviendo el duelo por la pérdida de quien más había amado. A modo de detenido desaparecido lo busqué por cielo, mar y tierra, llegando incluso a explorar las orillas del Elqui a ver si lo encontraba bajo las mismas estrellas donde me prometió un cielo paralelo y donde me confesó querer la familia que ahora, por su muerte, perdió.

No estaba desaparecido. Simplemente fue un amor fugaz, que cual cometa dejó una cola larga que se ha desvanecido en siete fríos meses.

Y esa es la mayor tristeza. Saber que no está en ningún lugar del universo, que nadie ni nada me puede devolver a esa quimera con ojos de amor, palabras de loco, risa de niño y porte de hombre.

De esa quimera queda el recuerdo y una descendencia que lo honra en belleza, y que me lo trae a mi memoria cada segundo, y que ha sido merecedora -sólo por existir- del mayor amor que haya sentido jamás.

En el Estrecho durante el verano, jamás deja de latir el sol. Y los hielos no son eternos, excepto aquellos que Magallanes atesora y que son su fortaleza.

miércoles, octubre 17, 2007

Estilista de mi muñeca

Desde hace siete meses que me encuentro en un estado lúdico que jamás viví ni en mi más tierna infancia. Se trata de una desconocida, incipiente y fanática afición por una muñeca que me tiene trastornada.



Se trata de una mini Konitukio que me quita el sueño y que me llena del más enorme sentimiento de amor que jamás haya sentido. Tengo la panza a punto de explotar y cada patada es una conexión inexplicable de emoción con mi corazón.


Nunca tuve ropa de muñeca ni corté metros de organza fucsia. Hoy mi hogar se prepara para recibirla y mi vientre es el primer palacio de esta niñita princesoide que ha venido a iluminar mi sonrisa.

lunes, enero 22, 2007

Oligoprincesa de Sealand

Tras perder el rumbo de mi vida y habiendo cumplido mis propósitos básicos, decidí cumplir el sueño de convertirme en princesa de alguien o tal vez de algo. Un sueño escondido que encontré hoy en la mañana cuando me trajeron el sobre lacrado a mi escritorio.

Tras haberme negado a numerosas pedidas de mano en mi vida y optar por la soltería, por primera vez acepto desposarme. Claro que con un príncipe, Roy Bates Jr., quien vio mi blog en Internet y pidió que se lo tradujeran al inglés, cayendo rendidamente enamorado de su desconocida autora, cuyo rostro tal vez haya visto esta tarde, luego de que me fotagrafiara la prensa nacional.

Por mi parte, a Roy Jr. no lo conozco más que por fotos en Google, y si bien no se trata de un tipo tan buenmozo que digamos, lo valoro pues ha sido capaz de sobreponerse al incendio de su país e incluso de ponerlo en venta para salvar a su familia y a la historia de Sealand.

Sealand será mi país, y yo la nueva princesa de aquella nación con estampillas propias emplazada en el océano.

A pesar de valorar su intención, cuando él me preguntó mi opinión, le dije que por ningún motivo vendiéramos esa tierra. Su constitución, la que cambió mi estado civil hoy día por casada con separación de bienes y participación de gananciales, vale oro y su abuelo estaría muy decepcionado de saber que su nieto esté pensando en cambiarlo por apenas dos mil millones de billetes verdes.

Me casé por poder tempranito, programé mis vacaciones y mi cambio de casa en esta nueva vida desterrada de lo mundano, tras perder la cabeza por pena y autodespiste.

La boda con honores reales será este sábado y llegaré en helicóptero, pues no hay otra manera de llegar. Habría querido una “limusina–helicóptero”, pero hasta que lo mencioné, a nadie se le había ocurrido construir esa oligoquimera. Lo que más me motiva, es que así como esa, se me ocurren mil cosas más para construir y crear en ese país devastado en el medio del océano, y cuya paz post guerra y fogosa destrucción serán mis principales estímulos para las ciencias, las artes y la procreación.

De todos modos seguiré escribiendo en este blog. Si tenemos equipo de fútbol como no vamos a tener Wi-Fi. Obvio que tenemos.

http://www.sealandgov.org/

viernes, enero 19, 2007

Oligoempresario


El argentino era empresario y guapo. El año pasado fabricaba -en su casa en Buenos Aires y junto con su hermano como socio- papel higiénico de manera artesanal. Ese era el business familiar que tomaba alrededor de once horas diarias para terminar 10 perfectos rollos envueltos en papel roneo.

El proceso comenzaba en una trituradora instalada el jardín de atrás, de la cual obtenía la pulpa de papel que luego secaba al sol sobre huinchas serpenteantes trazadas sobre el patio alrededor de unos naranjos, en forma de una franja larga y angosta que terminaba en unas bobinas que serían las encargadas de enrollar alrededor de reciclados tubos de cartón el papel ya seco pero no terminado, ya que luego el papel era gofrado con unos moldecitos y prepicado cada 10 centímetros, para ofrecer trozos cundidores a sus usuarios.

Así estuvo durante ocho largos meses tratando de sobrevivir a la crisis del corralito. Sin embargo, pese a su orgullo de empresario, su visión lo llevó a abandonar el negocio por un momento, buscando nuevos horizontes y cruzando así la cordillera de los Andes hasta llegar a cohabitar un departamento en el parque Bustamante de Santiago, en el cual las bobinas no cabían.

Hoy es manager del team de modelos de una bebida energética, y todos sus ingresos los destina al ahorro para comprar además la máquina blanqueadora de papel, para probar fabricar algo más “Elite”, incluso de triple hoja. Y ya tiene listos los listones con los que convierte la convexidad de los rollos en cantos planos para poder almacenarlos eficientemente en su nuevo departamento.

Oligocampaña Publicitaria para un Cementerio

No me siento preparada para asumir un cargo creativo en un cementerio. Muchas gracias, pero no.

De todos modos, agradeciendo la oferta, entrego mi aporte de slogans para la campaña de posicionamiento 2007.

"Para que nadie crea que usted no tiene donde caerse muerto..."

"Su alma en el cielo y su cuerpo en la tierra..."

"El mejor lugar de la tierra, está bajo tierra" (inspirado en Air France)

"Nuestro Cementerio... El encanto de morir..."

"Viva la muerte con estilo... Exclusivos lofts underground"

"El mejor lugar donde dormir, para siempre..."

"Su muerte es nuestro objetivo"

"Visite tumba piloto, y escoja en vida."

"Unicos con tumbas de tiempo compartido"

"Exclusivas tumbas DFL2 con subsidio de renovación fúnebre"

"Otra ayuda de Presto..."

"Te reconoceremos"

miércoles, octubre 11, 2006

Oligofetuccinis saBrossos del Chef

Fetuccinis tricolores envueltos en crema al champignon, toques de semillas de amapola, frutos del mar ahumados, tildes de aliños varios y el sabor de tu mano, han sido el gran plato gourmet de la estival temporada.

Un plato reposado y viajado, excusa de mi visita y una probadita de tu talento culinario, bajo una exquista capa de queso parmesano.

Chooma per te!

lunes, octubre 02, 2006

Oligoesparcimiento














Nunca creí que del cerro Santa Lucía podría pasar a estar oligoesparcida por el fértil Mato Grosso, ya que muchas veces no es posible estimar los alcances de nuestras acciones.

Tal vez no sea así, pero es muy probable que las revistas a bordo del avión accidentado hayan volado igual que sus fragmentos, a un radio de 50 kilómetros alrededor de donde cayó la nave donde viajaban cientos de pasajeros que no sobrevivieron y otro ciento de revistas con mi cara fotografiada en el nuevo destino promovido por Gol: Santiago de Chile.

Con una polera florifosforescente a pleno sol, manga larga y cuello bote recortada por sobre fondos como la calle Lastarria, el parque Forestal, una que otra fachada, o simplemente como fondo de una copa de vino matutina chambreada, que yo bebía de manera simulada para atraer turistas a las tierras del vino.

Pasé de la capital de Chile a la mismísima selva amazónica en actitud de cenizas que se las lleva el viento, o de challa colegial con cara de felicidad, tal vez colgando en un árbol o de una liana en plena tragedia.

Me dijeron que me pondrían en portada, que paradójico. Las portadas ahora han sido las víctimas del alicaído aparato.

Me dijeron que sonriera... Y nuevamente paradójico. La sonrisa quedará indefinidamente plasmada en el couché, hasta que la humedad de la selva la destiña.

jueves, septiembre 21, 2006

Cossas

Podría empezar por el principio, pero eso ya pasó hace muchas cosas.

Digo “hace muchas cosas” porque el tiempo ha sido breve, y como medida insuficiente.

Sin embargo, las cosas -muchas comunes y corrientes- han pintado mis días con los mismos colores que se disparan cuando bailas.

Me quedo con todo, lo atesoro todo y disfruto a concho navegar en tu mirada, en tu olor, en tu piel y en los remake que hace mi memoria cuando no estoy contigo.

Apareciste de repente con tu gitano embrujo, desabrochaste mi corsé de infantería antibalas y sin darme cuenta, ya te tenía cobijado en mi alma.

Me quedaban muchas desconocidas primeras veces que me has ido regalando y a las que me he regalado sólo para sentir así, tal cual vienen, mientras iluminas todo y me das la palabra perfecta, me acoges en tu abrazo y me invitas a volar justo cuando el tiempo se detiene a partir del momento en que abandonas el reloj.

Iubesc Te!

jueves, agosto 24, 2006

OligoSPA


Hoy en la mañana guardé los cigarros en la cartera, en la misma cajetilla que fue víctima de tu despliegue gourmet hace varias noches.

Reconocí estampada, sobre la “M” de Belmont, una huella de las delicias compartidas en tu hidratante sesión de placeres, a la luz de esas velas que tenuemente encandilaban la multiplicidad de refinados estímulos, esos que guardaré durante 68 años más en mi memoria y en la gaveta más cercana para tomarlos y revivirlos cada vez que quiera volar en tu aroma.

¿Qué culpa tengo de que los cigarros me duren más que el vino?

viernes, agosto 18, 2006

Mayo



Representarse en la propia identidad por un lado, y forzar la apariencia por otro, tienen algo que ver con la mayonesa.

La que se compra hecha, sabe a artificial, a cítrico forzado y a emulsión computarizada, al mismo tiempo que caduca, o simplemente se acaba y hay que comprar otra hasta que nuevamente se agote.

Ser distinto cada vez sin dejar de ser el mismo, es lo más parecido a preferir el goteo de aceite batido sobre la yema de huevo, a punta de experiencia, chascarro y fluídos corporales de distintas glándulas.

La receta práctica, el molde, el pret-a-porter, el retail y la tarjeta Presto, son los canales para perfilarse a corto plazo como una Hellman's circundada por el perímetro de su envase.

Aprender a ser desde el alma, vivir como sibarita multisensorial e intelectual, es la receta eterna que depende del pulso y los trucos de cada uno. Una vez que se le toma el ritmo, no hay vuelta atrás y cada vez va quedando más sabrosa. Para que decir cuando la destreza permite olvidarse de la técnica e irse en la volada y agregarle merkén sin descuidar el sabihondo revoltijo.

Entre las dos, me quedo con la mayonesa casera y mi amor gitano.

lunes, julio 31, 2006

Oligocotidianeidad

Es justo lo que anoche, entre burbujeantes copas comentábamos, mientras el chardonnay te duraba más que al resto.

Es exactamente lo que quería compartir en idéntica intensidad contigo, cuando aún no tenía tu cara en mis registros.

Es algo así como el pan con queso, tu deliciosa oligopasta de atún enchulada, el paseo con tu perro y todo lo que susurré en tu oído antes de dormirnos, incluyendo en el mix a la mejor de las películas: esa en que te gusta ser protagonista.

Es todo eso, más lo que intento pronunciar impedida por mi mayor pudor: el corsé de los sentimientos, ese mismo que tú, con tus enormes manos, poco a poco desabrochas.

sábado, julio 22, 2006

Anaranjado


Desde anoche mi color es el anaranjado, y es que ya bastaba del verde que empezó a esparcirse desde mi mouse pad, como la "cosa", por sobre mis ventanas, mi cama, mi espalda, mi cuello y cuanta bijouterie existe a modo de un cromático alienígena invasor.

Es cierto, mis lápices aún están en un vaso verde, junto a la perforadora verde y aún queda un resto de palta en la bandeja de nuestro desayuno.
Pero me trajiste el anaranjado, ese mismo del nuevo zumo de papaya con manzana, donde el verde de la manzana verde, sale completamente desfavorecido a simple vista en la copa. Venía envuelto en celofán y las yemas de mis dedos supliendo a mis ojos, me soplaron que se trataba de flores, sólo que no las vieron como yo pero sí se llevaron el privilegio de tocarte.

De la única manera que el vodka no me gusta, es con naranja. Y de la manera que más me gusta el verde, es cuando lo enrrollamos y lo combustionamos junto con eso que derrochas de manera bivalente: cuanticualitativamente.

Horas de catarsis sinérgica, de experimentación y risas multisensoriales. Segundos de sorpresa, minutos de contemplación, días de oligocotidianeidad compartida, arena en las zapatillas, afinamiento de los sentidos y eterna piel, sutho...

domingo, julio 02, 2006

Iubesc




Estás, tu din tot meu viaţă.
Y es extraño eso de sentir lo mismo...

I sînt fericit cu al tău dulciuri.
Y sí, muy dulce...

Eu văd i voinţă a voi dragoste tu.
Así como alguna vez, antes...

Sin recordarnos, pero evocándonos con la mirada.
Inunat ochis y parfum buze...

jueves, junio 29, 2006

Gypsy Kio


A mi corazón, ese que estaba dormido, le ha caído una dosis de limón que lo ha hecho retorcerse como una almeja recién extraída.

Mi cerebro ha reaccionado estupefacto ante tal guiño...

Y yo, sali de noche por la mañana, llevándole a mi gato de regalo el amanecer.

jueves, junio 01, 2006

Oligoatáricos Conductores

Iba tranquilamente conduciendo mi citrola por la avenida Apoquindo, en dirección al poniente, cuando fui raudamente adelantada por un furioso conductor que regía su vehículo sólo por movimientos ortogonales bruscos, maniobrando de derecha a izquierda y viceversa, mientras esquivaba todo obstáculo en su camino a modo de slalom con el ceño fruncido, y el codo izquierdo apoyado en la ventana.

Era hora de taco y me lo topaba en cada semáforo, por lo cual era claro que su estilo conductivo era bastante ineficiente, si es que lo que pretendía dicho hombre era avanzar más rápido que el resto.

Esa manera de maniobrar, tan "cuadrada", torpe y esquemática, dando cambios de rumbo siempre en noventa grados -como la Torre en un tablero de ajedrez - me evocó algo que tardé una cuadra más en dilucidar: La precariedad gráfica del Atari de los ochenta, con pixeles gigantes, dieciséis super explotados colores, y una tosca movilidad de los personajes de sus juegos, que aunque más gráciles que el Pong, apenas lograban ser dominados por un joystick o las cuatro teclas de flechas para indicar direcciones sólo arriba, abajo, izquierda o derecha.

Ni pensar en trazar una curva o una diagonal. Ese conductor de Avenida Apoquindo era un tipo "Generación Atari": De unos treinta y cinco años y seguramente asiduo a los Diana o a los flippers del Apumanque, hoy se desplaza por las autopistas convencido de haber atravesado la pantalla para sentarse en el asiento del más avezado piloto del Rally Speedway, ese al que antes sólo accedía enchufando la consola del videojuego a un televisor. No debo dejar de mencionar, que dicho rally se operaba virtualmente y en vista de "planta", y que los escasos colores, los elementos gráficos pobres, los sónidos de calidad menos que midi y las pantallas de fondo fijas, eran suficientes para transmitir al usuario un sinnúmero de sensaciones de dinamismo emocionantes y adictivas. Hoy en día, esa capacidad imaginativa antigua, parece en ciertos casos prevalecer por sobre la de observar la realidad urbana, en el caso de estos conductores.

Si reducimos todos elementos viales actuales a pixeles de Atari, obtenemos un escenario imaginario simplificado donde sin duda, el correr a destajo es lo único posible. Si además evocamos el joystick de función ortogonal cada vez que utilizamos un volante y creemos que el acelerador es el botón rojo o la barra espaciadora, obtendremos esos mismos movimientos oligocuadriculados como recurso para cambiar de pista y adelantar a los "competidores" en esta carrera urbana.

El conductor Oligoatárico, es un personaje claramente identificable. Cree que tiene tres vidas y que por cada vieja atropellada gana 50 puntos. Seguramente cree haberse "dado vuelta" el juego ya numerosas veces, lo que lo hace un ser supremo y experto, con nuevas vidas ganadas, acumuladas y guardadas en la parte de abajo de la pantalla o parabrisa, ahí justo a la izquierda y con forma de autito bien cuadrado. Maneja hipnotizado y no se da cuenta de que en Santiago, todavía nadie sabe donde está la meta.

miércoles, mayo 31, 2006

Oligopitanzas Negras

Este post va dedicado a una persona que se dedica a hacer bromas tan pero tan desubicadas, que ni siquiera se da cuenta... Y pretendo entregarle al personaje en cuestión, un listado de pitanzas posibles de igual o similar calibre, para que no se desgaste pensando en la próxima:

Samot: “Aló…. ¿Hablo con la paciente crónica de cáncer ramificado Juanita Perez?
Interlocutor: Sí, con ella….
Samot: “Usted se acaba de ganaaar una pastilla para curar el cáncer definitivamente!!!
Interlocutor: ¡En seriooo!!!!
Samot: No… Es broma!!! Te quedan los mismos dos meses de vida! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Tengo un corazón para salvar la vida de su hija tras tantos meses de espera por un trasplante….”
Interlocutor: ¡Por fin!
Samot: No… Es broma!!! Vaya comprando el nicho en el cementerio… Jajajajaja


Samot: “Aló…. La muerte de su madre fue un error, la verdad es que ella apareció viva en Temuco….”
Interlocutor: ¡En seriooo! ¡Mi mamá está viva!
Samot: No… La vieja esta a 6 metros bajo tierra donde usted mismo la puso el domingo!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Me acaba de llegar la vacuna contra el Sida y con esto usted sanará definitivamente…”
Interlocutor: ¡Esperé tanto por esta vacuna!
Samot: No… Tai frito todavía!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Supe que su hijo murió y lo estoy llamando ya que no le cobraremos los gastos del cementerio….
Interlocutor: ¡Que bueno! Estoy tan endeudado con la UTI…
Samot: No… Es broma!!! Que te vaya bien en Dicom!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. ¿Mamá? Los secuestradores me han liberado…
Interlocutor: ¡Hijoooooo!!!!
Samot: No… Es broma, vieja culiá!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. El examen de ADN está listo. Usted no es hija de Paul Schaeffer…
Interlocutor: ¡En seriooo!!!!
Samot: No… Es broma Srta. Shaeffer!!! Jajajajaja


Samot: “Aló… Soy tu abuelita y te llamo desde el cielo….
Interlocutor: ¡Abuelitaaaaa!!!!
Samot: No… Es broma cabro’e mierda !!! Y cómete la comida! Jajajajaja


Samot: “Aló… Quisiera comprar su auto chocado en pérdida total en tres millones de pesos, dado que es una verdadera reliquia….
Interlocutor: Que bien…. Me interesa….
Samot: No… Es broma!!! Bota la wea de auto en la chatarrería!!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Pues que llamo de España por el asunto de la herencia… Usted es acreedor de un monasterio de piedra en Cataluña…
Interlocutor: ¡Oh! Mi padre legítimo por fin me ha reconocido…
Samot: No… Es broma “guachitoooo” !!! Jajajajaja


Samot: “Aló…. Tengo a su suegra. El rescate vale 5 millones de dólares o la mataremos.
Interlocutor: Ok. Mátela!!!!
Samot: No… Es broma!!! La vieja tiene pa rato todavía.


Samot: “Aló… Quería pedirte perdón. La verdad es que lo de mi amante fue un juego. Te amo y te amaré toda la vida….
Interlocutor: Oh mi amor… esperé tanto este momento…
Samot: No weona… El gil de tu ex marido anda en Cancún con la mina!!! Jajajajaja


Samot: “Aló… Te espero en el motel de siempre
Interlocutor: ¡Mi amor por fin apareciste! ¿A qué hora nos vemos?
Samot: A la hora del pico maraca! Jajajajaja


Samot: “Aló… Le informamos que usted ha sido seleccionado en nuestra empresa dado su excelente currículo. Lo necesitamos trabajando acá el lunes por el salario solicitado…
Interlocutor: ¡En seriooo!!!!
Samot: Es broma!!! Sigue comprando el Artes y Letras! Jajajajaja


Samot: “Aló… Le informamos que su novia española se ha ganado la Lotería de Filipinas y viene a Chile cargada de dolares para pagarle sus negocios y comprarle casa, auto y todo lo que quiera en la vida….
Interlocutor: ¡Oh! Eso es fantástico.
Samot: Es broma… Trabaja aweonao!!! Jajajajaja

Bienvenidos sus aportes...

(He guardado la identidad del personaje Rey del Desatino, por respeto a su condición de "extrema inocencia".)

viernes, mayo 12, 2006

Cuervo

Mientras caminaba por la calle y me abría paso hacia donde las cuatro esquinas se encuentran en un tierral, decidí conectarme a Google Earth para ver donde estaba. Sin duda, esa era la intersección donde vivía aquella mujer que, durante la Colonia, soñaba con mi trabajo y que yo, había salido a buscar.

El dientudo nunca le dio la posibilidad de entrar a la compañía por encontrarla tal vez demasiado parecida a él en cuanto a origen, color, acento y alcurnia. Algo que lo complicaba enormemente, pues ante una homónima como ella, él no podría aparentar.

Ahora yo había decidido abandonar ese trabajo y como el dientudo ya se había marchado hace algún tiempo, tomé mi notebook y, sentada en la plaza de tierra entre las esquinas, hice zoom en esa panvista virtual donde pude verme a mí misma sentada desde un ángulo satelital, ahí en el centro de la pantalla, como un punto gris entre las casonas de adobe y coordenadas aritméticas de Google.

Busqué la casa de la mujer entre árboles, sitios eriazos y coloniales casonas de Huechuraba, hasta encontrarla. Y ahí estaba: una casa cuya planta en forma de "L" albergaba una carreta, más una maceta de greda redonda inclinada sobre la maleza, tal como me lo habían indicado.

Las sombras de su casa se proyectaban en la misma dirección que la sombra de mi cuerpo y la de un cuervo recién aparecido en la pantalla. Miré a mi lado y, efectivamente, el pájaro se había posado al lado de mi cabeza mientras el satélite lo fotografiaba.

Intenté hacerle una morisqueta fantástica y su reacción en una fracción de milisegundo fue: ¡Zas! Devorarse el gorrión que desde hace rato me acompañaba.

Ante mi intento por espantarlo con la mano, el cuervo posado en el respaldo del escaño, abrió el pico y me devoró la mano sin soltarla, presionando fuertemente los huesos de mi carpo y constriñendo músculos, tendones y la piel por donde brotaron borbotones de sangre concentrada y espesa.

El pico del cuervo tenía un pulgar abierto, y mientras me mordía le ordenaba con ira que me soltara:

- "Jamás... Además ni siquiera eres tan hábil como para deshacerte de mí...", me dijo con voz muy ronca.

Mientras forcejeaba inútilmente y mi desesperación aumentaba, se acercó una pequeña niña que en vez de gritar o asustarse, se dirigió calmadamente hacia el pajarraco, sujetando sus alas con la mano izquierda, y jalando el pulgar del pico hacia atrás con la derecha, dejándolo tieso.

Esa llave tipo Kung Fu redujo al ave carroñera, la cual no tuvo otra opción que abrir el pico y soltar mi destruida mano.

Busqué a la niña para agradecerle, pero ya no estaba. Rápidamente miré en la pantalla para ver si el satélite la detectaba, y ahí estaba: Alimentando a los cuervos que se posaban sobre la misma carreta al lado de la maceta inclinada.

miércoles, abril 19, 2006

Corazon pensante

Como que últimamente me falta otra cabeza y me sobra un corazón.
La naturaleza es sabia, y mi corazón solito se ha ido transformando en sesos sin decírmelo.

Ahora pienso por dos, hasta que el corazón se decida a volver a su original función.

lunes, abril 17, 2006

Psychos

Hace siete días ha aparecido un oligopsycho. Uno que espía desde la cuadra de enfrente, desde un piso tan alto como el mío y que me ve levantarme desnuda a preparar mi café en esta suerte de cocina americana que no deja nada para el resguardo, así como tampoco yo para la imaginación, cuando en los perímetros de mi hogar unifamiliar reina el calor en las mañanas de verano.

Desde hace una semana sé que un tal Fabián me espía, y justo desde entonces ha hecho frío y he dormido con pijama. Hace dos, tengo cortinas nuevas, que se ven mejor cerradas que abiertas, a diferencia de las antiguas, que sólo decoraban como un par de piernas las gasas. Tal vez por eso, él ha extrañado la estival rutina.

Desde hace una semana, cada día cuando llego, suena mi teléfono y es él, pero casualmente no lo he escuchado, acumulando llamadas perdidas del Psycho, cuyo numero almaceno justamente para no contestarlo, desde el día en que me lo envió misteriosamente en una cajita de DVD hueca que indicaba sus datos, romanticismo y algunas falacias.

Por darle una oportunidad a las cosas lindas que pueden ocurrir en la vida, me reuní con un sicótico enamorado desde hace tres meses y a distancia. Dijo amar mi rutina, mis sillones, mis platos, mis zapatos, el lunar en mi espalda y mis toallas de ducha.

Tres meses planeó mentir, pero frente a la oportunidad de hablarme, en tan sólo un segundo se vio traicionado por el hervor a presión de las pasiones que sólo le hizo escupir la verdad y decir que en realidad me amaba, pero sin ropa.

A distancia con su catalejo, ha de rozar mi piel mientras se esconde a oscuras y observa en silencio. Y aunque esto podría resultarme excitante, o al contrario repugnante, prefiero dejar todo en manos de la frialdad del invierno que podrá por sí sola escarchar este entuerto.

martes, marzo 28, 2006

Azótame

Una anciana miraba una radio de última generación, pero pequeña, exhibida en la góndola de un megamercado y decía: "Pensar que ahora vale la mitad de lo que me costó a mí en navidad. Pero en fin, dicen que así el la ley de la oferta y la demanda. Y no me arrepiento de haberla comprado, porque necesitaba mucho una nueva".

Su nieta le preguntó por qué había comprado otra, dado que ya tenía tres radios en su casa.

- "Sólo tengo una en el living, una en el dormitorio, y otra en la cocina, pero esta última sólo funcionaba cuando la golpeaba así..."

Y la viejecita comenzo a azotar a palmazos la cubierta frontal del aparato, mostrando la técnica que empleaba para poder sintonizar las frecuencias que prefería.

- "Cuando le pegaba, se sintonizaba. ¡Y diantres! Ya estaba choreá de tener que hacer eso."

Mientras me alejaba con el carro hacia las verduras, buscaba la explicación acerca de cómo la señora había decidio emplear el azote como acción solucionadora, y así fue como me remonté en mi memoria a los aparatos tecnológicos antiguos, donde predominaba lo mecánico por sobre lo digital. De hecho, los primeros electrodomésticos de esa señora, sin duda fueron de tubos, agujas, teclas mecánicas, materiales pesados y gran volumen. Y claro, ella había aprendido a lidiar con eso a su manera, y hoy en día, un equipo de música comandado apenas con la electricidad de nuestro cuerpo transmitida por la yema de un dedo, sufre los azotes de antaño, pese a su nueva naturaleza artificial y frágil apariencia.

Esos palmazos se generaron en algún instante en que a la radio se le fue la onda, igual que a ella. Quedaron las dos ahi, en la cocina, entre el vapor de las papas cocidas, el chicharreo radial, la demencia pseudo Alzheimer, y el asombro de Rudolf Hertz, sentado en un bergere en la dimensión de las ondas desconocidas.

Imagino el proceso mental de la anciana esa primera vez: Ella se acercó al aparato y movió el dial, pero nunca logró sintonizar. Luego recordó los azotes que le daba a la radiooelectrola, y procedió de igual manera, a punta de charchazos, dando inicio a lo que seria el "leiv motiv" de su relación con el transmisor.

Y así, durante meses, las constantes golpizas demacraban cada día más a esta cosa que inocentemente se encontró pagando por antiguas fallas técnicas que desconocía y recibiendo remedios caseros en blanco y negro.

De lo FM a lo AM, de lo nuevo a lo machucado y de ahí a la basura, y hasta que la nueva joyita de apariencia y operación minimalista del palacio del retail, pase de ser tratada como princesa a experimentar lo mismo que sus predecesoras del 1900 ante el primer exabrupto o chicharra. Una bomba de tiempo mientras viva la anciana.

martes, marzo 07, 2006

Oligodecisiones

Existen decisiones que suponen acciones que se derivan de un análisis propio y único frente a la realidad donde nos situamos.

En algunas ocasiones, debo reconocer que me siento sobrepasada por ellas, inútil, y casi preferiría pedirle a alguien que realice por mí ciertas tareas donde lo que se evidencia es la duda de mi misma.

Debo reconocer, que esto no me ocurre con deberes simples, sino con aquellos que requieren de una concienzuda responsabilidad que no sé si porto, peligrando entonces el efecto de la decisión, dado este tremendo temor que me acompaña.

Cuando era niña, me abrumaba el hecho de ir a comprar zapatos de colegio, pues me los debía probar y decir como me quedaban. Era una decisión que requería de un análisis detallado de mi realidad, pues sólo yo sabía si el zapato calzaba o no. Podía decir simplemente que sí, pero ¿qué pasaba si en realidad me quedaba apretado y yo no lo notaba? Eso significaría ir al colegio todos los días de ese año con los pies apretados y calladita, para que mi padre no desembolsara dinero nuevamente en otro par de zapatos. En eso tiempos, la oferta era poca, y los Calpany venían sólo en caja metálica y a un valor equivalente a un Nine West.

Habría querido que mi papá fuera el único responsable de ese desembolso, con el cual yo ni siquiera estaba de acuerdo a mis cortos 3 años, que fue cuando entré a Pre-Kinder en jornada diurna y usaba jumper. Ojalá él hubiera podido probarse el zapato por mí y decirme: en realidad Tukío, debes pedir un número más. Sin embargo, la responsabilidad recaía sólo en mis pies y en mi joven criterio.

Con el tiempo, con el error y con el desarrollo del juicio, fui aprendiendo a analizar dedo por dedo, a proyectar el tamaño de la uña, y evaluar si el zapato se ablandaría o me dejaría sin correr todo el año. Al mismo tiempo, junto con el desarrollo de la personalidad, fui pudiendo interactuar con el vendedor hasta quedarme tranquila con mis preguntas y sus respuestas.

Hoy en día, el caso Calpany, lo comparo directamente con mi incapacidad de ser paracaidista. El paracaidismo es algo que siempre me ha llamado profundamente la atención y fue por largo tiempo mi sueño realizarlo. Sin embargo, "todo se derrumbó dentro de mí" cuando me enteré que para poder lanzarse al vacío con el paracaídas, éste debía ser doblado minuciosamente por uno mismo. Es decir, existía la posibilidad de que el aparato no se desplegara y yo muriera, debido a una posible y propia negligencia.

Aún no me siento confiada de mi misma como para doblar un paracaídas bajo el slogan "armado de vida o muerte". ¿Qué pasa si me olvido de algo? ¿Cómo evito desconcentrarme mientras armo el paquetito? ¿Y si me voy en la volá creativa y hago un origami distinto al estipulado? ¿Y si estoy convencida de que lo estoy haciendo perfecto, pero en realidad entendí todo al revés? Estos son mis temores profundos en la vida.

Tal vez si hoy los zapatos ya no me aprobleman tanto como a los 3 años, esto del paracaídas lo consiga superar a los 65. ¿Cuál será mi temor en esa época?

Le temo a las decisiones trascendentales que pueden cambiar el curso de la vida, pues necesitan de mi sola reflexión, sin embargo, a las que se pueden resolver con más inmediatez y menos seriedad, les aplico sin analizar, una efectiva herramienta de doble filo: la impulsividad.

Con ésta última, he llegado más alto que el avión de donde saltan los paracaidistas, y con el porrazo, mis zapatos han quedado enterrados conmigo, a 3 metros bajo el suelo.

miércoles, febrero 22, 2006

Noches de esas


Recuerdo esas noches de los excesos. Siempre comenzaban un jueves con el saludo del nochero en el hall de un neoclásico edificio donde convergen transitadas arterias que no se enteran de la majestuosidad de aquella construcción silenciosa y omnipotente.

Los peldaños de mármol y la lustrosa baranda, me enseñaban el camino al último piso, donde me esperaba él, con su mirada penetrante, sus manos fuertes con dedos largos y blancos, los mismos que esculpían sobre cualquier material y que daban curso a cualquier mecanismo inventado, incluso al de mis fantasías. Su sonrisa perfecta, aunque inyectada de nicotina, y ese abrazo cálido que duraba eternos 5 minutos, los necesarios antes de que se me fundiera la espalda con el calor que el fuego de su signo y el mío, provocaban.

Ahí, en la antesala, comenzaba la noche de los excesos con este hombre ilustrado, creativo, de una inteligencia sublime que excitaba a cualquiera que detectara superficialmente sus cualidades.

Luego, el sofá blanco, donde tímidamente me sentaba y aceptaba un cigarro barato con el mejor sabor del mundo. Parecía el mejor de los "Gitanes", mientras me lo encendía y comenzaba a sonar el disco que tenía preparado para nosotros.

Mi desconocida timidez y brutalidad, esa que aparece cuando quiere esconderme de alguien, me embargaban. Y mi voz, discapacitada ante cualquier acción verbal intencionada, era tragada por mi garganta.

Comenzaba a incorporarme a la escena, mientras tomaba la primera copa de champagne y las burbujas llegaban de la cabeza a los pies desprendiéndome de los tacos que quedaban tirados en el parquet hasta el siguiente domingo.

Largas horas de conversación de un sillón a otro, eran la introducción a esa pasión que se gatillaba luego de otras largas horas de cine, música emergente y más copas de champagne, mezcladas con ese delicioso sabor de densa y verde resina fumada hasta casi hastiarse.

En el camino iba quedando la ropa, lejos de los zapatos y cada vez más cerca de su alba cama, rodeada de cuanto implemento amatorio existiese. Ungüentos, aceites, juguetes y sus manos, lo suficiente como para llevar a la más avezada de las mujeres al delirio.

El abrabesarse no se detenía incluso durante la penetración, y yo sólo despertaba cuando la sed me recordaba que no estaba soñando. El se detenía y me llevaba más champagne, martini o whisky, mientras el sudor me preservaba de la embriaguez y alimentaba mis deseos por más.

A veces lo ameritaba, y el parque invitaba a recorrerlo así, de inmediato. Bajo el efecto de la mejor de las cannabis y del repslandor de luna llena, como si ese río fuera el Senna, recorríamos cuadras de maicillo a pies descalzos, con una nueva botella de champagne helado en el morral y besándonos en cada farol, compartiendo su verde cigarrillo con las furtivas compañías de ese paseo, que añadían la cuota sociabilizadora de nosotros, la dupla de los excesos ocasionales y de aparente relación "afiatada".

- "Somos amantes" - decíamos ante la especulación.

Alguna vez el río casi salía de su cauce, y nos mojábamos los pies sin sentir el frío de aquella noche en que preponderaban las pasiones y el deseo de volver a esa cama tras la ventana de vitraux recuperada, mojados por la lluvia.

El regreso era una seguidilla de las acciones anteriores, pero sin tanta paciencia. Ya sabíamos que estábamos ahí porque nos deseábamos y sólo alcanzábamos a dejar las húmedas huellas de nuestras botas en el comedor en el invierno. Lo demás era sabido. Ir directamente a la cama para continuar con nuestra intensidad amatoria hasta el amanecer, cuando al poco rato de rendida, despertaba con el desayuno más excesivamente delicioso que jamás haya probado: café de grano, yoghurt natural, frutas, pan integral, queso de cabra con aceite de oliva, orégano y una copa de Brut helada con un copón de frutillas.

Sin darme tiempo para perderlo, íbamos directo a la ducha con vista a la fuente, nos recargábamos de energías y notábamos que recién era viernes. Nos quedaban 48 horas más de excesos absolutamente lícitos entre quienes nada se exigen.

Al borde del amor transcurrieron estos episodios, donde cada domingo él me acompañaba al auto y me daba ese beso que guardaba hasta cuatro días después, cuando sin jamás haber planeado el día del próximo encuentro, siempre resultó ser jueves.

Oligohisteria

Maria Doré iba por la Kennedy rumbo al bar de siempre, rauda en su citrola. Los aditivos no habían sido más que otras veces y su criterio le había dado permiso para conducir.

Los pasajeros: su novio, María Javiera y María Cristina. Estas últimas dos, iban ebrias a más no poder y no paraban de cantar, reír, hablar, preguntar, cotorrear y finalmente gritar.

Gritar más, cuando a María Doré se le partió un buje y el vehículo comenzó a zigzaguear violentamente, con riesgo de precipitarse tres niveles más abajo, ahí junto al lecho del río.

María Cristina la increpaba: ¡No juegues María! ¡No juegues María! ¡No juegues María! ¡No juegueeeees!

María trataba de mantener la calma, la sensatez y encauzar la máquina, sin que su volante respondiera, mientras el griterío aumentaba y el auto ahora rotaba y rotaba. El griterío era peor, cuando finalmente entre enganche y freno, todo se detuvo una vez dado el quinto giro, dejando a todos mirando hacia el sentido contrario: justo al sudeste.

Se bajaron, y más que tres neumáticos reventados y un raspón de punta a cola, no había pasado nada. Estaban todas a salvo, incluyendo el magnífico novio de la conductora quien, confiado en sus maniobras, no interceptó el volante ni nada, pero brindó todo el apoyo apaciguando a las chillonas y conduciendo durante el tramo que faltaba, mientras la taquicardia de María Doré se calmaba.

Lecciones de esta historia hay muchas, pero me quedo con la templanza del único hombre, su apoyo incondicional, la revisión cada 100.000 kms de los bujes, y con que las Marías, Marías son.

martes, febrero 14, 2006

Punta del Este 2006

martes, febrero 07, 2006

Mano

Treinta y seis horas han parecido 36 días. De partida porque anoche es la primera vez que duermo extendido y porque la diversidad de un día no se compara a la que se pueda abarcar mi rutina semanal, en este lugar donde la mano ataja el Atlántico.

jueves, febrero 02, 2006

Pobre pichón


Ha nacido un bebé paloma sobre mi cabeza. Tiene apenas cuatro días de vida y el efecto de su piar (que no llega a arrullo y tal vez ni llegará), me hace sentir la masa encefálica casi emplumada. En realidad, mierda de paloma es lo que tengo en la cabeza al escuchar durante toda la jornada laboral a este pobre crío que clama por comida sin parar desde atrás de una palmeta del cielo falso.

En todo caso, al pedirle al "Cazapalomas" que erradique al bebé palomo con vida, me dio lástima saber que esta especie aviar es considerada una plaga por el Servicio Agrónomo Ganadero, y la muerte es su más probable destino.

Debo buscar un hábitat alternativo. ¿Alguien desea albergar a este pseudo ratón alado?
Si no, mañana -muy a mi pesar- será publicado su asesinato.

lunes, enero 30, 2006

Oligodieta


Dicen que para evitar la acumulación de grasas después de una comida como la que se suele cenar en el Rincón de Los Canallas, hay que ir haciendo un "degradé" mentolado.

A modo de ejemplo:

Aperitivo:
Mojito cubano

Entrada:
Empanada de Pino

Plato de Fondo:
Porotos con rienda y longaniza

Postre:
Helado de chocolate con menta, bañado en chocolate y crema.

Postre del postre:
Un chocolate con menta (After Eight)

Bajativo:
Un vasito de licor de menta

Bajativo del Bajativo:
Agüita de menta

Bajativo del Bajativo del Bajativo:
Una mentita ambrosoli

Bajativo del Bajativo del Bajativo del Bajativo:
Hojita de Listerine de Menta

Con esta técnica nutricional, los porotos con rienda, la longaniza y la empanada de pino, se desvanecen en un "Ahhhhh" de frescura, y las calorías se congelan en su intento adiposo.

jueves, enero 26, 2006

Top palabras claves


Todos buscamos cosas en la red. La mayoría de los usuarios se dirigen a Google para esos fines (ref. GGG). Lamentablemente, hay personas desafortunadas en sus búsquedas y, que de acuerdo a mi tracking, han llegado a este blog buscando cosas que jamás encontraron pues nunca hubo, como por ejemplo:

polos tejidos a crochet
juegos de rol "cambio de luces"
vacaciones
joven latinas
sexo con viajo hombres
etimologia cholent
vestidos novia tejidos a crochet
aspirando cocaina
caballos finasangre
nina del mare santiago
significado del nombre toya
significados de sueños orinar
transexuales indonesas
escamas amoratadas en pantorrillas
como doblar una servilleta en sapito
donde es pequena latinas
ravotril+ereccion
fiebre aviar
universitarias en faldas corta
frases con buenos significados para el nick
donde comprar bicicleta para podar
frases que contengan "ñoqui"
promotoras de marlboro
sinapsis de la pelicula "mi pie izquierdo"
foto backdraft san bernardo bombero
vellos encarnados remedio
metodos caseros para vellos encarnados
adicto al cristal
solucion para pelos encarnados tras la depilacion por cera
me gusta pequena latinas
trajes de surf para arrendar en isla de pascua
perfumes de magia y sus ingredientes
como hacer venir mi periodo menstrual
mariscos transformistas
chico de la batuta
software curioso
mujeres indonesas desnudas
"manicure francesa" instrucciones
titulo la fuerza de la gacela y subtitulo y texto
fotos de nalgas de ninos
a todas las chicas les cortaron el pelo al cero
definicion de un mitomaniaco
los traseros mas lindos
arreglos florales de centro de mesa para matrimonios
daños que causan el consumo elevado de carnes en los fisicoculturistas
gengibre masticar
fotos del monstruo de las galletas
crema real camargo
martinis. preparacion
logotipo de lagartija

Pido disculpas por no haber cumplido con sus acometidos y por haber significado un ápice de esperanza en aquel instante en que clickearon el añorado vínculo y finalmente todo se tornó en decepción al no encontrar el remedio para los pelos encarnados por cera, ni a la prostituta indonesa.

Oligoputa VII : Convertida en Empresaria

He regresado de mis vacaciones y, el largo viaje y las experiencias vividas, me han estimulado la creatividad y he puesto mi propio negocio.

Si bien mis 5 clientes me tienen de maravilla, no se puede saber hasta cuando se puede contar con eso. Asi que he decidido montar en mi departamento una agencia que cubra las expectativas de tantas mujeres que no tienen donde acudir para disfrutar su merecido descanso anual.

La mujer post-moderna, exitosa y exigente, culta, con vacaciones acumuladas, soltera y sin compromiso, adinerada, independiente, guapa, producida, viajada y sin más que la necesidad de una compañía que no le pida nada; necesita irse de vacaciones. ¿Qué hace una mujer como ésta?

Simple, se salta las vacaciones hasta que llegue una buena opción, se toma un crucero de solteras y solteros y lo pasa pésimo entre tanta frivolidad, o bien, sale con una amiga que jamás la va a acompañar en todas, o se junta con la familia y termina conflictuada con la parentela. Lo más probable es que parta sola en su auto a una playa y tome sol cícilicamente alternado con caipirinha durante una semana.

Para este tipo de mujer, he creado la Agencia de Vacalolos. Ya sabemos que en los '80 cuando eramos adolescentes, las relaciones estivales no pasaban de eso. Esto es lo mismo pero en la adultez: un simple vacaloleo de verano.

El vacaloleo es un trueque. Por una módica suma diaria, semanal o quincenal, se alquila un vacalolo dispuesto a todo por su clienta. Ella sólo espera que la acompañen, que la hagan reír y que la complazcan en todo. Paseos por la playa, tomas de fotos, que le compren helados, la lleven de gala al Casino y la desvistan con champagne.

Ya se han incorporado muchísimos y variados candidatos, de distintas edades, contexturas, tallas y etnias. Lo más extraño que ha llegado, ha sido un enano de circo en vacaciones que dice ser experto en las artes amatorias (debo aprobarlo). También hay un paracaidista, un chef, un barman, un masajista, un matrón y un gásfiter. Siete son estudiantes, uno es cajero de Servipag y otro era cura hasta hace una semana. Se han incorporado recientemente un psicólogo en práctica, el doble de Hugh Grant, el doble de Evo Morales y de Madonna. Esta última es la primera mujer en incorporarse y ya tiene la agenda copada.

En caso de querer "desconectarse", nada mejor que nuestro candidato ilustrado. El personaje más culto y actualizado en términos de acontecer nacional e internacional: el dueño del kiosco de Huérfanos con Ahumada, quien maneja un amplio espectro temático, diferentes puntos de vista, y además sabe tratar a la mujer como si fuera de la realeza de Cosas o arreglar cualquier desperfecto incluso de un jet, de acuerdo a lo que indica Mecánica Popular. Y al dormir, tiene un sinfín de cuentos del Reader's Digest. Basta con indicar la palabra clave, y el busca en su mente y lo narra de memoria.

A las interesadas por favor contactarme. Se garantiza confidencialidad, satisfacción y precios al alcance de cualquier billetera Vouitton.

miércoles, enero 25, 2006

Oligoputa VI (De vacaciones)

Para estas vacaciones, escogí un destino -por decir lo menos- exótico. Compré pasajes con mis millas acumuladas y viajé en una escalonada ruta hasta Kirkoûk, Irak.

El último tramo del viaje fue en un tren que contaba sólo con asientos de palo y una carrocería de lata sin ventanas. Estaba vestida de acuerdo a lo que se requería: una ghurka que cubría mi cuerpo completamente de negro y sólo dejaba ver mis ojos, delineados tan oscuros como el traje.

Había subido al vagón en una estación vacía y, por lo mismo, jamás esperé que me tocara viajar de pie. No había asiento para mi en este carro repleto de soldados camuflados, que se movían rítmica y sincronizadamente de acuerdo al vaivén del tren. Yo en cambio, trataba de asirme como podía de una barra oxidada cuya ubicación me obligaba a darle el frente o la retaguardia a esta suerte de platea poblada de hombres sudados. O hacía mi show o escogía la discreción.

Decidí observar y equilibrarme, pues como nunca me bajo de los tacos, esta no fue la excepción. Intentaba que el rojo no se asomara, ni aunque fuera la punta del zapato, pues el riguroso negro era el "must" indicado en una suerte de manual que me fue entregado junto con el traje al llegar.

Sin duda la escena presentaba un fuerte contraste: Los soldados con los ojos puestos en mí -única mujer de la travesía- y yo con la vista clavada en todos esos hombres fuertes pero cansados.

Al bajar del tren, vi como mis soldados descendían de decenas de vagones tiñendo de verde -como una plaga- el color ocre del fondo de esta escena, donde sólo se veía tierra, cielo y tren. Miles de soldados caminando rápido y a pasito corto, portando sus metralletas y enfilando hacia los tanques. Y entre medio yo, cubierta de cabeza a pies, simulando ser casada para al menos por un asunto religioso (según me dijeron) no encender los ánimos de mis compañeros de viaje.

Comencé a caminar entre ellos en dirección a la caseta de la estación. Eran kilómetros de tren y de caminar, hasta el único lugar con sombra y teléfono. Tras ese andar y en ese andén, cada uno de los militares me iba entregando un paquetito de regalo, dirigiendo la mirada al suelo en señal de máximo respeto.

Comencé a acumular saquitos bajo mi ghurka. "Shukran! shukran!" decía para agradecer. Sin embargo, no sabía que era lo que tanto acumulaba y acumulaba.

Llegué a la caseta y no había teléfono, luz ni agua. Todo había sido bombardeado y el lugar parecía una estación fantasma que atravesé corriendo, mientras levantaba la pollera con una mano y con la otra sujetaba los cientos de paquetitos guardados en mi bolsa de viaje bajo la túnica.

Crucé la calle y el calor era agobiante. Decidí sentarme bajo una escueta sombra tras horas de haber viajado de pie, y leer mi manual: "Los-habi-tan-tes-son-muy-ca-ba-lle-ros..." -decía uno de los capítulos. Extraño, jamás me dieron el asiento, ni agua ni me hablaron. "No-re-cha-ce-ja-más-un-re-ga-lo..." No lo hice. Guardé cada paquetito, sólo que no sabía que hacer con ellos ahora.

Continué leyendo, y me di cuenta de que la planta sagrada es el regalo que compensa todo en esta región. Si no se puede dar el asiento a una mujer por orden del sargento, se regala planta. Si alguien te cae bien tan sólo al verlo, se le regala planta. Si te quedas sin dinero, mejor es dar planta. Si tienes mucha planta, debes dar planta. Comprendí que la planta siempre debe circular, jamás estancarse pues eso sería el fin de la armonía colectiva. Si bien, todos estamos inmersos en un entorno destruído por la guerra y abunda más cha que chi, las energías de las personas se mantienen vibrantes, y ellas lúcidas, tranquilas y afectuosas. Eso supuse que debía ser por la planta.

La curiosidad me instó a abrir los paquetitos de inmediato. Me levanté la falda, y vacié la bolsa que ya pesaba como un kilo. Cientos de paquetitos blancos, de papel roneo o simplemente bolsitas de género verde atadas desde hace mucho tiempo. Las comencé a abrir y venían unas hojas verdes de cinco puntas con unas bolitas peludas de planta muy pegotes y aromáticas. Seguí el juego y me fui por la calle regalando paquetitos y mientras más regalaba, más recibía de vuelta. Sin duda, un gran juego nacional.

Lo insólito vino después, cuando vi que algunas personas fumaban esta hierba y, desde entonces, no he querido volver de mis vacaciones hasta que se me acabe, pues tanta planta no cabe en mi maleta.

lunes, enero 23, 2006

Gracias Google Gracias (G.G.G.)

Google, es una de las 5 empresas de mayor crecimiento mundial y eso que Gates no daba ni un centavo de dólar de los Gigallones que tiene, por ella.

Dicha compañía, se ha convertido en el buscador que ya todos conocemos gracias a su simplicidad, amigabilidad, calidad de servicio, eficiencia y gestión; y, en paralelo su servicio de correo de 2 Gb de capacidad Gmail, ya ha acaparado a millones de usuarios que estamos a salvo del rastreo de información de Bush. G.G.G.

MSN, American Online (AOL) y Yahoo, según el Departamento de Justicia de EEUU (y clarito al final del artículo al que se llega linkeando el título de este atípico posteo), cumplieron con el pedido que Google rechazó, entregando acceso a nuestra información (perfil de usuarios, patrones de búsqueda, etc.) . Y esta vez, la Casa Blanca, solicitó a Google el acceso con el pretexto de rastrear redes de pornografía infantil.

Me parece extraordinario que, junto con negarse a la entrega de dicha información, Google haya publicado dicho intento de parte de la Casa Blanca dejando en evidencia este tipo de acciones, lo cual es es una gran razón más para intentar dejar de ser usuarios del monopolio "Microsóftico" del que la gran mayoría de la gente somos parte.

Como buena nueva para esto, Google está a punto de lanzar su propio sistema operativo a modo de freeware, al igual que aplicaciones -también gratuitas- como procesadores de texto, planillas de cálculo y editores de imágenes. Eso también es una tranquilidad, pues además de no tener que gastar ni un peso en adquirirlos, podremos confiar, ya que hoy en día no sabemos que tipo de código para tráfico de información pueda traer implícito la batería de software de Microsoft.

Nuestras bases de datos, nuestros textos y nuestra información personal o confidencial, nadie sabe a donde va a parar. Compramos los software, nos obligan a actualizar Windows mediante el ataque de virus creados para ello y además venden nuestra información tratándonos como usuarios-tarados que además compramos y compramos códigos con números de serie.

No se diga que se salvan los que tienen Windows pirata, pues esas versiones no admiten actualizaciones automáticas que son las que nos libran de los ataques de gusanos que nos obligan a gastar lucas en antivirus, o peor: a comprar online dichos programas en casos de emergencia gastando minimo 30 dolares con nuestra tarjeta de credito para NADA. Finalmente igual hay que formatear la máquina y ponerle un Windows "original", pues los ataques son irreparables.

Me gustaría saber qué ocurre en ese proceso llamado "actualización automática" que es lo más parecido a un coito sin preservativo. No se sabe qué sale ni qué entra y claro, como sólo somos usuarios, nadie nos explica y nosotros, como inocentes palomas, ponemos "Aceptar" gracias a que confiamos en Bill Gates y jamás pensaríamos mal de su amigable Windows XP (tal vez por "Extra Prostituido").

Quién sabe si tal vez en alguna intra-intra-intranet en el pentágono, exista un algo con Intel Inside, que almacene todo, incluyendo desde nuestro primer CV hasta nuestro último chat erótico, al que se accede un operario con un RUN creado especificamente para ello. ¿ KIO260374CL ? ¿A esto se referia ORWELL?

No sabemos quien pueda estar nutriéndose de nuestras acciones digitales, ni a quien le estamos dando acceso a nuestra libertad, mediante nuestra relación diaria con proveedores de servicios informáticos que han burlado nuestra confianza.

Podríamos empezar por reemplzar MSN Messenger, por Google Talk... Yo lo haré hoy mismo.
http://www.google.com/talk/

Y se puede leer más de esto en:
http://www.mercurynews.com/mld/mercurynews/news/13657303.htm

Dato curioso: Buscar en Google "Miserable Failure". El resultado de la búsqueda de esta "Falla miserable" está muy ad-hoc...

martes, enero 03, 2006

Dulce miel

Pensé que lo había descubierto entre la multitud y lo estuve observando así, discretamente, mientras apoyado ahí me decía Ciao-Ciao y con su encanto me embrujaba. Fingí nunca haberlo visto, pero en realidad su honestidad pudo más que la mía.

Si bien durante horas me creí dueña de un descubrimiento, finalmente no se trataba de mi victoria. Llegué en segundo lugar, luego de haber estado con él en otros espacios y en sus sueños, pero sin saberlo.

La magia de la miel en sus ojos, esa con efectos terapéuticos y con sabor a dulce de leche de campo, embalsamó la conversación de dos aparentes anónimos, haciendo girar cada vez más rápido los engranajes que dan pulso al corazón.

Lo ví, nos vimos y ahora sé que no nos equivocamos. Sin duda por mi lado un descubrimiento a pesar de haber sido descubierta primero. Lo más parecido a ser sorprendida en una despensa cuchareando la leche condensada a escondidas.

Horas de muchas cosas, tiempos de dulce vapor y agua; y ahora la vida misma por delante, para que esa verdad y la coherencia sacien esa ansiedad que te mueve y me conmueve.

jueves, diciembre 29, 2005

Oligoapendicolito

Tras un espamódico ataque sin anunciar, sobrevino la negligente germana de urgencia, de una reconocida clínica, que casi me envió de vuelta a casa.

De no insistir por los exámenes de rigor, esto no habría llegado a feliz término. Y he aquí un ejemplo de como la mala hierba no muere -al menos fácil o espontáneamente- ya que la intervención pudo llevarse a cabo oportunamente.

En un abrir y cerrar de ojos, en una posición paralela al suelo y montada sobre ruedas como levitando, portaba una vía directa a mi torrente sanguíneo y veía las luces correr por sobre mi cabeza mientras rostros desconocidos me observaban vestida de acartonado verde.

Bajo una lámpara como el sol, fui sometida a observación por seis ojos ubicados de a pares sobre mascarillas, mientras se preparaba el operativo.

Me llamaron a ajustar cinturones y me lancé al vuelo más instantáneo e intenso. Sin dudas el placer anestésico general, del que salí de pronto con una sutura por la que se extirpó el purulento apendicolito.

miércoles, diciembre 14, 2005

Oligoputa V

Mi vida ha tomado un curso muy complicado. Nunca imaginé que una vez que me graduara de la academia, el sacrificio sería tanto. El nivel del medio es extremadamente competitivo y no siempre la pasamos bien.

He pasado por todo, pero ni el miedo ni la angustia, han sido capaces de llevarme al arrepentimiento. Siempre dije que mi decisión la mantendría hasta el final y dada mi constancia, ahora se me ha abierto una nueva oportunidad.

Hace unas semanas estaba con unas amigas en un Club Nocturno en Vitacura, ese que se llena de extranjeros que llegan en taxis y donde los más contentos son los taxistas que ganan como catorce lucas de comisión.

La noche estaba igual que siempre. La Pamela y la Cony conocieron a un par de orientales y yo me quedé sola bebiendo un jugo en la barra. Al poco rato, se me acercó un tipo muy serio que vestía chaleco de rombos, pantalones Dockers, y una camisa seguramente Polo. Me invitó un trago y eso significó acompañarlo al livingcito que estaba al fondo, al lado de la tarima nueva.

Ahí estaban sus cuatro amigos tomando Jack Daniels. Me los presentó cortésmente y, al tiempo que murmuraban, me analizaban de pies a cabeza deteniéndose en cada detalle, principalmente en mi abultado y natural busto.

- “Siéntate con nosotros”- me dijeron.

Accedí y comenzaron las preguntas. Les hablé de mi hijo, de mi madre a quien mantengo y de ese gran amor que nunca más vi. Les conté que vivía en La Florida y que el pique en micro era eterno hasta el local. Comenté también algo de la Academia y de mi título de FinePros, asunto nuevo para ellos, y se entabló una amena conversación con risas, tragos, coqueteo y c0mplicidad.

El más discreto de todos, ese mismo que me había ido a buscar a la barra, me dijo:

- “Te queremos proponer un negocio”

Algo incrédula, me quedé escuchando y aunque parecía extraño, no había nada de malo en ello y mi calidad de vida sin duda mejoraría.

Estos cinco amigos, compañeros de colegio de toda la vida y ahora empresarios, me contrataron con exclusividad pentagonal. Es decir, debería trabajar sólo para ellos y con la máxima discreción posible. Jamás se me podría volver a ver en público en un lugar como ése y todo sería puertas adentro en un departamento arrendado exclusivamente para mí.

Escogí un buen barrio, cercano a sus casas y trabajos; me entregaron un celular plateado con tapita y tarjeta; y me ofrecieron un sueldo que me deja más que tranquila. Lo mejor: Ya no tendré que andar más en micro. Uno de ellos tiene negocios automotrices y no sé cual habrá sido el arreglo, pero ahora tengo un Yaris Sport, que aunque es del 2004, está impecable. Con aire, CD y todo.

A la semana ya estaba instalada en un piso 12, con vista a la cordillera, dormitorio en suite y gran terraza. Lo primero que hice, fue ir a Niño&Ideas a comprarle una cama nueva a mi negrito, y unas sábanas con cojines de dinosaurios. Después de eso, llevé a mi mamá a la peluquería y partí a buscar a mis amigas para ir al Mall de la Dehesa. Es que en auto es otra cosa…

Las semanas han pasado tan rápido... Junto con atender a mis cinco mecenas, he tenido que decorar la casa, ir de compras, pagar deudas y llevarle remedios a mi madre.

Mañana quiero ir al zoológico, pero bien temprano, porque a la hora de almuerzo del jueves me toca la visita de Don Ignacio y no puedo atrasarme.

Por fin estoy contratada, y no importa que sea de palabra, estos tipos de colegio católico son de confiar. No sé cuanto durará este trabajo, pero al menos me pagan las imposiciones y puedo ahorrar. Si total $200.000 mensuales para cada uno de ellos no es nada. Incluso les sale más barato que el local, pasa harto más piola y están muy satisfechos.

Gracias a mi esfuerzo obtuve esta inimaginada recompensa. Y aunque tengo la agenda copada, queda tiempo para mí mientras no me enamore de ninguno de estos adorables hombres que jamás dejarían a sus mujeres opus, pese a que me han contado los horrores de la cama. Que nunca se me olvide eso.

martes, diciembre 13, 2005

Domingo Lizama


Domingo Lizama es un experto montañista. Ha escalado las cumbres más altas, ha desafiado los hielos eternos y no ha sucumbido frente a los fatales riesgos de las majestuosas montañas.

Desde joven y con ayuda de un bastón, comenzó a trepar los riscos. Seguido de eso, se fue consolidando y entre su equipo de montaña, cuenta con cuerdas, ganchos, brújulas, y un sinfín de accesorios que le hacen menos ruda la supervivencia.

La vida entre estos parajes, la soledad de años, el respeto, el temor y el constante apego a la naturaleza, le han llevado a usar su cuchillo sólo para cortar vegetales o abrir tarros de alimentos que no contengan nada extraído de un animal que no haya muerto de manera natural. Es vegetariano por sentimiento. Incluso, al podar una hortaliza o coger un fruto, ora y bendice su alimento y al creador de su universo.

Al pasar algunos años, su indomable carácter de ermitaño, cedió frente a una amiga que le pedía compañía. Se trataba de una oveja que lo escoltaba donde fuera y que pasaba con él días y noches completos, otorgándole abrigo y oreja.

Así anduvieron por años. Incluso las heladas nieves del invierno, habían quemado el cabello de don Domingo y también su piel, llenándolo de escaras y oscureciendo su rostro bruscamente.
Sin embargo, él siempre fue un tipo afortunado. Su oveja murió de anciana y esto le permitió comer carne por primera vez en su vida, fabricarse un par de guantes de cuero y cubrir con la lana su cabeza.

Ahora él, conocido popularmente como "Doli", cuenta ovejas al dormir y asegura que en diciembre aún hay nieve allá arriba...

lunes, diciembre 12, 2005

Oligopetición

No sientas las cosas, puede ser una "frase-punto final".

En cuatro palabras, se contiene un universo metafórico que puede resultar tan doloroso como el silencio.

Incluso si la película es clara, cuando un subtítulo como ese aparece en la pantalla, sobrevienen los flashbacks, se recrean las intuiciones y se siente frío al mismo tiempo en que no salen más palabras y se anuda un parásito en la garganta, ese mismo que ha sido testigo ya de tanto.

¿No sentir las cosas es no sentir el efecto de las causas, o no recordar lo que se siente?

No sentir las cosas suena a más absoluto que eso y mi escencia es diametralmente opuesta.

miércoles, noviembre 30, 2005

El Oligoarte de Desplazarse II

Tanto en minutos como en segundos, se puede trazar la travesía entre el aeropuerto de Santiago y un oligobanco emplazado en el sector oriente de la capital.

Habiendo identificado que la acción a seguir es la del desplazamiento, se usan las instrucciones definidas para ello que, guardadas en el subconsciente, servirán como un recurso que nos hará movernos de un punto a otro -o a ese mismo- siguiendo una trayectoria dada por la simple exploración, la experimentación o la memoria.

El trabajo se realiza a diferentes niveles, y es en el de la conciencia donde se definen la ruta para desplazarse y la vía para efectuar la movilidad que regirá a la acción. Todo esto, luego de un análisis que puede tardar un segundo, o incluso meses, dependiendo de la complejidad del recorrido.

En el caso de la ruta citada inicialmente, la tarea es simple, y calcular costos versus beneficios puede resultarle fácil a una persona medianamente experimentada. Probablemente opte por el automóvil, la Autopista Central y el momento más conveniente del día para ella. Estas decisiones, van entrelazadas con la de la elaborar una carta de navegación mental que se manifiesta como un cortometraje cerebral absolutamente ambientado, sonorizado y temporal.

Situaciones, entornos, fachadas y personajes son caracterizados hasta el último detalle y los diálogos son previsualizados. Todo esto se convierte en el manual de apoyo durante el desplazamiento al punto de destino, el cual si es distinto al de origen, será el punto de partida del proceso inverso, que muy parecido a como se deshace un tejido, consiste en efectuar un undo de la tarea inicial.

El grado de experiencia en estas oligoartes desplazatorias, se podría medir comparando la similitud entre el cortometraje y la realidad vivida durante la realización del trabajo. A mayor número de coincidencias entre ambas situaciones –la virtual y la real- mayor es el factor de porcentaje de exactitud, éxito y por ende, experiencia. Sin embargo, quien tenga un coeficiente de similitudes que tienda a cero, probablemente nos haya superado a todos y ya la impregnada libertad para conducirse, haya hecho un trueque entre preconcebir lo desconocido por experimentar lo inimaginable.

lunes, noviembre 28, 2005

El Oligoarte de desplazarse

Es muy extraño y difícil de dilucidar, cuándo se aprende a realizar ciertas acciones. Por ejemplo, la del desplazamiento.

¿En qué momento el niño-bebé-feto aprende que "ir" significa abandonar un punto para realizar un recorrido y llegar a otro punto o a ése mismo?

De seguro que la mayoría de los adultos hemos aprendido este concepto. Unos más, otros menos.

Luego de aprendida esta definición básica que nos indica la acción que realizaremos, ¿quién nos enseña que debemos seguir una trayectoria? Tal vez lo aprendamos solos, pero sin duda que hay una acción consciente antes de escoger el recorrido y la vía de transporte.

Y seguido de ésto,¿en qué momento incorporamos en nuestra función cerebral los recursos de la memoria, el aprendizaje o la exploración azarosa?

Ya a cierta edad de experimentadas en estas materias, es fácil levantarse y salir con un cortometraje virtual en la conciencia, que al igual que una carta de navegación, nos indica de donde venimos, para dónde vamos, y además cómo nos vamos.

Si la trayectoria la hemos hecho antes, resulta casi automático. Si no lo hemos hecho jamás, construimos en nuestra mente los factores ausentes que llegaremos a conocer terminada la acción del desplazamiento.

Quienes ya han incorporado ventajosamente la capacidad de trazar en su mente el viaje, son capaces también de vestir las fachadas, los interiores, pre-escuchar el diálogo con un interlocutor quizás también desconocido que sin duda tiene ropas y un estilo que ya hemos elaborado y adjudicado a esta persona que tal vez nos esté esperando o tal vez no.

Un caso cercano es el de ir desde el aeropuerto a un banco en Providencia. Tanto en minutos como en segundos, se puede trazar la travesía. Pie, taxi, metro, colectivo, micro, auto. Se realiza un automático costos de cálculos v/s beneficios:

Opción en este caso: auto.
Alternativa tentativa: estacionamiento para clientes.
Trayectoria evasiva de tacos definida
Acelerador y recorrido.

Sin embargo, al llegar, noto que no existe el estacionamiento de cerámicos azules que imaginaba, tampoco guardia en la puerta ni barrera de entrada. Ni siquiera el letrero luminoso rectangular de "Estacionamiento de Clientes" está donde lo imaginaba. Sólo hay un local comercial en su lugar.

Marcha atrás, me dirijo a un estacionamiento público. Desplazamiento del cúbiculo donde está el automóvil hasta un ascensor que me lleva del piso -4 al 1. Fuera de dicho elemento transportador, viene la caminata económica por hipotenusas y tangentes. Llego a destino, participo en la reunión y todo termina ahí. Acción dos: "Undo". Todo vuelve para atrás. Deshacer la marcha, recordar donde está el estacionamiento, trazar la ruta de regreso y un "CTRL+Z" de toda la reciente operación anterior.

Finalizada la acción del desplazamiento ida para allá e ida para acá, el ejercicio a realizar es la comparación entre cómo se llevó a cabo con la idea preconcebida. En el caso de hoy, acerté a un 85%: La ejecutiva resultó ser más joven, el piso del estacionamiento más bajo, la credencial idéntica y los tiempos de demora exactos.

A mayor experiencia en la ciencia del desplazamiento, aumenta el porcentaje de coincidencias. Los que tienen un factor que tiende a cero, probablemente nos hayan superado a todos y ya la impregnada libertad les haya trueque entre "preconcebir lo desconocido" por "experimentar lo inimaginable".

miércoles, noviembre 23, 2005

Oligo Cumpleaños

Se había desocupado un lugar justo frente a la raída puerta roja del edificio donde vivíamos. Pese a que aún me faltaba guardar una caja y, como la distancia no eran más de diez metros, decidí mover el auto justo hasta ese lugar para estacionar y hacer más fácil la tarea de la carga.

Ya estaba empezando a cambiarme de estacionamiento, cuando veo a un hombre corriendo con mi caja hacia la esquina. Bastó apenas un segundo para que se avivara un pillo y se llevara mis electrodomésticos, cuidadosamente guardados.

- "Hey! Hey!"- grité intentando alcanzarlo y corriendo.

El tipo se detuvo. Yo con los ojos hinchados y fatigada del dolor, le expliqué que esa caja era mía, no basura, y que por favor me la devolviera. Y así fue.

Me acompañó amablemente al auto y la guardó en la maleta junto con las últimas cosas, esas que no se había llevado el camión que había llamado en la tarde, para que se llevara mis muebles y así definitivamente abandonar esa casa.

Sólo me faltaba Damián, así que dejé el auto cerrado y subí al departamento a buscarlo. Lo tomé en brazos y con los ojos empañados, el corazón destrozado y mi pensamiento incrédulo, miré a ese hombre por última vez y me fui.

Subí a mi gato al auto y partí con rumbo desconocido. Él intentaba equilibrarse entre las cajas y las bolsas con ropa y, sin reclamar, parecía querer traspasarme paz y lucidez, a pesar de que las lágrimas no me facilitaban la tarea de distinguir una luz roja de una verde.

El sollozo activó el piloto automático y manejé como quien se dirige a un abismo, mientras se despide del mundo.

En la radio sonaba la canción "Somewhere only we Know", pero yo ni siquiera sabía a donde iba. Sólo sentía que estaba bien lo que hacía, que no debía prolongar esa vida más y que lo que fueron unos iniciales dulces meses, se habían convertido en un infierno y, que si me echaban de un lugar, obviamente ya no debía permanecer, menos si sobre mí recaían permanentemente graves amenazas y si el ambiente olía a pertubadoras infidelidades, mentiras y misterios. Mi problema era creer que lo amaba.

Ahora sentía que donde fuera estaría mejor que en ese lugar, a pesar de no tener un trabajo, una familia, un lugar donde llegar, ni nadie a quien me sintiera capaz de llamar pidiendo auxilio moral. Me parecía un "paquete" demasiado grande.

Mientras conducía por Merced y pasaba por la curva que llega a Plaza Italia, reventé en un convulsionado llanto que duró hasta que llegué a Irarrázaval con Chile - España.

Chile-España, libertad-prisión, amor-odio, ayuda-explotación, compañía-invasión, amor-desilución, muerte-liberación.

No podía seguir conviviendo con quien sólo quería permanecer conmigo si me unía a sus mismos tríos y cuartetos de otrora, alguien que me amenazaba con golperame, que destruía en ataques de ira todo a su alrededor, que se emborrachaba a diario, que tenía a todas sus amantes como permanentes y ocultas amigas, alguien que era adicto compulsivo y diario a la pornografía y que me mantenía en permanente riesgo, dado por sus -sólo por mi conocidos- "quehaceres".

No quería estar en nóminas ni listas que nada tenían que ver conmigo y que sólo alimentaban su fantasía, tal como en "Una mente brillante". No quería que matara al gato que me quedaba ni menos tener que lidiar con su desfachatez y tener que ser cómplice en las mentiras frente a sus amigos.

Descubrí el trasfondo mitomaníaco de su vida, la extrapolación, fantasía, exponenciación y demencia y que en cuanto abrí los ojos, no soportó ser descubierto en su decadente escencia y me odió por saber y por conocerlo, y yo me odié por no haber hecho caso a mi intuición de cuando apenas tenía 20 años y todo en él me decía que no.

Haber descubierto la verdad fue lo que me condenó a su odio. Pues frente a una verdad irreversible, no hay caparazón que valga.

Reconocer el plagio, la patanería, las mismas frases aprendidas de siempre, su autoexigencia por intentar parecer un periodista inteligente a cualquier costo, el encubrimiento de sus vicios con estilo (tal como cubir el parquet con flexit tipo ajedrez para parecer cool...), fueron la causa de esa agresividad que jamás denuncié y que lo llevó a ahorcarme para borrarme de su conciencia, romper todo lo que encontraba a su paso, regar con los restos de ron la alfombra, pisotear las películas pornográficas, reventar lámparas en el suelo, patear cajoneras, estrellar el control remoto a un centímetro de mi cabeza contra la pared y apagar los cigarros con furia en su propia mano, demostrando que la mía sería la próxima...

Al compilar estos fragmentos, pude ahuyentar mi dolor y se fue el llanto. Sentí una tibieza que me reconfortó por completo. Ahora me tenía a mi misma y me había alejado de esa pesadilla para siempre.

Hoy tengo unaenorme gratitud por este doctorado del que me gradué con honores y que se ha convertido en una herramienta con la que forjo día a día mi felicidad, sabiendo reconocer lo que repelo y valorando intensamente la sinceridad y la simpleza.

Ha pasado un año de aprendizaje, autoanálisis, paz y crecimiento.
Se me han cumplido mis tres deseos, y despojarme de este peso por escrito era el último.
Feliz Cumpleaños.

martes, noviembre 22, 2005

Oligomarido

Mi antiguo marido nació en 1895, y me conoció cuando yo tenía apenas 14 años. Mi hermana de 18, que ya tenía permiso para ser cortejada, fue utilizada por él como palo blanco, para así distraer a mi padre y poder observar desde la sala, como yo ayudaba a mi madre a bordar los manteles, mientras Julia lo mareaba con historias absurdas de radionovelas.

Yo no tenía conciencia de que él me espiaba y menos de que cada día se enamoraba más de mis ojos color azul cielo, de mis largos cabellos negros y ondulados y de mi pálida tez que era tan suave como las manos con las que tomaba la aguja y el dedal.

Raymond era ingeniero y trabajaba en la construcción de un ferrocarril en el norte, muy lejos de las volcánicas tierras donde mi familia y yo vivíamos. Me llevaba 25 años de diferencia y el día que cumplí los 15, se animó a invitar a mi hermana al teatro y propuso que yo los acompañara. Mi padre me autorizó de inmediato, ya que de paso tendría que sentarme entre los dos para impedir cualquier contacto romántico entre ellos durante el estreno.

Mi sorpresa fue mayor, cuando finalizada la obra, mi hermana se fue a sus clases de piano, y él me acompañó camino a casa. Cuando me preguntó, le dije que me llamaba Amelia. Era la primera vez que intercambiábamos palabra. A poco andar, se detuvo frente a un escaño, me pidió que me sentara y haciendo una reverencia me entregó una cajita con un anillo de valor, por mí, incalculable.

Nunca había tenido un anillo y ahora éste era más masacotudo que el de mi abuela.

- ¿Quieres casarte conmigo? - me dijo.

No contesté, pero esa noche mientras miraba los brillantes destellar incluso con las velas apagadas, lo pensé concienzudamente.

Ya no quería más ser la menor de doce hermanos, lavar platos ajenos ni comer sopa. Así que acepté, y dos meses después, estaba casada con el mayor gigoló de la tierra.

Me mantuvo encerrada noche y día, y sólo salía de casa a grandes viajes por Europa y el Medio Oriente. Viajes de meses a los que llevaba mucho dinero que él me daba, y donde compraba muchos regalos para mi familia, especialmente para mis tres dulces hijas que siempre me acompañaban.

No sabía que estos meses de viajes eran la tregua para que él se mudara con su otra mujer, a su otra casa y con sus otros hijos.

Me di cuenta gracias a Malpaso, nuestro caballo. Él conocía tan bien la ruta a nuestra casa como a la otra. Hasta que un día se confundió y me llevó hasta la falda de una colina donde vivía Mafalda con tres hijos muy parecidos a mis hijas y de la misma edad, en una linda casa donde él tenía un retrato en la sala y su ropa se agitaba al viento en el tendedero.

Ahí lo supe todo y a los 32 años, con una hija de 15, una de 14 y otra de 13, emprendí rumbo a la capital tratando de olvidar.

Tras años de esfuerzo y trabajo, en 1995 Raymond murió y hasta el día de hoy se me otorga el título de viuda, pese a que no saben que él ha regresado en silencio a pagar sus culpas.

Vive en mi casa y no me puede dar ninguna explicación. Come el mismo alimento seco cada día, me ve deambular desnuda por casa, conoce a mis amigos, a mis amantes, mis historias, mis risas, y no puede ni vendarse los ojos ni taparse los oídos.

Tiene un pene muy pequeño, ya no tiene dinero y está además castrado. No sale ni a la esquina, pero corre a recibirme cuando llego. No sabe emborracharse y jamás le he encendido un cigarro. Duerme en mi cama y me observa enamorado como cuando yo tenía 14 años y arrepentido como sólo ahora - convertido por algún embrujo en gato- podría estar.

Oliguaje: El arte de abreviar las palabras (Larte davriar labras)

Oliguaje significa Oligolenguaje, y consiste en una lengua alternativa que sólo algunos conocen y cuyos orígenes se debe a la sintaxis y sinapsis de una o varias palabras sin perder la etimología de cada una, las cuales se identifican parcial y fonéticamente. Son usadas en casos de emergencia, incapacidad de dicción, falta de tiempo o mente más rápida que la lengua.



En Oliguaje paso a traducir el párrafo anterior:

Oliguaje sigoliguaje, ysiste na lualtiva quólo algocen y curíges sebe a linxis y sinpsis duna o varabras serder letimgía daduna, luales sinfican pial y femente. Susdas nasos dergencia, inpcidad dición, falempo o mentásrida quangua.


Algunos ejemplos de la A a la Z:
Alemplos dAlaZ:

Alerse (A levantarse)
Buoches (Buenas noches)
Cazón (Con razón)
Dateá (Dame una piteá)
Elaja (Está la raja)
Flaños! (Feliz cumpleaños)
Güita (Guachita)
Holón! (Hola weón)
Isante (Interesante)
Jío (Joder tío)
Kío (Konitukío)
Llaón (Llámate a este weón)
Mor (Mi amor)
Naver (Nada que ver)
Olosas (Oligocosas)
Pruca (Préstame luca)
Puwá (Puta la weá)
Quete (Copete)
Ralda (Ráscame la espalda)
Raldavor (Ráscame la espalda por favor)
Sesto (Sientes esto?)
Tero (Te quiero)
¿Tiebre? (¿Tengo fiebre?)
Toro (Te adoro)
Tocagrío (Estoy cagado de frío)
Tocalor (Estoy cagado de calor)
Umajo (Un día más de trabajo)
Vamrriba (Vamos para arriba)
Whane (What's your name)
Xtrario (Extraordinario)
Ynuí (Yo no fui)
Zierda (Zancudo de mierda)

jueves, noviembre 10, 2005

Oligoboda



He realizado mi boda. Una oligoboda muy romántica en la cual me casé con mi amigo lomógrafo tras mi llegada de Isla de Pascua.

Lástima que mi amigo esté enamorado de otra y de novio con ella, pero eso no importa, porque nos casamos en Bonaire, un lugar escondido, romántico, surfeable, buceable, secreto increíble e inolvidable; y la boda quedará allá, en el Caribe, pues no la trajimos para acá.

Con lo vivido allá basta. Mi Bonairino marido lo tenía todo planeado:

- Un maestro de ceremonias, muy similar a Tomás Cox, pero en versión nativa-cool-chic, quien tenía todo listo para nosotros desde que nos bajamos del helicóptero.
- Un salón 'Meet & Greet' en el aeropuerto.
- Traslados por tierra, aire y agua.
- Traslado a la oficina gubernamental para casoriors.
- Auto de lujors... Tipo Diosars...
- Certificado de bodars
- Ceremoniars (la boda en sí)
- 2 testigors
- Vestido de noviars
- Traje de noviors
- Un ramo de flores tropicales para la novia
- Un floripondio para la solapa del novio
-1 botella de champagne
- 1 torta de noviors para 4 personas (los novios y los testigos)

La llegada fue total. El helicóptero se acercó a tierra por entre los riscos y arrecifes hasta dejarnos en un yate que nos llevó por la ribera de la isla hasta un hotel muy pequeño donde nos esperaban sólo a nosotros.

Ahí entré a mi habitación de soltera y estaba todo listo. Lo único de lo que me preocupé fue de la depilación pierna entera. Lo demás estaba todo dado. Sin maquillaje ni peinado, más lo que la naturaleza me ha otorgado y sin más pretención que lucir los efectos de mi Bikram Yoga en el cutis, me incorporé en el vestido albo y sedoso que no pesaba en mi cuerpo y que se veía extraordinario con mis pies descalzos.

Me vino a buscar el organizador y me subió a un lujoso auto blanco donde estaba el novio, con un traje a rayas con levita, un Monoi en la solapa, una sonrisa extraordinaria y también los pies descalzos (por algo nos casamos).

Bajamos la capota, nos sentamos en los asientos y nos fuimos con el pelo y velo al viento hasta la oficina de la gobernación donde nos esperaban dos testigos que dijeron a todo que sí.

Yo dije "I do." Y ya estaba "done". En mi dedo índice derecho calzó perfecto la roca de acrílico de 35 kilates y como la boda quedó allá, me traje de souvenir la soltería, un oligoálbum de fotos a color, otro en blanco y negro y uno en versión lomo. Todo regalo del novio.

Ahora, sin mediar divorcio alguno, soy muy amiga de mi marido y de su novia y he cumplido el sueño de tanta boda-obsesiva-chilena-treinteañera... Y eso que no llevaba el vestido de novia ni en la cartera, ni en la maleta.

lunes, noviembre 07, 2005

Marias

María I sentada en un sicótico café, esperaba a María Doré, que con mini falda y tacones nacarados llegó al lugar pegada a su celular. Apareció un corazón errante con su hija de intenso color azul y le regaló a María Doré un abrazo cálido que ella guardó en una cajita de cristal.

Cuando el minutero había avanzado la cuarta parte de la vuelta completa, aparecieron María Tercera y María Cuarta, que se apuraron en almorzar un menú oriental, en ese restaurant chino que reconocemos por el desglamourado periodista que ahí cena solo, para pasar los días de inopia acompañado de un vaso de agua.

Ya todas listas, las Marías se reunieron en la soleada mesa en la vereda, a debatir el sino de esa tarde.

Comenzó con una caminata por el Oligosena, y una inspiración aspirada envuelta en papel de arroz. Prosiguieron subiendo sus tacones al auto que las esperaba entre piropeos limítrofes entre lo erótico y lo profano.

Misión: Navergar en la Quinta Oligoanormal.

Rumbo a la laguna, nos encontramos con un devoto que venía del santuario de Lo Vásquez haciendo una penitencia en rollers. Su fisonomía era casi un calce perfecto con Lenny Kravitz, y sus zancudianas piernas se erguían como un rascacielos por sobre las ruedas. Quisimos llevarlo a navegar, pero nos arrepentimos.

Llegamos al lugar, y las oligoturbas tenían invadida nuestra laguna. La espera sería indigna y a las Marías eso no les gusta. Por lo tanto, tras intentar traficar las córneas de un pingüino siberiano, nos fuimos sorbiendo un tubo de hielo coloreado y saborizado hasta llegar a escoger los mejores limones, que con las manos de María Tercera, la bartender, se convirtieron en un elíxir hoy en disputa con un país fronterizo que también demanda mar. Si la mar fuera de pisco sour entendería...

En el camino a la ilustre y letrada feria y sin saber que Fujimori se acercaba, las Marias intercambiaron amores, y mientras tanto, se aproximaba María Quinta, quien esperaría en el apartamento para sumarse.

Ya todas reunidas, aceptamos la inclusión de nuestro hermano, que fue nuestro chaperón a la hora de irnos taconeando y re-producidas a la alta noche con remedio santo y un caballo fina sangre.

Las tablas miles, los brebajes miles, las risas miles. Pero María Doré debió partir y con ella, también María Quinta.

Quedan para la posteridad y el recuerdo un José en el Parque, la infructífera búsqueda de Crystell sólo para escarmentarla rudamente, y Gonzalo con su novio-perro.

La misión: unas chalas de cristal con estiletes para el despertar y una nueva reunión de marías.

http://damarias.blogspot.com

Mañanas de caña

Tras las noches de cine y borgoña, sobrevino la oligocaña.

Ésta consiste en la inflamación de cada neurona al punto de adoptar forma de frutilla, las cuales explosionan como popcorn.

La última vez, duró todo el día...

viernes, noviembre 04, 2005

Oligolotería

En el Bali Hai, los días que se celebran matrimonios en el salón VIP, regalan a los invitados especiales un cartón de lotería.

Este juego, tiene unas bases únicas y si se es valiente, se puede ganar un premio que garantiza fondos de riqueza inagotables de por vida.

Lo importante, es escoger la categoría en la que se participará, la cual va del 1 al 24.

Lo otro importante, es que así como en los raspes queda un recuadro que no se puede raspar, acá debe haber al menos cinco testigos de fe, que no pueden ser otros que el personal del local.

Así fue como sin estar al tanto de nada, me llamaron a la barra del lugar y me entregaron un cartón para raspar. Luego fui rodeada por cinco acreditados testigos que me aconsejaron antes de decidirme por una categoría.

Si escogía la número 1, sólo podría optar por ganar cien mil pesos. Sin embargo, esta cifra se elevaba al cuadrado cada vez que pasaba a la categoría siguiente.

El premio se recibía sólo si acertaba a la pregunta asociada, y ésta aumentaba en complejidad cada vez más, siendo la 1 la más fácil y la 24 prácticamente imposible.

Esta trivia me tenía nerviosa, me recordaba a Don Francisco con su programa de preguntas mezcladas con comodines, luces, parientes y comerciales, y mi ansiedad se acrecentó al optar ambiciosamente por la categoría 24, cuyo premio era un cifra incuantificable. La pregunta se venía...

- "¡Escogió la 24!". Dijeron 5 personas.

Una vez que todos reconocieron mi opción, debí raspar la celda con le pregunta vigésimo cuarta, que correspondió a una "imitación".

- "Debes emular el sonido de un..... fideo!!!!!!"

Tic - tac - Tic - tac - Tic - tac - Tic - tac...

En ese momento, puse la boca como quien dice "Uuuuuhhhhh", aspiré hacia adentro y dejando apenas un agujero por donde cabría un tallarín, sorbí intensamente aplicando algo de saliva semejando la sonajera de un sorbeteo de spaghetti con salsa pomodoro.

-"¡¡¡Perfecto!!!!". Dijeron los cinco croupiers.
-"¿Eso era todo?"

Petero Edmunds, alcalde de Rapa Nui, me entregaría el premio en Atamu Tekena durante el fin de semana.

Viajé a la isla y en una fabulosa ceremonia, tenían la pila de dinero cubierta con una lona. En presencia del pueblo -que se resiste a los casinos en el lugar- danzaron típicamente, ornaron mi frente con guirnaldas y coronas y destaparon la pila que no era otra cosa que un Moai de valor incalculable para la humanidad entera.

Si bien no me lo puedo traer ni vender, ¡soy millonaria!

jueves, noviembre 03, 2005

Noches de Cine

Buenas tardes, buenos calcetines y buenas noches.

Porque me gusta cuando la mayonesa se entibia con las papas fritas y también cucharear las frutillas del borgoña.

Porque me traje un término que me faltaba, una caminata, una cerveza muy helada y rock and roll desde un cine.

Y también, porque mis chalas me dijeron que nunca habían conocido a un par de calcetines tan rítmicos.

miércoles, noviembre 02, 2005

Oligopliscoruinas

Miraba por la ventana hacia afuera y veía la calle Mosqueto, frente al 683. Pasaba al cuarto del fondo, me asomaba por la ventana, y veía asomarse la calle de atrás, enmarcada por un bloque de concreto tiznado con partículas de polvo y smog acumulado a lo largo del tiempo.

Afuera llovía y los cactus disfrutaban esa hidratación contra natura. El vecino misterioso me observaba y solo alzaba una ceja, guiño sufuciente para notar que me había reconocido y que me daba nuevamente la bienvenida a ese lugar que hace más de un año habitaba.

No lo podía creer. De nuevo ahí, Damián como siempre habituado y las pifias como siempre acrecentadas. Todo el esfuerzo había sido en vano. Los azulejos se habían desprendido, la pintura roja se había englobado hasta descascararse y dejar aparecer el antiguo color grisáceo estampado con huellas de antiguos moradores felinos deprimidos.

El agua de la ducha helada y acumulativa durante la acción del baño, hasta llegar a las rodillas mientras flotaba la pintura suelta con la que alguna vez había reesmaltado la tina.

El suelo de parquet con más piezas faltantes que una sonrisa tapada por pudor con una mano. Las goteras más permanentes que el llanto de un arrepentido, y el vapor perenne, como la inmundicia de ese lugar terrorífico.

La soledad esta vez la prefiero. Me sumo en el silencio, tomo un lápiz y un papel y dibujo una línea corta del tiempo. Antes de llegar al extramo, deberé tener la estrategia para salir de ese lugar como tantas veces lo hice, pero esta vez definitivamente.

viernes, octubre 28, 2005

Oligosueño


Eran las cuatro de la mañana y los carabineros estaban en mi departamento, tomándome una declaración. Me preguntaban cómo eran, cuántos, en qué auto andaban, a qué hora había sido, cuál era la patente y por qué no los había llamado en el acto.

Mi respuesta ante todo era la misma: "Pensé que estaba soñando".

La policía incrédula tomaba mis datos, mientras me acomodaba el enmarañado pelo como tratando de reordenar los recuerdos.

Mientras mi actividad onírica mantenía su acostumbrada intensidad, a eso de las tres de la mañana visualicé como la cortina de fierro del almacén de la esquina era desbaratada por el auto de un grupo de secuaces. Al sentir el estruendor de esa acción y escuchar el fuerte murmullo "vamo! vamo! vamo! vamo!", seguido de un portazo de auto y una pelada de forro, me levanté y corrí hasta a la ventana para sorprender a los malhechores.

Claramente, y sin mis antejos, pude no ver los rostros, ni las patentes, ni lo sucedido. Volví a mi cama hasta despertar nuevamente y encontrarme con los carabineros en el living de mi casa.

Había despertado por segunda vez, al escuchar intensos lamentos y un "¡Puta los weones reconchesumadre!". De espalda y sin moverme, abrí los ojos, miré el techo y recordé lo que había soñado. El error fue que no había sido un sueño, sino la verdad del hecho del que fui único testigo. "En el país de los ciegos el tuerto es rey", y en el país de los dormidos, lo somos los sonámbulos.

Me asomé por la ventana y estaban en la calle una radiopatrulla, una cuca, el dueño del local, don Luchito, el loco chico, el estacionador chanta, la vieja copuchenta y yo, asomada desde el tercer piso.

Al escuchar desde arriba que nadie tenía claridad alguna y sólo especulaban, murmuré un tímido "yo los ví", lo que bastó para que pareciera un estruendo amplificado que produjo silencio y luego conmoción. Yo era la pieza clave para aclarar el entuerto. Todos subieron. Conserje incluido.

- "Mmm... bueno, eran como 8..."
- "Ocho weones maricones! Si estos weones no andan de a pocos los chuchesumadre. ¿Y andaban a pie?"
- "No. En auto... En dos autos..."
- "Shuuuuuu...... Y la patente? Flaca la patenteee!"
- "No si no la pude ver. De acá arriba no se cachaba porque estaban estacionados a la vuelta"
- "Y por qué no llamaste a los pacos?"
- "Porque pensé que estaba soñando..."

Y claro, soñé con la derribada de la puerta a tracción con uno de los autos, pude imaginar el robo de la caja de fierro con el dinero, el robo de la máquina registradora y de las botellas de cerveza; pero no lo vi.

Vi a los tipos subiendo a sus autos y partiendo a toda velocidad por Huerfanos hacia Chacabuco. Un V16 blanco y otro burdeo, con aproximadamente cuatro tipos adentro de cada uno. Eso sí era real. Y curiosamente, lo soñado también.

Desde mi ventana no pude ver los daños, ni a nadie en la calle después que partieron los dos autos . Tampoco escuché ni un sonido más.

Mi negligencia: haberme ido a acostar hasta encontrarme dando declaraciones truchas e inservibles.

Mi lección: Al parecer, la vida sí es sueño...

jueves, octubre 27, 2005

Oligopreocupacion

Cuando el aparato mandibular, ese que alberga a la dentadura, cumple 25 años de funciones, es cuando comienzan los problemas.

Éstos, se acrecentan si la higiene dental no ha sido la óptima, o bien, no ha sido eficiente aunque haya habido continuo pero infructífero esmero de parte del propietario.

En el baño del Liguria, fui testigo por primera vez, de este natural hecho femenino que, si nos abstraemos de su cotidianeidad, nos puede otorgar un impacto escalofriante.

Una mujer de una edad que se emplazaba entre los 25 y 27 años, estaba buscando nerviosamente monedas en su cartera, para poder adquirir el detergente reconstructivo en la máquina del toilette. Como no encontraba ninguna, le di los $100 que necesitaba y así pudo obtener el último sachet Colgate que quedaba, el cual vació sobre esa escobilla que todas andan trayendo en su cartera a cierta edad, a modo de precaución.

Nunca se sabe cuando ni donde puede ocurrir. A ella, como a muchas otras, le ocurrió en un momento inesperado, probablemente al tratar de partir la cáscara de un maní liguriano con los dientes.

Cuando le pasé la moneda, le pregunté si podía ayudarla. Me miró con la boca cerrada y el mentón arrugado, no pronunció palabra y sólo miró - con ojos vidriosos- la fracturada placa que se desmoronaba entre sus dedos.

Comenzó a escobillar con fruición las ruinas de las que fueron sus osamentas bucales, tratando de remover la capa de sarro que había enmohecido su dentadura hasta desmoronarla.

Me alejé medio metro del lavatorio y entré a la puertita donde está el WC para no intimidarla. Pero, así como investigaba las toallas higiénicas antes de que llegara mi hora menstrual cuando era púber, ahora me encontraba espiando este momento que me hacía sentir un extraño pudor y un pánico que sólo soportaba por mi convicción de deber estar preparada para enfrentarlo algún día.

Se notaba que hace unos días ella ya había perdido un par de piezas dentales. Sin embargo, irresponsablemente dejó que la sangre se aposara en las cavidades bucales, lo que explica la formación de una telita muy parecida a la tripa que contiene a una prieta, la cual se adhirió alrededor de los dientes que aún le quedaban.

Por más que escobillaba la tela para removerla, sólo lograba sacarla poco a poco, acumulando trozos en el ojete del lavabo, bajo el chorro del agua que se acumulaba y acumulaba formando una espuma en contacto con la pasta.

Su desesperación por volver a dejar la placa limpia, poder armar todas las piezas, reinstalarla en su mandíbula y volver a la mesa con su amigo, la tenían temblorosa. Eso explica su torpeza cuando, en un acelerar la acción, parte de la placa se pulveriza yéndose por la cañería junto con la pila de reloj que hace funcionar la placa. Ahora necesitaría $500 más para comprar una nueva en la máquina, la misma que expende sachets de perfumes, tampones y preservativos.

La mujer estuvo alrededor de veinte minutos llevando a cabo esta exógena cirugía. Cuando ya estaba lista, miró la placa, le agregó un poco más del detergente en base a bicarbonato de sodio y zinilicatiniticato, especial para este tipo de accidentes. La enjuagó, la introdujo en su boca haciéndola calzar con una mordida intensa y dolorosa. Atornilló la pieza que guardaba en su bolsillo -la misma que había causado la última hemorragia-, le pasé $500, reemplazó la pila, se metió un chicle de menta a la boca, se puso labial rojo y bajó corriendo los escalones justo en el momento en que Don Pedro le había llevado el pisco sour a la mesa.

Ya no quedaban más sachetes y en el bar, la administración hizo urgentemente un pedido.

lunes, octubre 24, 2005

Transamigos

Mi amiga lindos ojos, sonrisa perfecta, pelito corto, pinsha-discos, creativa, bloggera y yo, en un nominar a amigos, obtuvimos transformistas, transexuales, transantiagos, transmisores, transportadores, transgénicos, transadores, trastornados, trastocados, transplantados, transilvánicos, transitados, transfigurados, trabajadores, tránsfugas, tranquilizanteadictos, transcurridos, transferidos, transigentes, transpirados, traseros, trasnochados, traspasados, traviesos, trajinados, traicionados, traficantes y transitorios... Hasta ahí todo normal...

viernes, octubre 21, 2005

Puf!

Si algo diáfano, cristalino, inmaculado, albo, nítido y luminoso, reluce frente a nuestros ojos, estamos frente a algo paradigmáticamente limpio.

Si invertimos el escenario y quitamos luz, agregamos opacidad, elementos negruzcos y rugosos, lo más probable es que nuestra apreciación sea la de estar observando algo sucio.

¿Por qué todo lo que se ve sucio indica que algo va mal? ¿Por qué todo lo que aparentemente está mal es sucio?

¿La limpieza y la suciedad tienen que ver con el color? Mientras más blanco, ¿es más limpio?

¿Por qué un zambo no puede ser más higiénico que una albina? ¿Por qué una mota de algodón con talco es limpia y otra con barro es sucia? ¿Por qué un zambo no puede ser albino?

Ejemplos
La concentración de la suciedad urbana es la alcantarilla, ya que acarrea desechos orgánicos de nuestro metabolismo. ¿Nuestro metabolismo, es sucio?

Si descomponemos dichos desechos, en las heces tenemos agua, grasas y fibra, pero la fibra la compramos en cajas de cereales con mujeres muy "higiénicas" fotografiadas en su envase, sin otro objetivo que el de excretar el contenido de éste y de nuestro estómago, todo previa e "higiénicamente" ingerido.

Las alcantarillas además transportan orina, constituida por minerales y oligoelementos obtenidos luego de una estéril depuración en un par de órganos también estériles, mezclados con agua y ácidos no sucios. Por lo tanto, ¿son las excretas sucias?

Tal vez no, pero existe una carga bacteriana que acompaña a todo lo limpio que he mencionado y que se constituye en Embajadora de la Suciedad.

¿Son las bacterias sucias, si se trata de seres vivos que se alimentan microscópicamente y que podemos descomponer rápidamente a niveles también microscópicos obteniendo sólo signos (+) y (-) ?

Pero las bacterias pueden causar enfermedades...

Si las enfermedades son estados alterados, ¿son las enfermedades sucias? ¿Son las bacterias sucias? ¿Lo aparentemente sucio, es sucio?

¿La suciedad es un tema aparente o real? ¿Algo sucio de aspecto, puede ser realmente sucio?

La albina higienizada también puede causarle daño a alguien. ¿Eso es suciedad?.
¿El daño es sucio u obedece a cuestiones morales?
¿Las bacterias pueden ser moralmente cuestionables?

Tal vez el tema no sea la suciedad sino la inmunología.


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Sucio (Real Academia Española de la Lengua)
Del latín, latino o latina succĭdus, jugoso, mugriento.
adjetivo: Que tiene manchas o impurezas.
adjetivo: Que se ensucia fácilmente.
adjetivo: Que produce suciedad. Ese perro es muy sucio.
adjetivo: Deshonesto u obsceno en acciones o palabras.
adjetivo: Dicho de un color: Confuso y turbio.
adjetivo: daño, infección, imperfección o impureza. Lazareto sucio. Viento sucio. Labor sucia.
adjetivo: Contrario a la legalidad o a la ética. Trabajo, negocio sucio. Guerra sucia.
adverbio de modo: Dicho de practicar algunos juegos: Sin la debida observancia de sus reglas y leyes propias.

martes, octubre 18, 2005

Oligoresucitación

Para recuperar la vida, debí viajar instantáneamente al medio oriente, en busca de la cepa madre de la fiebre aviar que logró matarme. Necesitaba inocularme una dosis de antídoto.

Entré a indagar a un laboratorio clandestino, en la Organización Sanitaria del Sur de Israel, y mientras buscaba, casi fui sorprendida por una comitiva norteamericana que entró intempestivamente.

Rápidamente cogí un delantal blanco, una mascarilla y un tubo de ensayo para encubrir mi identidad y no ser aniquilada. En eso, mis ojos hacieron contacto directo con George Bush. El tarado ése, parecía más inteligente que lo acostumbrado, y con una mirada clavada en mis ojos y mientras sus pupilas titilaban de excitación, me dijo: "Terminaremos con la fiebre aviar. Mañana, bombardearemos Israel del Norte y terminaremos con la expansión del virus, las gallinas enfermas y esa gente".

En realidad ese no era un laboratorio bacteriológico como yo pensaba, era una fábrica de armamentos de última tecnología, y que pertenecía al Gobierno de Estados Unidos.

Inoportunamente, apareció mi hermana, hablando un chileno también inoportuno y preguntando cosas inoportunas con voz muy aguda. Logré camuflarla y llevármela del brazo a la fuerza.

Unos conocidos nos llevaron de ahí hasta un lugar lleno de gente: jóvenes, niños, adultos, ancianos. Todos reunidos a la hora de almuerzo en un parque que ofrecía todo tipo de comidas: Channukah, Cholent, Hamantashen, Latkes, Purim, Shabbat, Sufganiyot y Sukkoh, entre otros. Sin duda, la versión israelita del Parque O'Higgins.

Escogí una mesa que tenía un brasero encima. Senté a mi hermana a mi lado y le dije que jamás repitiera donde habíamos estado antes. El rumor de nuestra visita se había desparramado y nos estaban buscando.

Al lugar, llegaron dos tipos muy agresivos vestidos de blanco, y a un comensal de la mesa del lado, lo tomaron por la fuerza y le enterraron un cuchillo en la cabeza hiriéndolo mortalmente y dejándolo tendido en el suelo. Enjugaron la sangre con una servilleta de género y luego la lanzaron sobre el brasero que estaba sobre nuestra mesa. La tela se quemó y junto con ella la sangre, liberando un olor a asado dieciochero, el mismo que abriría el apetito a cualquiera, pero que significó los minutos más largos de mi vida mientras trataba de no inhalar ese humo de sangre humana carbonizada.

Decidí salir de ahí y me dirigí al baño antes de emprender la larga caminata lejos de los bombardeos. No sé a qué le temía si ya estaba muerta.

Mientras la persona del baño del lado se duchaba, yo intentaba orinar sin dejar que mi hermana se marchara. Tenía que estar donde mis ojos las vieran pues temía de ella, de su lengua y desatino.

Corrimos al estacionamiento para subirnos a la camioneta que nos había llevado hasta ahí. Sus ocupantes nos ignoraron, pero en señal de complicidad nos dieron mil shekalim, dinero suficiente como para pasar la frontera.

Mientras caminábamos, comenzó a temblar. Mi hermana corrió despavorida internándose en una casa para protegerse de los bombardeos. Pero no se trataba de eso, sino de montones de camiones llenos de soldados armados que invadían las calles.

Entré a esa casa, y sólo había luz al fondo: una tenue vela junto a la cama donde una anciana estaba recostada con una gallina. La hija de ella la cuidaba, le daba agua de tanto en canto y le cantaba canciones de cuna.

Mi hermana estaba ahí. Mirando fijamente a la gallina que se cagó tres veces sobre las sábanas.

La anciana en perfecto español dijo: "Esto significa el fin. Es la señal de la aniquilación. Esta gallina va a morir al igual que yo y todos nosotros".

Mi hermana estalló en llanto y confesó todo lo que sabía. No me quedó más remedio ni más paciencia que huir. Corrí a la calle, entre los camiones y la gente, trepándome por un ventanal hasta saltar la plataforma móvil del segundo piso de un restaurant chino. Las promotoras jugaban al balancín y reían acompasadamente. De pronto, la plataforma bajó, deslizándose hasta el primer nivel, donde no pude soportar más el esfuerzo que hacía con mis brazos para sostenerme, y luego caí inminentemente al verdadero laboratorio bacteriológico en el subterráneo del restaurant.

El químico del lugar me miró y sin preguntar, me inoculó el antídoto con una pistola automática. No hubo dolor y en un segundo, volví a la vida.

lunes, octubre 17, 2005

Extra - Extra - Extra


La fiebre aviar contaminó irreparablemente las plumas de Konitukío, quien debió ser derivada de urgencia a la Unidad de Tratamientos Intensivos del Hospital Salvador esta mañana.

Esta violenta dolencia, afecta a humanos, aves y pesonajes emplumados tanto del medio oriente como de nuestro país.
Se piensa que Konitukío sufrió el contagio en China.

Según informaron fuentes altamente calificadas, al llegar al centro de urgencias, Konitukío fue desplumada para detener la infección y en reemplazo de sus plumas, la vistieron con una bata verde y manga corta, con la que fue ingresada a pabellón.

En ese lugar, fue intervenida quirúrgicamente y se procedió al trasplante de un pulmón. Durante todo el tiempo, se le proporcionó oxígeno y se le indujo la respiración con ventilador mecánico.

Durante la operación- que duró tres horas y en la que todo el tiempo se temió lo peor- el equipo médico luchó por mantenerla con vida. Sin embargo, a las 16.15 pm de hoy, Konitukío ha muerto.

Fiebre oligoaviar

Tui Tui ha muerto. Y KoniTukio dice Atchukío - Atchukío, desde que contrajo la Fiebre Oligoaviar, en su último viaje a China.

Tui Tui, protege a tus aliados emplumalados.

viernes, octubre 14, 2005

Melena


Hay melenas, cabelleras, caballeros, caballos y cebollas.

Si a un caballero, le agregamos un caballo con cabellera y una cebolla, obtenemos una Malena.

miércoles, octubre 12, 2005

Tui-Tui


Mi amiga no sabe que hacer para que crezca. Dice que es demasiado pequeño y que la delicadeza necesaria para vigorizarlo se ve empañada por su torpeza.

Ella pensó en el acto materno de digestión de las lombrices para luego rejurgitarlas y depositarlas en el esófago del recién nacido. Sin embargo, ¿que proporción humana está a escala de un pico tan chico y un tracto digestivo tan frágil y cerrado?

Tal vez una manga de pastelero en miniatura, donde el jamón remojado en leche convertido en una pasta digerible como baba ajamonada, pueda depositarse en el güergüero. Pero mi amiga no sabe como agarrar al pájaro para darle. Se complica y acude a un especialista que no duda en recetarle un preparado aviar para avecillas huérfanas. Es por eso que ha tasado el cuerpo del polluelo en una balanza. Pesa 5,1 gramos y lo continuará pesando para ver si crece mientras lo alimenta con dos gotas de ración alimentaria cada 3 horas utilizando para esto un anatómico y especializado gotario.

Pobre ave, me recuerda a Joaquín. Nombre ungido en honor a las aulas que rodeaban el árbol donde estaba el nido del que su madre Jilguero lo botó, en un Campus por donde recién pasaba la línea cinco del metro, con sus carros encumbrados en pilares casi tan altos como ese árbol.

Joaquín murió y la madre de Tui-Tuí también, tras increpar con valor a su hermana y resultar malherida.

Pobre Tui-Tui. Que las manos de tu nodriza sean fecundas...

jueves, octubre 06, 2005

Amor Cultural

18 de abril.

No podía aguantar más el insomnio y la indiferencia del hombre que tenía al lado. La pena y las ganas de ver a quien no he podido olvidar, me hicieron salir de la cama y vestirme con la ropa que hace 4 horas me había sacado para inútilmente irme a dormir.

Tomé las llaves del auto y partí. Él no despertó.

A medida que me alejaba de mi casa, me invadía la ansiedad por llegar a la de él, quien no sabía que yo iba en camino. Me estacioné en Lira, en la calle detrás del río, justo en la curva donde están el restaurante chino y el taller mecánico. Ahí los autos se agolpaban sin orden alguno y de manera tan estrecha, que debía hacer esfuerzos de flaqueza para pasar entre medio de ellos y avanzar hasta la vereda.

Una niña con síndrome de Down me pidió una moneda, lamentablemente yo notenía ninguna. Había salido con las manos vacías, sin celular, sin billetera, sin documentación ni nexo. La niña no perdió su alegría frente a mi negativa. Sonreía como cómplice de mi escapada y me observaba correr hasta perderme.

Por fin llegué. Encontré la puerta de su edificio entreabierta así que corrí escalera arriba hasta llegar a su departamento. Miré hacia arriba y ahí estaba, acostado en el altillo e inmerso en una paz -tan propia y profunda- que nadie de los ahí presentes podía alterar.

El ambiente estaba sobre poblado, colmado de estridencias, movimiento, música, conversaciones, humo de cigarrillo, palabras incoherentes… Pero él estaba ahí, acostado con dos mujeres cerca que lo acompañaban.

Subí a verlo. Ellas detuvieron su conversación y sonrieron al verme. Se pusieron de pie y me dijeron que pasara al fondo, donde él estaba dando la espalda a la gente y mirando al vacío, como si nada ocurriera a su alrededor. Ellas reanudaron su plática -esta vez más despacio- y yo me acerqué a su cama. La mitad estaba desocupada y con una dulce sonrisa me invitó a su lado, donde me recosté, lo abracé y lo besé dulcemente, como hacía meses no lo hacía.

Reconocí su aliento, volví a sentir su sabor. Nos abrazamos y nos quedamos así pegados en un besarse que daba paso al abrazo y éste último, al siguiente beso sin interrupción, fundiéndose finalmente en un solo gesto de comunicación y pasión.

No hablamos. Nos abrabesamos largo rato y si bien podía escuchar lo que él pensaba, sólo podía imaginar lo que sentía. Ese escuchar y ese imaginar, bastaron para colmarme de la misma paz que él proyectaba. Luego de unos minutos, hizo asomo una histérica mujer, con una copa de martini vacía en la mano, diciendo que como era posible que ese "infeliz" estuviera besando a otra que además era más vieja que su hija y recién aparecida.

La hija se refugió en la dureza de su madre y lo increpó a él, diciendo que cómo era posible, que lo de ellos algo fue y no merecía ser despreciada. El me pidió que lo disculpara un instante, se levantó y se encerró en una habitación a hablar con la madre. A la joven hija en realidad no le importaba tanto lo que ocurría. Bastó que se cruzara alguien más en su camino en ese momento y olvidó la "pérdida".

Yo no quise esperar. Preferí partir y así me fui, recorriendo un laberinto hasta la calle colmada de vehículos apretujados, dándole un caramelo a la niña y volviendo a mi casa -esta vez vacía. Y yo, repleta de las deliciosas sensaciones que -una vez más- me quitarán el sueño hasta tener que repetir la escapada.

miércoles, octubre 05, 2005

La muerte del sapito

Dejó de salir agua del sapito, pero con la última lluvia, ésta no fue necesaria ya que los limpia- parabrisas lavaban los vidrios eficientemente con la torrentosa agua que caía.

Al día siguiente, había un sol esplendoroso pero, la tierra acumulada en el parabrisas, no me dejaba ver el camino cuando conducía en dirección al poniente, justo a la hora del atardecer.

El reflejo luminoso me encandilaba y la mugre actuaba como una pantalla opaca que no daba lugar a la visión. Sabía que no tenía agua en el sapito, pero igual intenté obtener un poco presionando el botón, a ver si salía alguna última gota para despejar el odioso polvo acumulado por las faenas viales de Huechuraba.

Extrañamente, sólo obtuve aceite. Mucho aceite. Tanto fue, que el auto se detuvo cuesta arriba.
Se acercó un peatón que dijo ser mecánico, abrió la tapa del motor y examinó para ver que ocurría.

- "Su auto murió. Déjelo acá y cómprese otro", me dijo y se fue.

Yo no lo podía creer. Pero mis ojos me indicaron que la falla era mayor. Vi que el agua del sapito había inundado el tanque de aceite, y por una cosa de presión, al ir cuesta arriba, algo de aceite pasó al contendor del agua del sapo, el cual vomitó dicha sustancia oleosa cuando presioné el botón para limpiar el vidrio.

Nunca vi antes un vidrio con una plasta de barro aceitosa y además azul, ya que el aceite estaba prácticamente nuevo. Nunca vi un estanque de aceite con agua. Nunca vi una huella, como la de los caracoles pero tricolor, plasmada por un auto cerro abajo, donde además había derramado toda la bencina que me quedaba.

Mi auto sufrió un colapso. Sus órganos con alzheimer olvidaron sus funciones alternando y alterando todo al punto de no tener más solución que el abandono a su propia suerte.

Hice dedo y de nuevo era la Ford del año 50...

lunes, octubre 03, 2005

Vicio


De pequeña, plantaba las semillas de las escobas para ver si crecían escobitas, pero sólo obtenía cáñamo...

Desde entonces me fumo las escobas.

Oligovegetariana

Sabiendo que los camarones ayudan a la salud y que mueren al ser hervidos al igual que jaibas, centollas y langostas; y conociendo la faena de las pobres aves de consumo humano, del ganado y los peces de cultivo, pasaré los años que me quedan asida a un plato de ensalada verde.

El nudo en la garganta que me aparece cuando estoy frente a un trozo de carne, sea blanca o roja, ya me ha hecho bajar dos kilos en una semana. No está mal para ser primavera...

Fenomeno

Cuando en el norte de Chile llueve, la arena humedecida nutre de Hidrógeno y Oxígeno a las secas pero no yermas raíces ocultas y profundas del desierto, para luego cubrirse repentinamente de una alfombra florida. Y así como ocurre la floración en este árido paisaje, existe otro fenómeno menos conocido pero igual de sorprendente.

El viento sopla los pistilos de cada una de aquellas nuevas flores y acarrea en su corriente al minúsculo polen hasta un río no tan lejano, alimentando a pequeños y antenudos crustáceos, y causándoles una exacerbada excitación que da paso al evento "Ronrroneo de Camarones", debido al efecto energizante de la glucosa.

Se podrá ver el río menos caudaloso que de costumbre y su corriente detenida en una pausa transitoria, mientras los camarones saltan para coger el polen a la vez que emiten un profundo y vibrante ronquido. Las aguas quietas se perturban con trémulos movimientos emergentes, mientras se asoman grises y convexos lomos a nado por entre las superficiales perforaciones.

Internarse en estas tibias aguas y dejarse tocar por el efecto vibratorio, alivia los dolores reumáticos. Pero enterarse de este acontencimiento es privilegio de muy pocos.

Ahora el desierto está florido...

jueves, septiembre 29, 2005

Ceniciento

Se busca en el condado a la versión post moderna y masculina de Cenicienta.

La prueba que lo identifique, será el perfecto calce de esta media chilota que dejó olvidada al partir con tan sólo una puesta y acelerando su calabaza, sin duda a pata pelada...

miércoles, septiembre 28, 2005

Pobre Ave

Ayer viniste a vernos y no hiciste nada. Te veías como una astronauta vestida así, entera de blanco. Los puños largos de tu camisa parecían alas que podías agitar, no como yo, que en cambio estaba petrificado por el pánico.

Sé que éste era mi destino, pero te miré con súplica y, aunque tus ojos estaban brillosos al ver mi angustia, no hiciste nada.

Ayer en mi última mañana, todo parecía normal. Me sirvieron la última ración de granos, picoteé la reja de la granja y escuché un revuelo de aleteos en la jaula del lado. Eran ellos.

Entraron a la mía y nos metieron a todos los de esa galería a un camión con doble acoplado, donde cabemos 1000 de nosotros. No nos dijeron nada, y partimos.

La asfixia, el nerviosismo, el miedo y el stress eran intensos. El 5% de los que íbamos, murieron en el camino por ataques cardíacos, por eso, cuando llegamos a la planta faenadora, a ellos los tiraron a un lado y los dejaron muertos bajo la denominación DOA (Died on Arrival, que significa "muerto al llegar").

Creen que no pensamos, que no sentimos, que no sabemos. Aunque no lo digamos, se percibe ese tramo final camino a la "terminación", que no significa otra cosa que el degollamiento y descuartización es por eso que mucho mueren automáticamente.

Llegó mi turno y un joven operario me tomó y me colgó de las patas en un gancho del que no me pude soltar más. Mi pecho era frotado por una placa metálica que me otorgaba una agradable sensación de serenidad que me impedía aletear para zafarme.

Comencé a avanzar. Era uno más en la interminable fila colgante hacia la muerte, esa que avanzaba mecánicamente sobre una canaleta ensangrentada en un entorno pestilente invadido del hedor de cadáveres.

Entré al pabellón del horror y ahí estabas tú. Rodeada de gente que se veia acostumbrada a este tipo de faenas. Pero tú eras distinta, eso se leía en lo único que dejaban ver la gorra y la mascarilla: tus ojos.

Pasaste horrorizada, pero serena, observando este indigno acto humano de aniquilación. En un momento, te miré fijo a los ojos y pudiste cruzar tu mirada con la mía. Te recuerdo nebulosa, la sangre acumulada en mi cabeza colgando hacia abajo, turbaba mi visión y el pánico me impedía inteligir lo que ocurría a mi alrededor.

En eso, un shock eléctrico me erizó las plumas y me dejó inmóvil pero consciente.

Continué en la procesión de pavos, avancé 5 metros más y se acercó otro operario, su cara estaba oculta y sus fríos e impersonales ojos -rodeados de frondosas y negras cejas- se acercaron a mi yugular, donde la incisión fue rápidamente hecha dando muestra de una gran destreza y frialdad. La sangré brotó a chorros y la presión de mi cabeza se fue aliviando hasta entrar en un último sopor.

En eso pude entender por qué no me cortaron la cabeza inicialmente y seguí vivo y sufriendo ese pánico cada vez mayor: Mi cabeza era útil para invertirme una vez desangrado y colgarme en un nuevo gancho patas abajo. Sin la cabeza, no hay como asegurarme para extraer mis vísceras y patas.

Pasó el sopor y con eso se fue la vida. La parte siguiente la viste tú. Cuando me sumergieron en un recipiente caliente para eliminar todas las plumas y luego me pasaron por agua y aire a muy baja temperatura para enfriarme rápidamente y no quedar cocido antes de que los descuartizadores que contaban un pavo, dos y tres, comenzaran a extraer trozos de carne, lanzándolos a gigantes tambores donde eran clasificados para sacar los nervios, tendones e indeseables grasas con los que se hacen las salchichas que comes envueltas en pan con mayonesa y ketchup.

Tu gato se come el resto convertido en pellet o en paté, y mis plumas y patas son horneadas para obtener la harina con la que se alimentarán a los futuros congéneres que serán asesinados en 46 días más, en este mismo tren con destino a la muerte.

26 camiones llegan al día, 26.000 de nosotros pasan por esto, 1.300 mueren en el camino y la carretera alfombrada de plumas, es la visible demostración de esta ruta que emprendemos diariamente antes de llegar a la mesa de millones de chilenos, mexicanos, japoneses y norteamericanos que ven en el envase un logotipo con la imagen de un alegre ave, en vez de lo que en realidad debería haber ahí: la caricatura de un ensangrentado asesino.

martes, septiembre 20, 2005

Oligoimpostor!!!!!!!!!!

El verdadero Willy soy yo. Permitidme demostrarlo:

Konitukío fue con su padre, hace exactos 22 años, a comprar mariscos al Mercado Central de Santiago. Compraron picorocos, congrio, machas, cholgas y choros zapato.

Subieron a la maleta de ese Datsun año 1981, las bolsas negras llenas de productos envueltos en jugosos papeles de diario.

Al llegar a casa, voltearon todo en el fregadero de la cocina, para comenzar a lavar los ingredientes del Curanto, ese de Bienvenida para Mr. Nelson Printz. Los colocaron uno por uno dentro de un fondo de la misma altura de ella y llevaron todo a fuego lento para su cocción. Pero faltaban los choros zapato.

Konitukío los estaba desconchando, cuando en eso, se encuentra conmigo y me reconoce de inmediato: "Hola Willy" - dijo. Sin más, me subí a su mano y me llevó al baño. No sabía el destino que me esperaba.

Me dejó encerrado y flotando en agua fría cuando en eso vuelve con un balde color naranjo, me metió dentro, me subió con balde y todo a su bicicleta y me llevó de paseo. Pensé que habíamos llegado a la playa, pero esa arena donde me puso, estaba hace tiempo lejos del mar. Lo noté porque casi no le quedaba sal. Konitukío, la intención se agradece: se parecía a casa...

Con una pala, ella colmó de arena el balde dejándome sepultado y tuve que, con mis patas, hacer esfuerzos sobrecangrejiles para poder llegar a la superficie y respirar.

Una vez arriba, pude ver la cara de varios niños que con sus dedos entierrados querían tocarme, pero me salvé porque Konitukío lo evitó, al rellenar el balde de arena, ahora con un potente chorro de agua de la manguera.

Debo reconocer que aunque sólo me apetecía un poco de plancton, fue bueno saborear durante un par de días, esa arena de plaza remojada en agua, a la que ella le puso sal de cocina.

Ya cansado del precario menú y dado que no me comía las plantas que ella enterraba en el balde, me dio escamas de comida de pescado. Eso estuvo mejor... Pero no fue suficiente y tras quince días de sobrevivencia, morí.

Agradezco la despedida. Sin duda que esa cajita de fósforos donde puso mis restos no era más cómoda que el balde, pero tenía mi nombre. Y la cruz de palos de fósforos que puso junto a mi ferétro, junto con las flores, el sepelio, epitafio, llantos y entierro, han purgado mis pecados y ahora soy un cangrejo alado, su mentor, gurú y compañero. El verdadero Willy Camargo.

William Camargo

Disculpen la intromisión. Mi nombre es William Camargo, pero me dicen Willy. Willy Camargo.

Soy pornostar y esta fotografía fue tomada en Santa Barbara, California, en el verano del 72.

Konitukio aún no nacía, no era ni aún concebida cuando se estrenaban en alguna filmoesfera de Hollywood, las primeras películas que yo protagonizaba como estrella del porno americano.

Ella no sabía de mi existencia hasta ahora, pero sí la intuía, ya que soy yo quien rige a la pornostar que ella lleva dentro. Soy su mentor, su gurú, su alter ego.

Gracias Serafufis por entregarle las señales. Yo ahora y desde el más allá, me permito hackear su blog para hacerme presente y decirle: Konitukío, siempre puedes invocarme.

viernes, septiembre 16, 2005

Oligotransformación


Una mañana más y suena la alarma de mi celular... Son las 6: 45 am y me debo levantar, sin embargo, me estiro, miro hacia la ventana y aunque ya está de día y se ve que estará soleado, sé que el despertador sonará nuevamente a las 7:00, entonces me doy media vuelta y disfruto los últimos quince minutitos extra de cama...

No me doy cuenta cuando de pronto ya son las 7:00 y suena el otro celular -ese que tengo programado como medida de seguridad-, mi gato ha despertado y quiere regalonear...

Como no estoy en todo el día, le regalo 5 minutos de regaloneo en los que me quedo nuevamente dormida y a las 7:15 vuelve a sonar la alarma del primer teléfono - que está programado para sonar cada 15 minutos - pero no lo escucho. Lo escucho cuando se repite la alarma a las 7:30 y ya quedan sólo 15 minutos para irme a mi trabajo.

Salto de la cama, me voy al baño, y en ese tiempo me ducho rápidamente, me lavo el pelo, me pongo crema en la cara, un par de pantalones recién planchados en dos escuálidos minutos, calcetines, zapatos, una polera y chaqueta. Le pongo comida y agua al gato y salgo a las 7:50 de casa con 5 minutos de retraso, la cara limpia, el pelo mojado y lentes oscuros ocultando mis ojeras y tratando de mostrar una imagen digna, pese a que llevo sólo 20 minutos levantada y el carrete de la noche anterior ha sido extraordinario. Sin duda, éstos son los 20 minutos más estresantes de cada día.

Bajo al piso menos uno y me subo a mi auto. Con los lentes oscuros no veo casi nada en ese subterráneo, pero enciendo el motor y salgo por calle Maipú en dirección a San Pablo con las luces encendidas, porque nuevamente he olvidado apagarlas al salir.

Mi Citröen del 97 es bastante básico, y a poco andar la calefacción sale bastante fría. Como a las tres cuadras, comienza a calentarse el aire del ventilador. Me suelto la amarra en el pelo y lo dejo caer mojado y libre frente al viento. Dirijo las ventanas del aire hacia mi cara. Todas: la de la izquierda, la de la derecha y las dos del medio, a la máxima potencia, y comienzo a secar mi pelo mientras manejo al ritmo de Chemical Brothers: Hey Girls! Hey boys!....

Acelero y así me voy, con el cosmetiquero sobre las piernas. Ya en San Pablo con la Panamericana Norte, mi pelo está tan sólo húmedo. En el taco -bajo el puente en Vivaceta-, tomo el pote de cera para cabello y me aplico bastante con los dedos en el pelo, obteniendo un look fresco, natural, sofisticado y voluminoso: Efecto "Fan-Fun".

Antes de que la luz cambie a verde, me aplico gotas de base en la cara: una en la frente, una en cada mejilla, otra en la pera y la última en la nariz, las que esparzo alternadamente mientras manejo. A veces con la mano derecha, otras con la izquierda. Evado un par de caballos finasangre y un "evento" de eso que antes se llamaban hoyos.

En la próxima luz roja, antes del hipódromo, levanto mis lentes de sol, aplico sombra en un ojo, me vuelvo a poner los lentes ocultando la disparidad y parto. Antes de doblar en Dorsal, vuelvo a levantar mis anteojos y hago lo mismo con el otro ojo. "¡Tengo ojos!" Dos cuadras más y viene el otro semáforo: rímel.

A poco andar, me toca doblar a la izquierda y mientras esquivo los hoyos en Zapadores, me voy poniendo algo de rubor en las mejillas para poder contrarrestar la verde palidez.

Llego un día más a la oficina. Antes de bajar del auto, me pongo lápiz labial rojo y así, maquillada, estilosamente peinada y cinco minutos atrasada, subo las escaleras, enciendo mi computador y posteo algo, antes de entrar en el túnel del tiempo digital y laboral, para que luego sean las cinco y media de la tarde y no pueda salir sino hasta las 9, retocarme camino a una cita, acostarme nuevamente muy tarde y esperar a que se repitan las alarmas secuenciales de mis despertadores que darán inicio a un nuevo día...

martes, septiembre 13, 2005

Oligorefrigerador Exhibicionista

Oligoreceta de Nigiris

Los nigiris son una preparación que se enmarca dentro del tradicional "Sushi", es decir, son bocados japones preparados en base a pescado crudo y arroz hervido.

Para prepararlo, cueza el arroz previamente lavado en agua hirviendo, en una proporción 2x1. Es decir, dos partes de agua por una parte de arroz. Y cuando esté cocido, retírelo del fuego y, una vez tibio, agregue vinagre de arroz a gusto.

Forme mojoncitos alargados con la plama de la mano y monte sobre cada uno de éstos, un filetito de pescado crudo cuidadosamente cortado (ver fotografía).

Para unir ambas partes, ate un cinto de nori al medio a modo de cinturón y sirva acompañando de una bolita de wasabi, un poco de gengibre y hojas verdes como decoración.

Ideal para lucirse en cualquier ocasión.

lunes, septiembre 12, 2005

Quinta Oligoanormal

Mis manos aún huelen a cebolla y me traen el recuerdo de esa tarde del último domingo, que no fue para nada cocinada.

Mis amigos llegaron a buscarme con un ramo de calas, me ordenaron la casa, la cabeza y el alma, mientras ponían la mesa para almorzar en la terraza. Los spaghetti frutto di mare al vodka, iban muy bien con ese tinto que, chambreado, fue inmediatamente dado de baja.

Estuvimos al sol, fijando a los huesos la vitamina E ansiosamente, igual que lagartijas huérfanas de UV tras un largo invierno. Chambreados como el vino, nos miramos y corrimos a una laguna cercana.

Navegamos por intrépidas aguas, tuvimos encuentros con piratas poncherosos y, entre risas, recordamos la última vez que nos entró agua al bote. Encallamos en un roquerío lleno de malolientes nalgas (sic) submarinas que se trepaban por los añejos maderos de los remos que olían también a cebolla.

Finalmente logramos desencallar y desembarcar en Lourdes, donde incrédula pero piadosa, encendí las velas que se habían apagado con el viento. En una mano llevaba una cruz de Palqui para espantar las malas vibras, y en la otra un churro, igual al que se comió una loca, entumida y descontextualizada alpaca.

jueves, septiembre 08, 2005

Oligo-obsesión

La obsesión es evidente, no soporto más la invasión, las incesantes llamadas, los correos electrónicos, los mensajes, las súbitas visitas y apariciones donde sea que yo esté, más tus compulsivos posteos en ese blog del que no se escapó ni mi gato.

Esa psicopateada obsesión, mezclada con un extraño sentido de posesión cuando en estricto rigor me repele, no la quiero para mi vida. ¡Huir!

Prefiero mi apacible soledad, mis fantasmas, mi mente en blanco, mis días off sin tener que darte una explicación y sin tener que tragarme esas exclamaciones de vieja cobrando sentimientos. No a lugar.

Fue una lástima amigo mío terminar así. Fue un gusto conocerte. Gracias por tu compañía y perdón, pero no quiero tolerar nada de eso. Y veo que esto es insostenible, pues pintas para demente y eso espanta.

Fue bueno acompañarnos, pero no mediste las consecuencias de tu TOC.

No quiero más flores, no quiero saber más de canciones, de relatos, de presiones ni lamentos.

Vives cerca, y sólo aceptaré saber de ti cuando hayas aprendido a dimensionar tus acciones que por ahora, han llegado demasiado lejos.

Y aunque soy de la idea de hablar las cosas cara a cara, esto va por este medio, el mismo que has usado para desnudar mi cotideaneidad y tus pasionales deseos en tu blog.

viernes, septiembre 02, 2005

Oligoputa IV

Puta. Eso me dijo el cura que quería llevarme en su camioneta Ford del año 50, cuando no me quise subir. Se fue alegando. Seguramente es loable salvar almas en la calle, sobre todo si se creía un padre Hurtado, claro que en versión
re-coge putas.

Al día siguiente, a eso de las 20.00 hrs, ya estaba en clases de nuevo. Esta vez el tema fue "Sexo en el umbral geriátrico". Para mi algo absolutamente nuevo y contradictoriamente común.

Los hombres se mantienen sexualmente activos toda su vida, pero ya entrando en la sexta década, comienzan a decaer las oportunidades y el rendimiento. Es por eso, que un gran porcentaje de nuestros clientes serán coetáneos a la bomba atómica y previos a ella también.

Nos hablaron de fisiología, patologías y piscología de la tercera edad. Y profundizamos en el riesgo de amnesia producida por sexo en los ancianos.

Extrañamente, hubo dos clientes con amnesia transitoria total después de haber realizado el acto sexual con dos chicas de la academia. Uno de ellos fue un hombre sano de 72 años de edad que no recuperó la memoria y la función cerebral normal hasta 12 horas después. El otro caso fue el de un hombre de 75 años que recobró su estado normal 15 horas más tarde, y que todavía no recuerda nada de lo que ocurrió durante esas primeras horas de amnesia. Terrible.

El Dr. Barría, nuestro profesor invitado, nos dijo que debìamos tener expreso cuidado con esta situación que podría deberse a la Maniobra Valsalva, nombre clínico que se emplea para referirse al esfuerzo que realiza el organismo en situaciones como el nacimiento o el acto sexual.

Durante este movimiento, se contiene la respiración y los músculos se contraen, cargando presión en el pecho y en el cuello, lo cual impide que llegue sangre al cerebro. Esta situación, más la activación del sistema nervioso simpático durante el acto sexual, puede afectar a la memoria y a otras funciones cerebrales.

La Francoise nos contó que a ella le pasó algo similar la semana pasada. Tuvo un encuentro sexual inesperado con un anciano amigo de la familia, cuyo desenlace fue funesto.

El anciano tenía un pene pequeño que se perdía entre los canosos y escuálidos vellos. La erección posibilitaba la penetración pero la sensación para ella era casi inexistente. El viejecito se esforzaba en darle placer, pero ella, quien tenía un tercio de la edad de él, perdió la paciencia y decidió llevar el control montándose a horcajadas sobre el anciano.

Ella se estaba acercando al clímax cuando notó que al viejito se le inflaba el pecho y no lograba exhalar. Tenía los ojos blancos y su hinchado vientre parecía que iba a explotar.

Ella detuvo todo. Se retiró y él quedó ahi como herido de guerra y asfixiado por el anillo del condón, con la mente en blanco, indefenso, desnudo y excitado pero incapacitado de cualquier acción.

Tras quince minutos de insistencia, la Fran obtuvo respuesta de parte del viejo:

- "Señor, ¿está bien?"
- "¿¿¿¿Amelitaaaaaa?????

La Hermana Amelita ya había muerto hace años. Y el anciano debió recibir ayuda médica de urgencia. No podrá conducir su camioneta Ford del 50 en un buen tiempo...

miércoles, agosto 31, 2005

Oligovolcanes

He podido ver por primera vez en mi vida, el Lago Llanquihue así, como un escenario completamente azul, en el cual, tres protagonistas se erguían como fieles escoltas que cuidaban mis pasos, a través de cada ventana.

Los volcanes Osorno, Puntiagudo y Calbuco permanecieron nítidos y se reflejaron en esa agua espejular, intactos desde el amanecer.

En la noche los vendí a luca y me los llevé como fichas a un casino, donde se multiplicaron 15 veces y hoy me dijeron adiós a través de la ventana.

sábado, agosto 27, 2005

Koni Vinilo

Soy como un vinilo viejo, donde cada zurco extra me hace quedar pegada...pegada...pegada...

Ahora "De Canto en Canto" me ha hecho un zurco, y estoy pegada en esta nueva oligofascinación....

Oligocorazon

Mi corazon es como esa gran manzana, lleno de calles sin nombre, con una estresada monotonía de dia y destellantes luces de noche.

Las calles sin sombre, mis sentimientos sin nombre, un innombrable.

Mi repentino ataque de llanto, en una intersección de calles anónimas. Sólo al estar ahi y encontrarme con él, puedo darme cuenta de que esa es la esquina de la calle amor con la calle odio.

A mi manzana le han arrebatado una gran parte de un mordisco, y escurren de ella jugosas lágrimas tambien sin nombre.

martes, agosto 23, 2005

Dicotomía Oligoesquizofrénica

Consuelo no la conoció, pero sin duda habrían tenido mucho en común si su gemela hubiera nacido. Tal vez dos eran demasiado para una casa tan pequeña, el frasco de Meleril no habría alcanzado a durar una semana, ni el pote de manjar un día.

Tal vez ella trabajaría en una empresa biotecnológica y su hermana en la barra de un Bar, o vice-versa.

Una vestiría de traje y la otra de encaje. La primera tomaría discretamente caipirinha de sake y la segunda perdería la cabeza, sumergida en una botella de ron día tras día.

Nunca sabrá si el delirio por la noche es propio o prestado, o si lo suyo es madrugar y dilucidar la realidad atentamente. Por el contrario, a veces le parece más auténtico el rol de enajenada, el cual integra haciéndolo muy propio y -con la luz apagada y la mente turbada- prefiere hacer oídos sordos. Una dicotomía que habita en ella esquizofrénicamente.

Consuelo está como impresa en cuatricromía, tiene tiro y retiro, pero no es doble faz.
Sus barnices tienen reserva y, todo eso, por un lado la hace brillar, pero por otro, revela las grasosas huellas dactilares de quienes han intentado leerla y ahora la guardan en algún baúl de recuerdos.

lunes, agosto 22, 2005

Latas vacías


Mientras más nudos zurcaba por el océano y más pasaban los días, más lejano estaba el molo del que zarpé.

Mientras avanzaba, aumentaban las alternativas de destino y ya la próxima playa no resultaba tan atractiva como antes , y ahora la próxima escala ta vez sea esa isla, que a "tan sólo" mil kilómetros hacia el norte se dibuja nimia en un mapa raído por el salado viento.

Divisé el trozo de tierra y pude observar su atmósfera y adivinar el tiempo. Todo indicaba que habría tormenta, sin embargo, eso no era impedimento para mí. Y mi problema es ese: ¿Qué es un impedimento?

Como era de esperarse, mi barca se remeció entre truenos y fue azotada intensamente por la lluvia. Más tarde, salió el sol y continué mi camino con una tormenta más en el cuerpo.

Con el paso de los años, mi barca se ha ido simplificando. Ahora más bien parece una balsa. El equipaje se ha reducido notoriamente y voy cada vez más liviana. Ya he botado todos los tarros de conservas vacías y he aprendido a sobrevivir por mis medios sin abrelatas. He cambiado el peso de mi mochila por el de mis músculos. Avanzo más rápido, me caigo más fuerte, camino más certera y me dirijo a un lugar sin fronteras y sin nombre, donde no sé quienes estarán. De seguro serán personas de una raza distinta a las que abandoné en el puerto hace 7 años atrás, y según dicen las pistas, hablan una lengua que es la mezcla de todas las que he ido aprendiendo.

Oligobesos

Anoche no sé si dormía, pero creo haber soñado que me besaba.

Me besaba por largas horas y, sumida en una vigilia romántica, me entregaba a los brazos de ese loco que me trae loca.

A tres horas del amanecer, dos se las regalé a la luna y una la soñé para mí.

Con luz del alba, el pelo mojado y huellas de una lluvia, comenzó este mágico día, en el que cada bostezo ha quedado guardado en una caja, para devolvértelo como un beso.

martes, agosto 16, 2005

Putrida Impronta

Cuando se supone que el Demonio de Tasmania está erradicado de mi mente y de mi alma y ya no me queda más que un sentimiento lastimero hacia lo que fue, reaparecen con ímpetu y resonancia los estertores de la violencia contenida entre los pilares de ese loft.

Una conocida, ahora vive en el que era contiguo al nuestro en calle Esperanza. Ha conocido a los vecinos y ellos le han ayudado a decidirse por ese como el lugar adecuado para arrendar, en vez del mío claro, pues ése -el "101"- tenía "pésimas vibras", según todos los coetáneos a mi período de vecindad en el lugar.

Me he enterado de lo sabido y conocido en el barrio que es aquel episodio en que finalmente él la agredió violentamente y ella a él en defensa propia. Y de lo famosas que fueron las delirantes noches de alcohol y música a descontrolados decibeles. Nunca lo supe. Estaba muy ciega para notarlo y el llanto era muy fuerte como para escuchar lo que otros escuchaban.

Eran conocidos sus orgasmos, sus gritos y descalificaciones, las maletas y el rugido de la moto. Se percibía por todos la pútrida energía que emanaba de ese lugar, mientras se escuchaba aullar a un gato encerrado en un patio bajo la lluvia.

Nadie quiere vivir ahí. Nadie quiere para otro la impronta que ahí quedó. Yo ya lo había olvidado, pero nunca se sabe cuando llega un forward de alguna leyenda que en el fondo sacude el alma.

Konnie Walker

Me quedé sola caminando esa tarde por las calles inexploradas de Knightbridge. Hablaba con mi amigo del alma por teléfono y al cortar, me encontré tomando un café en la calle con Falcon, el dueño del sofisticado restaurant pakistaní que estaba a la vuelta de la esquina. Acordamos una cita más tarde, pero en realidad no me interesaba. Sólo quería ser amable.

En mi camino exploratorio interactué con un japonés lentes poto de botella, que reía mientras leía comics por mí ilegibles.

De pronto estaba nuevamente en King’s Cross Station, ese lugar que tan solo algunas semanas antes captó la atención del mundo entero y ahora se presentaba con cara digna como si nada hubiera pasado.

Esperando el bus de regreso, un griego buena onda me pregunta si soy de egipto y el vendedor francés del Sex Shop de Picadilly Circus dice que no me preocupe, que sin duda soy italiana, no egipcia y que debo llevarme la sensación del momento.

La lluvia intensa, mi capa transparente, mi pelo mojado, el sol brillando un segundo después del último trueno. El taxista amigo que me lleva al lugar más sórdido de Picadilly, mi caminata en el barrio chino y mi insulto al vendedor del almacén:

- “Oh! So you are from Chile!!! Are you so hot as chilis are?”
- “No, I am as the hottest chilli in the world: Motherfucker!”
- Refiriéndome al "putamadre".

Llego al ZOO, un bar sórdido y atochado por los especímenes más liberados y surtidos. Me aborda un un inglés solitario. Luego mi sombrero verde es protagonista y mi acento es ahora “afrancesado” para un holandés volador que quiere llevarme por ruta a Hawai y Grecia a bordo de su cosmonave.

Más tarde, regreso al hotel de alta categoría, donde mujeres vestidas con Ghurkas y el banco de Dubai son mis vecinos.

El amanecer londinense en mi ventana, la Torre de Londres, la búsqueda de una Moloskine, el vodka en el bar de un quinto piso, el chocolate de un griego, mi abrigo negro, Heathrow, un Marlboro, un beso y un hasta pronto.

viernes, julio 29, 2005

Permanambios

http://oligoelementos.blogspot.com

domingo, julio 24, 2005

Post Mortum


La muerte puede llegar en cualquier momento y si no escribo ahora tal vez no lo haga nunca.

No es que crea que vaya a morir pronto, sino que tal vez se me olvide escribir o no tenga tiempo, por eso prefiero describir mis deseos post mortum ahora.

- En cuanto muera, la persona más cercana a mi en ese momento, deberá acceder a mi messenger con el nick: "He muerto: Este sabado nos despedimos a las 22.00".

- El password de mi Msn estará en una carpeta llamada "Pass+" en www.konitukiomurio.cl. Login: cercano1 , Password: fecha de nacimiento de cercano uno en formato "ddmmaa".

- Todos los de mi lista de msn deberán creer en este mensaje y ponerse de acuerdo -a través del chat- en reunirnos en El Clandestino y avisarles a todos los que no están en mi lista.

- Por favor, deposítenme en una urna sobria y económica, cuyo valor agregado será el contenido y los mensajes pintados por todos.

- No considerar clero.

- Tengo un seguro de vida a nombre de una ex pareja, pronto lo cambiaré a nombre de Persona Cercana 1 para que lo ahorrado se destine: 20% a la fiesta, 30% a Damián y 50% a una institución de beneficencia para niños enfermedos de SIDA. Al Hogar de Cristo nada.

- Dentro del presupuesto para la celebración, habrá suficiente dinero para adquirir arreglos florales sólo de Cannabis.

- El día del evento, por favor prodúzcanme un poco para estar a la altura. Si morí violentamente, no me exhiban y pongan una foto que estará disponible en el sitio web.

- Sobre la urna ya grafitteada, pongan copas de martini con cosmopolitan para todos. Importante aclarar antes de morir: Me gusta el Cosmopolitan desde antes de haber visto Sex and the City. Preparación: 1 parte de vodka, 1/2 parte de jugo de arandano, 1/3 de triple sec, hielo.

- La unica persona eximida de tomar Cosmopolitan, es mi vecino. Para él deberá haber un Jack Daniels, pues se quedará con mi gato.

- El Dj inicial me gustaría que fuera mi hermano. Luego la Carola, Mario, Shara, Cipa y todos los demás.

- Cuando vayan a hacer el brindis, , Cercano 1 leerá una carta para todos, guardada por mí en este blog, cuyo password es opuesto al de Msn.

- Luego me gustaría que Cercanos 2, 3 y un voluntario, leyeran algo, cualquier cosa.
Nota: Cercanos 1, 2 y 3 se autoeligirán.

- Después del brindis, disponer de ron, vodka, piscola y pisco sour para todos, además del Bourbon, en la barra, junto con eso habrá baile y distribución de otros aditivos.

- Entierro. Por favor no se olviden de eso. Y no me cremen, porque uno no se quema entera. Los huesos que no se incineran van a una fosa común y no quedaría enterita en un cántaro de greda para que me arrojen completa al Estrecho de Magallanes que es de donde vengo.

- Repartición de bienes: Habrá una caja en mi closet con todos los bienes anotados en un papel distinto. Deberán tomar uno y así hacerse acreedor del regalo que les toque. Hay buenas cosas y otras no tanto, pero a todas les tengo cariño ya que no guardo nada que no me guste.

- Habrá buses esperando para llevarlos al Mercado y una mesa con caldillo reservada para todos.

Muchas gracias y nos vemos!!!

konitukio@elclandestino.cl

"Relatos" en www.elclandestino.cl

lunes, julio 18, 2005

Lagartijas de Invierno

Mañana, a tierras cariocas -menos gélidas que éstas por estos días-, me llevaré el recuerdo de la película de fuego que nos acompañó aquella noche.

Se supone que escogeríamos un DVD al calor de la chimenea, pero fue ésta la que adquirió el rol protagónico y sirvió de imagen de acompañamiento a nuestra tertulia, que también me llevaré de recuerdo.

Fue una noche cerca de la cordillera, con luz de luna, un cielo espeso de estrellas y un intenso frío, que supimos muy bien pintar de cálidos colores y sabores.

El amanecer brillante, una lagartija consumiendo sol igual que la chimenea troglodita que engullía leña tras leña, y nosotros como lagartijas absorbiendo el calor de las brasas.

Los árboles tímidamente floridos y el valle pintado con una surtida paleta de verdes, dando indicios de una próxima primavera.

Me llevo este fin de semana "congelado" en mi memoria, tus besos, tus silencios, tu cercanía y tu distancia.

Queda la sopa en el misterio, y el atardecer para una próxima...

miércoles, julio 13, 2005

Oligolauchas



Aparte de roedores, hay otras lauchas que dentro de la fauna humana corresponden a una suerte de hilacha orgánica de dudosa composición que abundaba entre los dedos de los pies de mi hermana cuando estaba recién nacida.

Son parientes de las legañas, del cerumen, del piñén y de las pelusas de ombligo. Y todos ellos, componen una fauna de renegados seres que parecieran estar vivos, que generalmente son tabú e indecorosos.

martes, julio 12, 2005

Oligoaprovechamiento



Aprendí que si se duerme en diagonal, no se derrocha cama.

Sopa de palabras


Mi amigo me invitó a cenar. Al subir a su comedor, llamó mi atención el enorme ramo de rosas rojas al centro de la mesa. Eran veinticuatro flores que habían estado ahí desde el día en que –según él me ha contado- fui absolutamente hiriente.

Tal vez esas flores hayan sido para mí, pero mis palabras fueron peores que las espinas y, cada vez que él las ve, no puede sino recordar que no me las merecía.

Ahora están ahí y sólo tuve el privilegio de contemplarlas lo que duró aquella sopa mediterránea preparada para mí con fruición y comprensión.

Flores y Chocolates

Endulcé esta gris mañana con los chocolates que mi gran amigo me regaló anoche, cuando llegué triste a casa luego de haber tenido un día emocionalmente devastador.

Se mezclaban en mi cabeza la escena de mi abuela perdiendo poco a poco la tibieza de su piel a mi lado, el lápiz labial rosado que usé para se viera tan linda como ella siempre era, y la partida desde su casa, donde vivió durante más de 50 años, en un ataúd cargado por dos desconocidos.

Mi tía implacable, la casa espiritualmente vacía, el cajón de la cocina ahí -tal como lo había soñado hace pocos días- con sus añejos y queridos objetos de siempre adentro.

Los gatos son sabios, y como ahí solo estaba su cuerpo, él no la reconocía. Mientras yo la acompañaba, mi gato ya no la sentía y nunca más subió a su cama a jugar con ella.

Instancia de familia, de pena, de unión.

Momentos en que se reafirma mi desapego a lo material, ya que pese a que violaron mi auto y me robaron nuevamente todo, eso pierde importancia cuando me encuentro en la Vega comprando pálidas flores mientras llueve despacito.

¡Qué dulces se sienten los chocolates! Y que linda la flor que me traje a la oficina, esa que con cariño me regaló hoy un veguino para que no tuviera pena. Flores y chocolates, lo que más me gusta recibir como regalo. Ahora, deberé recuperar toda la música que me quitaron y qué bien. Porque esta vez manejé pensando en las frases de amor de mi abuela.

lunes, julio 11, 2005

Nenena

Nenena era mi abuela, hoy sólo puedo escribir que siento mucho su partida. Más aún siento que la última vez que la vi haya sido hace 4 meses... Gracias por tus largos años de amor...

viernes, julio 08, 2005

He visto un Oligolindofelino!!!

Cada vez que voy a la abandonada casa de mi abuela, descubro nuevos vericuetos y, despojada de todo temor, voy desplazándome por oscuros pasillos, abriendo puertas, bajando y subiendo escaleras que nunca supe que ahí estaban.

Esta vez volví a ese lugar, enmarañado con telas de arácnidos, con el mismo olor a caoba y a brocattos de tapicería acarosos . Volví a recordar, a estar sola y a enfrentarme a mis momentos de infancia vividos ahí, entre esos mismos muebles, que no se han movido ni un centímetro desde su posición original de 1945.

Han pasado 75 años desde eso y nadie de mi familia ha querido hacerse cargo de esa casa. A veces, así como ahora, la visito y viajo en el tiempo.

Mis hijos tienen la misma edad que tenía yo cuando vaciaba los cajones de madera pintada con esmalte blanco de la mesa de la cocina. En esos compartimentos aún están las mismas cosas de siempre: un corcho de una botella de champagne, unas latitas para cerrar las bolsas del pan, unos posavasos de vaquelita, un tapón de goma, unas tuercas oxidadas, una cuchara de plata muy antigua, unas tapitas de botella tejidas a crochet y un olor que sólo ese cajón tiene y que me evoca los mayores recuerdos de felicidad de mi época de niña.

Después de almorzar jugando con el cajón y su contenido, nos íbamos con mi hermana a inventar algo que hacer. La enorme mesa de comedor un día tuvo apariencia de micro para nosotras, nos sentamos bajo ella en el travesaño: yo era chofer y mi hermanita pasajero. Pero para mala suerte, me tocó un pasajero cagón y tuve que detener la carrera de la micro debido a las órdenes de mi abuela carabinero que se llevó a mi hermana para darle atención de urgencia. Nunca más anduvimos en esa micro.

Estaba recordando eso y riendo cuando apareció en mi memoria ese gatito que le regalé a mi abuela, hijo de Damián, de tan solo un par de meses de edad y que ella tanto amó. "Seguramente ha muerto"- pensé. "En mi familia nadie quiere a los gatos y a éste lo tienen que haber regalado o abandonado en la calle". En fin, ya era hora de volver a mi casa, donde la saturación de ruidos, de preguntas, de risas, de gente corriendo, son el antónimo a este abandonado escenario.

Comencé a cerrar puertas y a dejar todo en orden cuando, a contraluz, veo una silueta de gato. "¿Felipe?". "¿Felipe?". "¿Felipeee?". Él se da vuelta y puedo ver sus iluminados ojazos.

¡Ah mierda! Ese gato ahora era una fiera gigante que tenía la musculatura de un tigre selvático y ya no era colorín, sino oscuro como el más recóndito lugar de esa desolada casa. Sólo brillaban sus ojos, con nostalgia. Y tenía unos colmillos enormes que salían de su boca y, su apariencia en general, me infundía profundo temor.

"A ese gato yo lo crié desde recién nacido, a su madre le ayudé a parir". Así que confié en la sabiduría de la naturaleza y lo dejé acercarse a mí.

- "Hola Felipe"
- "Hola", me contestó.
- "Todavía estás aquí... ¡Qué grande que estás!" Y me acerqué a acariciar su cabeza como solía hacerlo.
- "Sí, mido 9 metros de largo si me estiro en el suelo y pones la huincha de nariz a cola"

Estaba sorprendida y él estaba entregado al cariño como cuando era un bebé, se retorcía en el suelo y sólo pedía que lo regaloneara.

Sonó mi celular, era la Antonia diciendo que me estaba esperando para que le fuera a contar un cuento.

- "Felipe ven conmigo, vamos a mi casa".
- "Esta es mi casa." - Y mientras caminaba se iba perdiendo en la oscuridad de aquel pasillo otrora iluminado por el sol, donde me sentaba a jugar con los dados de mi abuelo.

Tomé mi cartera y me llevé revividos recuerdos, nostalgia y el mejor cuento.

jueves, julio 07, 2005

Oligopatrañas

lunes, julio 04, 2005

Oligopasteles


A veces los amores se parecen a las papas, ya que podríamos decir que éstas últimas tienen diversos nieveles de adjudicación de derechos.

Hay papas para hacerlas puré, fritas, ensalada, soufflé, duquesa, ñoqui, rellena, hilo, rallada o incluso milcao. Depende del tipo de papa.

Si queremos una -o bien- nos tentamos tan sólo con comer papas,
escogemos el tubérculo apropiado cuidadosamente, o también podría ser que agarremos cualquiera.

Sabemos sí donde encontrar la que queremos aunque pueden haber excepciones. En los supermercados están las patatas lisas, pre-escogidas, lavadas, sin muchas deformaciones ni pifias. Y en la feria, tenemos esas que vienen directamente de la tierra y que hay que trabajarlas harto para descubrir la papa que llevan dentro bajo tanto barro.

Los procesos son distintos dependiendo de la que escojamos preparar para comer. Por lo general se le considera un acompañamiento de nuestra dieta y no hay que prepararlas siempre igual porque en la variedad está el gusto.

Si la papa lo amerita, puede dejar de ser un acompañamiento y pasar a un rol más protagónico como integrante de una cazuela, por ejemplo. Pero cuando la papa escogida fue al azar, no la miramos y ya estamos haciendo un pastel, el escenario se puede tornar complicado y culparemos una vez más a los pasteles.

Oligoaborto


Tras dos semanas de duda y habiendo intentado conocer mi estado mediante métodos caseros, comencé a entrar en un estado de incomodidad. Sentí que algo llevaba conmigo, aquí en mis entrañas y que no sería posible mantener esta situación por más tiempo.

Pasé muchas noches preocupada por esto, pensé ir al médico, pero tenía temor y al mismo tiempo esperanzas de que no fuera cierto.

Siempre le había temido mucho a pasar por una situación así, y aunque creí que si era cuidadosa nunca me ocurriría, esta vez estaba realmente preocupada, pues los síntomas indicaban que algo anormal estaba pasando. Buscaba en mis registros de memoria la instancia en la que pude haberme hecho de ésto, cómo, cuando, por qué. Lo raro era que siempre había tomado muchas precauciones y por lo mismo, no podía creer que algo así me estuviera ocurriendo..

Ayer domingo, antes de salir al cine, decidí ir al baño a orinar, pero extrañamente comencé a experimentar extrañas sensaciones vaginales. Sentía la presencia de un cuerpo ahí dentro, cercano a emerger desde las profundidades. Al parecer, mi hipótesis silenciosa era cierta.

Me quedé sentada en el inodoro, mi angustia era casi incontrolable. No sabía si pararme y partir, o quedarme sentada y parir. Apreté mis muslos fuertemente con mis sudorosas manos y comencé a contraer mis músculos de manera muy similar a un trabajo de parto, el cual no se extendió por más de un minuto.

Mi sorpresa fue mayúscula y aterradora al lograr expulsar un cuerpo extraño que habría estado dentro de mí desde hace dos semanas, de acuerdo a la fecha de mi última menstruación.

Me paré y observé la fisonomía de lo que había abortado. Tenía unos ocho centímetros de largo, era blanquecino y recubierto de una mucosa incolora. Estaba extendido y flotaba inerte en el agua. Su cuerpecito de algodón yacía frágil, vulnerable y si hubiera tenido que bautizarlo, su nombre sería Pin-Pón.

Quise renegar de lo ocurrido y tirar rápidamente la cadena, sin embargo, antes me sobrecogió la probabilidad de que aún quedara algo más dentro de mí.

Sin pensarlo, metí la mano al guáter y tomé a Pin-Pón para su revisión. Lo examiné con repugnancia y valor y pude observar que aún estaba tibio, su textura era viscosa y su cordón estaba ahí, completamente enrollado a él. “¡Qué alivio! Ya está todo eliminado”, pensé.

Lo devolví a su nuevo medio acuoso, esta vez frío e impersonal, tiré la cadena y me dí una larga ducha para limpiarme de esta sensación. Sin embargo, la experiencia sufrida no puedo borrarla de mi mente.

Hoy iré al médico a hacerme un chequeo, pues aunque sienta que me saqué un peso de encima al deshacerme de esto -cuyo origen no recuerdo-, podría haber complicaciones.

Tal vez me den alguna medicina, pero de seguro me advertirán que sea más cuidadosa a la hora de volver a usar un tampón y yo tendré la precaución de no darme tantas vueltas en la vida
para no dar pie a ese fenómeno del cordón enrollado profundo.

viernes, julio 01, 2005

Oligoincipientefascinación


Oligolomoduende regaló a Oligolomotukio una Oligolomolito, tantas oligolomotukigrafías tomó que ha de comenzar su Oligolomotukigráficadicción.

www.lomohomes.com/Konitukio

jueves, junio 30, 2005

Oligoregalo

Aún no lo puedo creer. Me pasó una cajita que pintaba para ser un colaless, él único regalo al que estaba acostumbrada y que por cierto me encantaba recibir, pero esto era más compacto, sólido y un colaless en caja no es muy común...

Lo miré incrédula y ansiosamente, rompí el papel y apareció una manzanita, esa misma que Forrest Gump confundía con una frutícola, pero en versión 2005. Lo primero que pensé fue evitar ese tipo de confusiones y, aunque no quería ilusionarme en vano, igual jugué con mi imaginación aunque fuera por un rato.

Sorprendentemente no estaba lejana a la realidad. Abrí el estuche y ahí estaba, perfecto, albo, suavecito, de líneas estilizadas, de perfecta y ergonómica usabilidad. Tenía escrito un "60" y una "G". ¡¡¡No lo podía creer!!!

Estoy asombrada. Un I-Pod como este, equivale a un frigorífico en casa con comida para toda la vida y mucha que no alcanzarás a probar.

Viene con la mitad de su capacidad cargadita de cosas especiales escogidas para mí como Dj Shadow, Dj Krush, Sneaker pimps ,Portishead, Leftfield, Massive attack, Dj Cam, Novastar, The Roots, Kid koala, The Herbaliser, Roots Manuva, Lamb, Fila Brazillia, Saul Williams, TTC, Mr. Scruff, Underworld y Amon Tobin.

Lo seguí intruseando y traía aún más: Tool, Cinematic Orchestra, Led Zeppelin, Pink Floyd, White Stripes, Faith no More, Johnny Cash, Queens of the stone age, John Coltrane, Stanley Turrentine, Deep Purple, Jimi Hendrix, The Mayfairs, Mugshot, Tom Waits, Moloko, Björk Radiohead, y Deftones.

Mis oligosueños, desde ayer, estarán musicalizados por Joanna Newsom, Lisa Germano, Tori Amos, Fiona Apple, Tortoise, Air Lamb Mandalay, James Hardway, Tangerine Dream, P. J., Harvey, Yonderboy, Zero7, Gus Gus, Sigur Rös, Goldfrapp, Deep Forest y aún no sé que más. ¡Me queda toda la vida para descubrirlo!

Esto es tan oportuno y equivalente al sopapo que le ragalamos a nuestros amigos en el día de su boda cuando tenían el baño tapado. Estaba un poco huérfana de música pero de pronto me cambia el escenario, me siento monopólica, oligárquica y musicalizada de día y de noche. Donde quiera que vaya, sintonizo la radio en la oligofrecuencia y de pronto invado los espacios con este regalo que es para compartir, limpiar mi alma, destapar mis sentidos y tirar la cadena.

miércoles, junio 29, 2005

Oligoamor

El llora con sus ojos cerrados sin querer ver su nueva realidad. El gran Santiago se proyecta a través del ventanal y él imagina que eso no es real. ¡Cómo es posible! En un cerrar de ojos ha cambiado su entorno y aunque puede tocarla, no es ella y llora.

La amargura de sembrar la ilusión, el dolor del abandono y la crudeza del desamor estrangulan su alma y necesita dejarse amar, así, con dolor porque es menos amargo.

Calmará sus noches con cantos, imaginará que su abuela lo vuelve a acurrucar y llorará al despertar y darse cuenta que su frenética búsqueda es un círculo sin fin.

La adicción compulsiva, la hembra permanente, la debilidad y la pena, lo tienen ahí yaciendo inmóvil y sólo despertando para dejarse amar.

martes, junio 28, 2005

Oligoputa III


Después del coffe break que sobrevino a la ponencia de la profesora, vinieron los comentarios, el intercambio de experiencias entre las alumnas y la inscripción para tomar la charla siguiente.

Me acerqué al cuaderno con el listado temático y comencé a leer las alternativas. Sin duda eran bastantes, pero aún sencillas: Como cruzar la pierna al subirse al auto, como acomodarse en un taxi, como ponerse y sacarse el casco de una moto, como conducirse en el propio carro...

Escogí la alternativa del taxi, que sin duda hoy por hoy es la más necesaria. Más adelante pensaré en tener auto propio, pero por el momento para acudir donde mi clientela lo haré por este medio.

Entré a la charla y lo que aprendí fue bastante obvio. Por ejemplo, es muy distinto si se llama a un radio taxi o si se para un taxi en la esquina, lo importante es que hay que mantener el nivel y la compostura SIEMPRE.

Quise aplicar lo aprendido enseguida. Por eso, en cuanto tuve una llamada partí con la uña destacada muy pulida y me dirigí con mis tacones hasta la próxima esquina con mi cabello muy largo, así como quería tenerlo hace tiempo, brillando con las luces de la Alameda que recortaban mi silueta en el marco del barrio cívico.

Mi falda estaba tan ajustada que no me permitía dar los elongados pasos de gacela al correr que se suponde debo aprender a dar, pero que dados casos como éste, se cambian por una elegante contoneada. Desaceleré el paso y comencé a desplazarme con un pie delante del otro, sobreponiendo una rodilla en el lugar de la otra y dirigiendo la punta de mis zapatos en posición "12" alternadamente con el mentón erguido.

LLegué al paradero y recordé que en realidad ese es el "lugar común", donde una nunca debe estar. Me restaría carácter de diva detener un taxi ahí. Por lo tanto, miré la esquina del frente, donde sí debo esperar, pero lamentablemente también está vetada para mí: ahí se ubica la competencia.

Una competencia bien lamentable, porque nadie les ha enseñado nada y corren con los mismos tacones que yo, con sus faldas tan cortas y ajustadas como la mía pero sus piernas no se coordinan, escapan de carabineros y se les van cayendo las monedas.

Corrían ocultándose de un foco que las perseguía y que a veces las alcanzaba. En esos momentos en que se iluminaban pude ver la cara de Dudú, llena de espanto y de vello facial. "que descuidada que está" -pensé.

Siguieron así, corriendo hasta perderse y alumbradas por un foco en este escenario urbano de glamour deprimente.

En eso apareció un taxi y junto con un corto azote de cadera a la vez que extendía mi brazo derecho con la uña brillosa, lo hago detenerse. Subí un tacón de plataforma al auto y enseguida el otro, cruzando las piernas mientras me acomodaba. Miré al taxista por el espejo retrovisor, y noté que observaba mis pantorrillas tal como lo hacía Arjona mientras a una despechada le rodaba una lágrima negra mejilla abajo.

"Al Galaxy Center por favor"- le dije.
"Eso le va a salir como luquita desde acá mijita" -me dijo.
"El pago es mi problema y el suyo es llevarme a donde le pido" - respondí.

Estábamos llegando a destino, cuando en eso comienza a sonar mi celular. Dentro de mi carterita de piel tenía tantas cosas que tuve que vaciarla para alcanzar a contestar.

- Aloóoo???
- Aló dulce???
- Sí, habla ella. ¿Quién es?
- No me conoce, pero la iba a estar esperando en mi condominio acá en El Forestal.
- Mmmm.... Ah... ¿En el Galaxy?
- Si claro... Pero no estoy ahí. Salí de compras y estoy con unos amigos. ¿Puedes venir para acá?
- Sí, por supuesto. Deme la dirección.

No tenía idea donde puta era eso. Pero el taxista sabía llegar y me hizo saber a mi lo caro que sería esta nueva carrera sumada a la luca de la anterior.

-Uuuuhhh.... Le va a salir como 6 luquitas, pero ¿sabe que? Yo tenía que ir igual para allá así que si me acompaña a hacer mi trámite que es rapidito y por ahí mismito, nos vamos a medias y le dejo todo en tres.

Asentí. No me quedaba otra. La plata es un bien escaso y si andaba de práctica, no me iba a poner exquisita tampoco...

El hombre aceleró, tomó Vicuña Mackenna y condujo por ahí un buen rato.

"No se me duerma mijita"-dijo

. Salté y desperté. La diva se me había dio a las pailas, iba con la cara pegada al vidrio, el rouge corrido, mezclado con baba y pegado tanto en el vidrio como en mi frente.

Me incorporé rápidamente, y noté que estábamos deteniéndonos y el chofer abría su ventana.

Ufff... Se me venía heavy el cliente si es que habíamos llegado. No me gustaba para nada la ondita... Yo creo que las casas eran más chicas que la mía porque la gente prefería estar sentada en la vereda.

"Hey Fra-Fra! Psss...."- dijo el taxista mientras hacía un rápido cambio de luces.

Se acercó un tipo medio flacuchento y le pasó un papelito doblado a mi chofer quien aceleró y salió de Legua York.

"Ahora sí po mijita, doblamos por acá y estamos a dos cuadras de la casa de su amigo y... ¿sabe qué? Si hicimos el trato de pagar a medias no me haga sentir chofer y pásese pa delantito po".

Me pasé por entre medio de los dos asientos y me senté como copiloto. En la luz roja el tipo saca un lápiz bic del cenicero, me lo pasa y extiende el papel con cocaína sobre mi falda.

- Péguese un jalecito.
- Mmm, es que yo no le hago...
- Ya pue que me enojo y la dejo botá aca...
- Ok.

Simulé jalar poniendo el lapiz por fuera de mi nariz y aspirando con fuerza y fingido placer.

- Ya mijita, ahora mándese un traguito...

Me pasó una petaca de pisco de 33 que me llevé a la boca.

"Estas dos cosas son como calzón y poto... venga pa acá po mijita"- Me dijo, mientras metía su mano entre mis piernas...

No iba a venderme por tres lucas ni por seis, así que sin haber llegado a destino y sin saber donde estaba, me bajé y corrí por debajo de la línea 5 del metro.

Paró un auto, conducía un sacerdote y me dijo: "¿Para donde va mijita?. Yo la llevaré por el buen camino y que nuestro señor nos llene de gozo..."

viernes, junio 24, 2005

Oligopolíglota

Me rindo ante Morfeo y Dionisio a la vez: Soy políglota.

Oligoamores y su legado

De los amores quedan cosas. Por ejemplo, del amor peruano aprendí a valorar la proteína de la clara del huevo y su importancia en el desarrollo muscular,así como también que las pasas ayudan a la vascularización antes de subirse al escenario para la competencia de fisicoculturistas y que su resultado son venas impactantes, hinchadas tanto como los músculos. Ah! Y si la dieta es hipocalórica, la baja de glicemia se contrapesa engullendo un tomate. Además conocí el algodón peruano y el pisco de alta graduación alcohólica que no deja caña.

Del abogado aprendí que era muy niña todavía, que el Gato Viudo me quedaba grande, que mientras yo le regalaba una tarjetita pequeña hecha a mano con amor, él esperaba un condón. Aprendí algo de derecho romano y del código civil, herramientas útiles para más adelante.

Del estudiante de ingenieria civil, aprendí el valor por la familia, de tuercas, de fútbol, de sexo y del amor. Conocí a Rage Against The Machine y aprendí a pelar forro en un Renault Fuego.

Del chico de la batuta, aprendí que es muy dificil competir con una Ex, conocí a Mr. Bungle y experimenté la adrenalina que se produce al tirarse cerro abajo en un jeep botando todo a nuestro paso.

Del escultor aprendí a hacer arroz graneado picando verduritas y usando el tostador. Aprendí que con un fierro botado en la calle se puede hacer una obra de arte y que tirando los deshechos orgánicos de la cocina a la tierra del árbol limonero, se puede obtener el mejor pisco sour al usar esos limones.

Del actor famoso aprendí el valor del ser consecuente con las vocaciones. Conocí lo que es un refrigerador 100% pelado y alimentarse sólo con batidos proteicos, las lámparas Mathmos y el sushi. Viví lo que es andar con un famoso firmando autógrafos y caché que mi mamá no ve tele porque no lo reconoció pese a que estuvo con él conversando en el living de la casa.

Del comunicador radial aprendí que la soberbia empaña las apreciaciones, sé que te pueden agarrar a besos fuera de la radio en el primer encuentro y que luego de eso, te pueden quitar el saludo.

Del otro actor aprendí algo acerca de drogas y que la cocaína no es lo mío. Sí viví la intensidad, el asedio y saboreé su pollo Thai con palitos un día que me consolaba y me prestaba plata porque me habían robado la chequera en mi trabajo.

Del cubano aprendí salsa, conocí la ropa vieja y un café muy intenso. Conocí la mayor mentira hasta entonces experimentada cuando descubrí que tenía una mujer que estaba además embarazada.

Del brasilero aprendí el valor de la amistad. Me rescató cuando un afroamericano me echó a la calle y lo acompañé a firmar a los tribunales de justicia de Sao Paulo donde estuvo preso por una redada que se hizo entre traficantes de maconha. Por supuesto, a él lo encarcelaron "por error".

Del bombero aprendí el valor de la lealtad, conocí todas las claves de los llamados, lo que es un BackDraft, jergas de radioaficionados y por sobre todo, el aprendizaje mayor fue que jamás hay que hacer sufrir a nadie.

Del vecino aprendí que jamás hay que meterse con un vecino.

Del gringo aprendí que prefieren a las indonesas por sobre a las latinas.

Con el chico que trabajaba en RRHH, descubrí que detesto que los hombres que usan el mismo par de zapatos para todo. Es decir, tanto para ir a la oficina, a un bar, a bailar y chapotear en las olas. Además que el machismo no es lo mío y menos los amigotes ebrios que te llaman para consolarlo a las 4 de la mañana porque te extraña...

De mi amigo conocido por internet, supe que es posible entablar amistades largoplacistas pese a la virtualidad del medio que en cualquier momento se torna real.

Con el neozelandés conocí los billetes plásticos de Nueva Zelanda antes de que aparecieran los chilenos de dos lucas. Me explicó de las especies marinas, del clima y de las similitudes con Chile. Además conocí el sitio web de la armada neozelandesa que es su pasión y me dijo que existe agua mineral de dos tipos: sparkling y non sparkling...

Del periodista aprendí que por sobre todo en la vida hay que ser uno mismo, libre y coherente.

Y de todos, finalmente, aprendí de mi...

Loca

Hay una Loca. Y yo soy una Oligoloca por habérmela bancado. En fin. Una mujer teñida de rubia, con atuendos estrafalarios recargados de encajes tan oscuros como su inexistente lucidez y como el alma de ese hombre que desata sus pasiones.

Esa loca, que prefiere verlo muerto atado a su cama, que lo conoce tanto al punto de vomitar carcajadas de loca y que no tiene nada más que lo mismo que el tiene para sí. Locuras compartidas, perversiones en silenciosa complicidad y permanencia.

Fue bueno escapar de eso.

Oligopoción

Rosadita... Así se ve. Inocua, cristalina, frágil en su delicado contenedor anguloso y estilizado. Sin embargo, la oligopoción que mezcla extractos fermentados de naranjas, con destilados de patata y zumos de bayas exóticas, puede tener resultados sorprendentes que se contraponen a tan naif apariencia. Sin duda, la Rosadita es mi preferida.

Duende

Anoche me visitó Duende. Y mientras yo corría por la calle viendo el desfile de marineros que se agolpaban en un porta aviones que despedía humos de colores, él me cubrió con frazadas para que no tuviera frío.

Luego seguí corriendo y, al querer entrar al aeropuerto, me estrellé contra la alba puerta del bus que iba partiendo a su destino lleno de pasajeros. Al chofer no le importó, a mi tampoco y qué bien, porque Duende estaba apagando las luces y el fuego.

Del aeropuerto me fui a la cabaña de mi amiga surfista. Era increíble. Estaba llena de tablas de surf por todos lados, flores, aromas y colores. Ella tuvo que salir y yo me quedé pasando la aspiradora, mientras Duende guardaba la comida.

Luego, horas más tarde, cuando reinaba la calma y en mí quedaban impregnados sus besos, me sumí desnuda en un sueño profundo, y Duende -en silencio- desaparecía.

lunes, mayo 30, 2005

De aguas y cielos

Las cumbres andinas se veían hermosas desde esa altitud. El cinturon atado a mi. Yo pegada al asiento sin querer ver la densa bruma sobre la superficie de la tierra.

Ahi atada a mi misma , sólo veo lo que los que vamos muy alto podemos ver... Lagunas de cielo azul, pequeñas, como pozas brillantes por las que traspasan los gélidos rayos del sol de invierno.

Abajo: La realidad de vuelta. El frío, la soledad, los espacios vacíos así como los vengo soñando desde que supe de su partida.

Me alegra que la densa neblina no nos permita aterrizar. Así dilato la evasión, aunque al mismo tiempo prolongo esta agonía. Un estado de incertidumbre otorgado por la duda, el dolor, el inconformismo, la rabia, el recuerdo, la imaginación...

Ese es el frio que me espera esta noche, en mi solitaria y enorme cama. Tal vez sea mejor recordar cuando ayer me sumergía en un cálido y verde mar, bajo un sol radiante aunque mi alma hacía lo suyo en saladas lágrimas que sudaba mientras mi piel se doraba.

miércoles, abril 06, 2005

Oligotravesìa

Es verdad que en moto todo es más rápido. Puedo aseverarlo ahora que Coke Tukío me ha prestado la suya y he aprendido a manejarla.

A pesar de su gran peso, la complejidad mecánica, la ausencia de tecnología electrónica -como para darle una partida fácil- he logrado hacerla andar, acelerarla y equilibrarme en ella.

En mi primer día de real práctica conductiva, me dirigía por Maipú con dirección a Recoleta. Iba atrasada y debía sortear todos los obstáculos del camino para llegar puntualmente a destino. Puse primera y, por mi inexperiencia, se levantó la rueda delantera. Nunca más pude bajarla. Por más que lo intentaba la moto más se erguía, incluso despegándose completamente del suelo.

Comenzó un ascenso sin referentes, iba dando botes sobre autos estacionados sin dejar marca en ellos. Al tratar de controlar la máquina, más me elevaba.

Pasé sobre arbustos, sobre copas de árboles, sobre los postes y los cables del alumbrado público. Los tocaba por si acaso -de manera irresponsable- pero no me electrocutaba.

En vez de lograr pisar tierra, cada vez alcanzaba más el cielo, llegando incluso a descubrir las enormes lámparas que cuelgan del firmamento. No podía girar mi cabeza hacia arriba, por lo tanto me conformaba con los 180 grados de visión que la posición me permitía.

Ya no quería seguir ascendiendo. El suelo estaba cada vez más lejos y todo se hacía pequeño. En eso y dada la desesperación por detenerme, logro asir el cable de unos de los focos que colgaba del cielo -no sé como se anclaban a éste, pero estaba aparentemente firmes- así que me cuelgo presionando la moto con mis piernas y comienzo a descender a gran velocidad.

Afortunadamente, las lámparas como tulipenes (sic) invertidos, hacen las veces de paracaídas suavizando mi aterrizaje, sin mermar el impulso previo a poner primera y seguir rauda por la cerretera pisando tierra firme... para llegar a mi destino.

martes, abril 05, 2005

Oligoexpresión

Aunque te mostraras reacio e incrédulo, sabía que en algún momento se te derretiría la palta y finalmente aceptarías venir conmigo.

"Derretir la palta= Expresión que significa sensibilizarse hasta el punto de ceder en algo."

Oligotragedia

Por la verde pradera enmarcada entre cielo y cordillera, íbamos respirando los últimos estertores de calidez que brinda la naturaleza en sus iniciales días de otoño.

Una flor se erguía entre las malezas y su belleza cromática resplandecía en contraste con la frialdad opaca de las piedras que la rodeaban.

Me incliné a observarla y, a pesar de ser lo único que podía regalarle a él, pensé que no debía sacarla de su contexto y así no interferir en su débil existencia.

Sin embargo, dicho pensamiento, sólo duró medio segundo y la corté de raíz, entregándosela a mi amado. Él la recibe feliz, se emociona ante tan delicado gesto de floricidio, se monta sobre la moto, pero la mano que sostiene la flor la necesita para conducir.

"¡No te preocupes amor mío! ¡Con esta flor ornaré tu vehículo y tus manos enteras para tí estarán!"

En la moto y frente a sus piernas, hay un orificio que podría hacer las veces de florero. Entonces, tomo la flor, la introduzco en ese espacio donde sigue erguida y bella otorgándole un valor de frescor natural a la ensordecedora máquina.

Nuevamente, por la verde pradera enmarcada entre cielo y cordillera, esta vez con flor incluída, seguimos respirando los últimos estertores de calidez que brinda la naturaleza en sus iniciales días de otoño.

Llegamos al río, bajamos a sumergir nuestros pies en las frías aguas, bebimos vino, comimos queso, reímos y nos besamos.

De regreso a la moto, estaba ella, lacia, teñida del petróleo que había absorvido a través del hoyo de la tapa del estanque de bencina , yaciendo mustia y desteñida tras largos minutos de silenciosa agonía.

El sentimiento de culpa y mi arrepentimiento por haberla extraido de su hábitat cordillerano, me instaron a desear darle un último descanso a su extinguido cuerpecito de flor. La tomé con solemnidad, y enrostrando al viento, la lanzo en raudo vuelo al lecho del río, para limpiar su tallo contaminado y darle un último respiro.

Sin embargo, nuevamente erro. Al querer hacerla volar cual mariposa, el viento la azota contra el suelo, incrustando sus marchitos pétalos entre tierra y piedras, donde queda adherida y resignada a la más cruel de las muertes mientras me alejo sin ya poder hacer más nada por ella, a quien le he quitado la vida. y cuyo único pétalo seco se agita con el viento mientras se van rasgando sus filamentos.

Oligorecorder

Típico que a las mujeres nos recriminan por inoperantes en materias tecnológicas, por poco duchas en temas mecánicos y por carentes de esfuerzo en asuntos de motricidad aplicada a aparatos. Yo no soy así. Me reconozco un poco más involucrada en estas cosas que el promedio de mis congéneres, sin embargo, algunas veces reconozco en mí algunas de esas características cuando menos me lo espero, sobre todo cuando he consumido algún tipo de aditivo que me hace perder la relación tamaño/peso, distancia/velocidad, sentido/dirección o secuencia/lógica.

Esta vez, sin mediar agente alguno, me enfrenté a la incapacidad de operar la grabadora de Coke Tukío. Se trataba de un aparato rectangular cuyos botones él comprendía y operaba perfectamente, mientras que yo, no los lograba inteligir e incluso era imposible para mí activarlos.

- "Mira... Es-tos bo-to-nes se a-pre-tan des-pa-ci-toooo.....", me dijo pronunciando cada sílaba en tono de reproche.

Lo miré. Era lógico que se apretaban despacio, pero era falso. No tenía la fuerza para presionar la tecla "Play" tal como no la tengo para hacer partir la moto pedaleando. Era durísimo.

Me sentí una mujer típica ante sus ojos y me invadió la rabia por la injusticia. Yo no soy lega, sé usar aparatos y acá algo pasaba. Por ejemplo, según él, se retrocedía con la tecla: ">>>". Para mi esa debería ser la de avanzar. Y vice versa. Porque claro, paradójicamente, siempre a la derecha se le otorga el significado de avanzar, abrir, comenzar... Pero él sabe que eso no es así, entonces la opera de acuerdo a sus paradigmas y le funciona. ¡Qué inteligente esta grabadora capaz de funcionar de acuerdo a los ideales del usuario! Coke Tukío tiene ese don, hacer que las cosas marchen a su manera sin jamás perderse y sin quemar nunca un pantalón aunque lo planche al máximo de la temperatura permitida en el aparato. (Cuando intento planchar así, se me quema hasta la tabla).

Me explicó varias veces como usar la cosa, hasta que comprendí que era exactamente al revés de como yo pensaba, así que mediante la práctica de la antonimia -que no me permitió equivocación alguna siempre y cuando no olvidara cuales eran los antónimos de mis conceptos- aprendí. Le agarré la maña al asunto y ahora sí iba a poder grabar.

Nuevo problema: ¿En qué dispositivo graba esta máquina? Ah... ¡¡¡En un cassette!!! A través de la ventanita de plástico negro se distinguen las dos ruedas y sí, es un cassette. ¡Qué bueno! ¡Esos sí que los sé usar!

Presiono el botón cerrar que es el que se usa para abrir, y lo hago suavemente porque las teclas son muy duras. Y se despliegan -en un acto emulado de la naturaleza- una cascada de tres cassetes, los cuales interconectados graban el sonido de cassette a cassette, como si fuera agua cayendo de terraza en terraza.

Coke Tukío me dijo que tuviera cuidado con la correa de distribución de las cintas, ya que al abrir las tapas, ésta queda asomada y me puede cortar un dedo.

Fui cuidadosa y aprendí a grabar. Ahora me falta la segunda parte: inventar qué decirle al freaky aparato, aunque según mi lógica, no debería decirle nada al micrófono y tan solo grabar el silencio,para que así tal vez, cuando ponga STOP, pueda escuchar lo que no grabé y sea toda una revelación.

martes, marzo 22, 2005

Oligoputa II

El Jean Manuel me miró con sus ojos tristes la segunda mañana. Yo, -su madre- me iba a clases nuevamente y aunque cada vez que reconozco en él esa expresión de angustia me invade una gran pena, me puse firme y me concentré en mi meta -que como ya dije antes- la tengo clara. Además todo es por mi hijo y por nuestra felicidad.

No alcancé a peinar al morocho. Además la tarea de escarmenarle el pelo me toma más de media hora, aunque debo agradecer que no chilla como yo cuando chica cuando me pasaban la peineta y me rastrillaban las orejas. Me preocupo de no cometer los mismos errores, es por eso, que desenredo su africana melena, pelo por pelo, dejándo su cabeza tan redonda y voluminosa como extrañamente a él le gusta: estilo el quinteto de apellido Jackson que él jamás ha visto.

Mi niño, mi negrito lindo... Me mira con sus ojos brillantes de pena, como diciendo que lo abandono tan seguido. Pero yo cada vez que eso pasa, lo abrazo y le digo que él es lo más importante en mi vida, y que ya comprenderá. El va a cumplir 5, todavía no sabe hablar, pero su mirada lo dice todo.

No recuerdo quien es su padre, pero estoy segura de que se parece a él porque de mi no tiene nada. Es difícil recordar quien será hombre que dejó un descendiente en estas tierras chilenas, un descontextualizado pequeño con los rizos más duros e impermeables al agua que haya visto, con la piel muy gruesa y además repelente a los insectos , con ventanas nasales amplias últiles para respirar en temperaturas extremas, con una piel color chocolate que jamás sufrirá de insolación y una gran facilidad para bailar salsa erguido apenas un metro sobre la esquina de la cama.

Bueno, ya es tarde. Son las 7.30 de la mañana y debo salir a tomar la micro. Jean Manuel baila en la esquina de la cama armónicamente moviendo todas sus extremidades al son de su música imaginaria y seguramente sin letra. Tomo mi cartera, reviso mi uña y parto -esta vez sin termo- a mi nueva clase.

Llego temprano y tengo tiempo para ensayar el Straigh Spin T. Cuesta retomar, pero si Jean Manuel sacó algo de su madre, es el talento para los bailes, así que ya a la tercera, soy experta.

Ya a las 9, han llegado las 17 alumnas. La profesora, entra y esta vez la clase era en el auditorio. Nos sientan en sillas universitarias alineadas en forma de espina de pez, nos entregan carpetas, hojas en blanco, lápices y una caja de útiles. Se apagan las luces. Se escucha una corrida de telón y no vuela una mosca. Se enciende la pantalla y comienzan a exhibir documentales experienciales de alumnas ya graduadas.

" Capítulo I: El Straight Spin T...." - dice una sensual y cándida voz femenina.

Este capítulo es el más corto. Nos muestran a una alumna en práctica realizando al rutina de manera ejemplar. Claro que está en buzo y en la sala de baile. Luego se escucha la misma voz diciendo: "El Straight Spin T en su contexto...." Y aparece la profesora cuando era joven, entrando a una habitación donde la espera un incrédulo hombre. El no tiene mucha fe en ella, ya que es su primera vez contratando los servicios de alguien de la nueva academia (nueva en los años 70), pero ella se encarga de hacerlo entrar en confianza, cuando luego de traspasar el umbral de la puerta, lo queda mirando fijamente a los ojos y engalanada en un exhuberante atuendo cargado al encaje, a los rojos, a las transparencias y dejando poco para la imaginación, señala su ombligo con la uña y comienza a dar un giro, el Spin más maravilloso que hayamos visto, convirtiéndose ella entera en un imán para ese hombvre ahora reducido a su mínima expresión frente a tal magnífica demostración. El ya no quiere esperar...

Se abre el telón. Nuestra profesora tiene lágrimas en los ojos. Su cuerpo ha cambiado, su giro ya no tiene la misma magia, pero yo ya quisiera llegara así a los 61 años. La ovacionamos de manera unánime y nos volvimos a sentar a esperar la segunda exhibición.
(continuará)

Oligonáutica

Esta vez sí entramos, no como hace un mes atrás en que la nave, huérfana de ambiente, espantaba haciéndonos retornar al inevitable Clan.

Al traspasar la compuerta, vi a muchos de mis amigos, pero como ha de corresponder, el primer abrazo fue para la festejada garota.

Con aspecto de burdel de poca monta- pero en intento de recuperación- este barco hundido en el fondo de Bikini, otorga un oligoespectáculo a través de sus ventanales , que con vista a la inmensidad de frías aguas, nos enseña la variedad y abundancia de nalgas submarinas.

Al mirar la danza de cortejo de los seres flotantes, me detengo a observar el reflejo de lo que ocurría adentro: una síntesis oligonáutica entre la Esmeralda hundida y el Caleuche, ya que al evento habían asistido en vez de Arturo Prat, la resucitada madre de Bernardo O’Higgins -recién descongelada- y además fui intrépidamente abordada por el mismísimo Trauco y defendida por el Demonio de Tazmania.

La fauna era variada, detecté Lomos Marinos y en el cuarto de baño conocí una Anguila.

Me invadió el sopor del vodka, escapé nadando en mares de alcohol y ahí quedaron todos augurando el desentierro de Diego Portales.

jueves, marzo 17, 2005

Oligoputa

Que bueno que me seleccionaron. Y que suerte que justo el día que postulé se me veían las piernas más largas. Tal vez por eso ahora puedo ser parte de la élite de nuevas alumnas para el FinePros Academy. En español: Academia de Putas Finas.

Hoy empezó el curso. Nos pusieron unos hot pants super rebajados, se me veía flor de culo y no se me cachaba la celulitis. Así que regio, pasé piola. Estoy segura de que me haré una buena cartera de prospectos y tal vez me asciendan rápido de FinePros Bronze a FinePros Silver. O sea, más plata por menos tiempo de servicio y clientes más exigentes. Claro que la categoría Golden tardará más y deberé conseguirla con mucho trabajo y esfuerzo

La clase estuvo entretendida, nos tomamos de la barra que había adosada al muro de espejos y me veía igual que una bailarina de ballet. Como requisito de postulación, me debía dejar crecer la uña del dedo anular derecho y lucirla bien pulida, limada, barnizada y con la punta pintada al estilo manicure francesa . No sabía para que necesitaríamos eso, todas teníamos la duda y estábamos muy emocionadas. Y como no estarlo si todo lo nuevo que se aprende en la vida es bienvenido, sobre todo si a una la hace mejor puta.

Estábamos así, afirmadas en la barra y comenzamos a erguirnos con la postura Straight-T. Es decir, los brazos abiertos y la espina dorsal muy estirada, el mentón elevado, así, todas dignas y con la mejor sonrisa. Luego debíamos abrir los brazos y ponernos en punta pié. Repetimos este movimiento toda la mañana y nos fuimos a almorzar.

Yo llevé en un termo con porotos con riendas y le convidé la mitad a la María Fernanda que no había llevado nada. La Toya me dio dos wantanes y la Florence un sándwich de Pate Fois en marraqueta.

Seguimos la clase y luego de comer no estábamos tan ágiles como en la mañana, pero nos dijeron que de ahora en adelante se habilitaría la cocina y comeríamos lo que indique la nutricionista caso a caso. Lo bueno es que me voy a ahorrar la plata del almuerzo porque la comida está incluída en el arancel mensual.

Luego de retomar el paso Straight-T, nos preguntaron si teníamos preparada la uña. ¡Todas estábamos listas! Por fin sabríamos para que es. La profesora, a la que todas seguíamos, agregó un nuevo paso en la rutina, y luego de erguirse y abrir los brazos, puso el cuidado dedo anular en posición vertical frente a su ombligo. Pudimos ver como la uña brillaba y se cargaba de la energía parmitiendo a su cuerpo dar el más hermoso de los giros, cuyo centro de gravedad era justamente este detalle tan delicado, barnizado y limado.

Nos costó emular la coreografía, pero finalmente todas lo fuimos consiguiendo: Aprendimos la clave, el Straight-T-Spin, que será de ahora en adelante la introducción para nuestros clientes al comenzar a darles el servicio.

Me alegra poder mañana ser más puta que hoy. Lo principal en la vida es la autocrítica y las intenciones de superación. Acá, además de eso, cuento con excelentes docentes y un equipo de compañeras de un nivel muy competitivo. No me cabe duda que esta ha sido la mejor decisión en mi vida y no puedo quedarme dormida esperando a que amanezca para ir a mi clase de mañana.

viernes, marzo 11, 2005

De mis depas

A G&G (Gaby y Gitano) más el monstruo Chávez Jr., les debo mi primera mudanza. Esa noche de marzo de 1999 en que subí mi cama, mi televisor, una bolsa con ropa, algunos libros, un hervidor de agua tipo comercial de Nescafé, un tazón que decía “Feliz Cumpleaños” y un vaso de cerveza con el logo de “Becker, para estar en otra, partí rumbo al Forestal con mis primeras llaves en mano.

Permanecí en ese departamento por seis meses, ya que haciendo caso a mi madre que decía que debía irme “donde las papas queman” me fui de vuelta al “barrio alto” donde sí me visitarían. Para la mudanza, llamé a dos de los tres chiflados, quienes me ayudaron con fruición y torpeza.

Ese departamento estaba justo en medio de una de las líneas de la muerte, y tal como el fengshui lo dice, me acaecieron todas las desgracias posibles: perdí el trabajo, con ello el dinero, luego el amor, la gordura, dos gatos, mis plantas y la razón. Me salvé de lo que otros no se salvaron en ese edificio: la muerte por intoxicación con monóxido de carbono.

Me fui de una esquina norponiente en calle Encomenderos, a una exactamente opuesta trasladando mis cosas en carro de supermercado. Ahí estuve desde principios de septiembre de 1999 hasta exactamente un año después, cuando cansada de lidiar con la prostituta que usaba mi estacionamiento y pagar elevados gastos comunes para contribuir a la belleza de este lujoso edificio que no era sino un conjunto de habitaciones motelescas, me fui al barrio de Escuela Militar. Lo más huérfano de personalidad que hay después de La Florida. No había que hacer, donde ir, nada. Sólo era amiga de la viejita del piso 11, que me invitaba a tomar pisco sour pero que murió repentinamente.

No me gustó ese lugar. De hecho penaban. Más encima en el primer piso había una consulta de un sexólogo que era justamente el que atendía a una ex pareja y debía topármelo en el lobby bastante seguido.

Ahí no alcancé a estar un año. Armé maletas y me fui en marzo del 2003 a la calle suecia, donde mi ventana se asomaba en medio de plátanos orientales y se respiraba un aire de paz y armonía.

No contaba con que en ese lugar conocería a un proyecto de novio que no prosperó. Tenía todas sus ventanas exactamente frente a las mías y cuando ya la buena onda se había extinguido mi vida se convirtió en un suplicio que duró hasta que él decidió no volver a abrir sus cortinas y continuamos con vidas separadas.

Ahí apareció un antiguo amor, y yo- envuelta en sus redes- devolví las llaves, conseguí camioneta y me fui al Forestal de nuevo pero con él. Pegué un letrero “Se Arrienda” en la ventana, que sólo sirvió para que mi padre –el día que me llevaba un nido de huevos de pascua- se enterara de que ya no estaba ahí.

Desde entonces hasta la fecha, he duplicado mis mudanzas.

Antioliguístico

Cuando tomo media botella de vino me pierdo historias. En fin, es bueno no beber, pero es mejor hacerlo sobre todo cuando uno está precisamente bebiendo. Ni antes ni después. Durante, es la mejor parte.

Pioneros es un gran Syrah, la cepa que la lleva junto con el temón de Tosca que repito como trastorno obsesivo compulsivo en el reproductor de CD que tenga a mano. Y en general los vinos son la única opción innovadora al momento de escoger algo diferente para tomar. Dentro de la categoría vinos, los hay tintos, blancos y rosados. De distintas cepas e incluso ensamblados. Cada uno es una oligovariedad y no me alcanzará toda la vida para probarlos todos.

Lo que pasa con los destilados es distinto. Ya en treinta años ninguno me sorprende. Me siento frente a la barra y al pedirle al Negro que me prepare algo iinovador, para mi ya es archi conocido. Creo que cuando uno ya ha probado todos los destilados blancos y dorados de todas las semillas, granos y tubérculos, así como también los fermentados de todas las frutas y se han combinado con solutos acuosos tanto lácteos, como cítricos y artificiales, no queda más que mezclarlo todo y ver que pasa. Pero ojo, eso también está repetido: el Long Island Ice Tea. Lo podría pedir con blanca en vez de coca cola, pero en realidad entre el 97 y el 98 lo tomaba así, clarito...

Ayer murió un joven de 21 años que participaba en una competencia de tequilas. Quería ganarse 250 euros y paró la chala. Me acordé de que también he tomado tequila en abundancia y aunque no morí, estuve cerca. Pero como me salvé, supe que gané, algo disfruté el triunfo y me transformé en eminencia del golpeado. Aunque la más golpeada fui yo, que terminé pasando el resto del año nuevo abrazada al asiento de porcelana.

Ahora viene la nueva etapa, los oligomartinis. Al Negro le pasé una lista con las combinaciones más esquizofrénicas. Como no existen los licores base en Chile y no voy a dedicarme a importar, comenzaré a hacer fermentaciones en casa. Que es harto más entretenido que hacer papel reciclado. El Oligobanana, el Oligokiwi, el Oligozanahoria, el Oligoaloe, el Oligosandía.... Y cada uno con su historia y su presentación.

Debo decir que el Cosmopolitan es uno de mis preferidos pero a la vez quiero aclarar que no es por Sex and The City. Lo tomo desde antes de eso. Y luego de ir al Lamu, le gana el licor de Lychee.... Ese es mi preferido-preferido. O sea, es bueno-bueno. Es Lychee-Lychee.

Si de mis sueños hago un libro y del sushi mi proyecto de título, del alcohol haré el sustento para mi preservación y poder seguir escribiendo y haciendo sushi.

Hoy ya es viernes, estoy de aniversario. El no es alcohólico. Es sibarita ¿ya?

jueves, marzo 10, 2005

Dobleces y Mitades

Ya comenté que tenía un doble, pero como ya no está de cuerpo presente, es que encarno ciertas duplicidades implícitas y al mismo tiempo evidentes.

Tengo dos veces la cintura que anhelaba tener, mi boca es el doble del promedio (de ancho, largo y grosor), el dedo chico de mi pie izquierdo está deformado a dos veces el tamaño el dedo chico del otro pie –que vendría siendo mi referencia de lo normal para mi ,porque lo acepto como tal-; tengo una nariz que se duplica en tamaño con respecto a lo que se proyectaba que llegaría a ser a mi edad y mi poto dobla en anchura a lo que son los pares promedios de mi género, raza y etariedad.

En todo caso mi teoría se ve violentada por un fenómeno matemáticamente contrario: las mitades. Esto se manifiesta en mis piernas por ejemplo, que sólo tienen la mitad del largo que correspondería, la zona de mi cuerpo más sensible es la que está justo en el medio: mi ombligo; cuando me duele la cabeza padezco de hemicránea (que consiste en un dolor equitativamente parcelado de manera meridional); y tengo el 50% de la vergüenza que tenía antes, aunque el doble del coraje.

Creo que si lo que tengo multiplicado por dos, lo divido por la mitad, finalmente tiendo a 1, “una sola”, y doy las gracias a quien me diseñó porque podría haber resultado completamente al revés: la cintura a la mitad de lo normal, la boca al 50% del promedio, el dedo gordo deformado a dos veces su tamaño, una nariz reducida a la fuerza; y carencia potil.

Siguiendo con las atrocidades, si mis piernas fueran en vez de la mitad de largas, el doble de flacas; si tuviera la zona más sensible de mi cuerpo al doble de la distancia de ahora (es decir más allá de mi cabeza o de mis pies: o sea fuera de mí), si los dolores de cabeza fueran permanentes estados jaquecosos con un 100% de área craneana cubierta, si mi vergüenza se duplicara cada vez más y mi coraje se redujera a la mínima expresión, sin duda que habría sido un perfecto error: habría nacido idéntica a cualquier otra mujer de mi familia.

Antojo

Pedí helado de chocolate y como no me gustaba ningún otro sabor- y podían ser dos- pensé pedir el mismo para la segunda bola. ¿Pero no será musho aliar chocolate con chocolate? Decidí buscar otra alternativa,pero me cuesta decidir. Están todos los helados pálidos y escarchados. Sólo el de chocolate se ve cremoso, cálido y me abre el apetito.

Miré más allá del mostrador y me di cuenta de que en vez de sabores típicos puedo escoger además la opción de galletas molidas. La más cara pensé que podía ser la mejor, así que pedí mini galletas de limón de $27 cada paquetito.

Cuando me estaban entregando el barquillo preparado con todo tal cual lo quería y tenía hecha agua la boca, comenzó a pitear la alarma del auto de mi marido. Corrí con el helado cubierto de galletas molidas y me di cuenta de que en realidad es más fácil irme en caja, total igual cabemos los dos.

“¡Mi amor, si los dos cabemos en la caja del televisor olvidémonos para siempre del problema de la alarma del auto que se dispara a cada rato!”- le dije. Me miró analíticamente y estaba de acuerdo conmigo. Era una notable solución.

Nos metimos dentro de la espaciosa caja, y ya sentada me preocupé sólo de saborear mi antojo mientras el puso primera y nos viramos.

miércoles, marzo 09, 2005

El alma de un cielo

¡Oh si! Mírate, justo llega un rayo de sol a tus ojos y puedo ver como si fueran ventanas lo que tienes por dentro. Es el mismo cielo, de un calipso turquesa, diáfano y pueril sin una sola nube.

Acá tienes un espejo, pero espera que tengo que hacer coincidir el reflejo del rayo de luz en tus astros para que veas el efecto transparencia. No te muevas que la maniobra es milímetrica.

¡Ahí está funcionando! ¿Te ves ahora? Quiero que veas lo mismo que yo. ¿Viste qué azul eres por dentro? ¡Ah pero espera! Algo pasa... Justo cuando te miras se ennegrecen tus iris. Mmm... ya sé, ven para acá. Siéntate a mi lado porque desde mi ángulo eres un ángel.

Sor Teresita

Mi hermana estaba inundada de sus aires soberbios, catolicoides y moralistas. De nuevo me increpaba por algo que para mí era absurdo y que atentaba contra mis ideas del sentido de la vida.

No quise escucharla más y aunque sea un ejemplo de dignidad y decencia femenina, la así flaca como es y la remecí entre gritos. En realidad la golpeé.

To Twin or not to Twin

Tengo una hermana que no es mi gemela, sino que parece haber nacido incluso de otra madre. Bueno, en realidad su madre es igual a ella, o ella igual a mi madre, perdón, a su madre. La que viene de otro útero tal vez sea yo, así que si alguien sabe quien me parió que me avise para que así no hable de mi madre sino de la de ella.

Algo sobre mi madre

Aterricé en Antofagasta, mi ciudad natal. Tomé un taxi y pagué al chofer con los dólares que me quedaron del viaje.

Llegué a casa de mis padres y me recibió la Carmen quien se apuró en desarmar mis maletas y lavar mi ropa sucia luego de prepararme una ensalada de frutas.

"Típico el regaloneo de la casa de mis padres - desde que no vivo acá"- pensé.

En eso aparece mi madre, luciendo un vestido de gala y un rostro empañado por la tragedia. Se notaba que había llorado; sus ojos estaban hinchados, su piel tenía marcas rojizas y sus ojos estaban cubiertos por un velo de espesas lágrimas. Le pregunto qué pasa y comienza con la letanía de siempre: "Es que tu padre sale en una foto conversando con una mujer y no lo puedo soportar. Este hombre anda en algo, ¡estoy segura!".

Miro la foto y en realidad no concuerdo con su apreciación. Mi padre se ve feliz, rodeado de amigos, así como siempre he querido verlo. Ya no quiero más de eso, así que sin pronunciar la palabra la miro y pienso: otra victimización. La compadezco, me doy media vuelta y me voy.

En ese instante ella me detiene y dice que ha revisado todas las cajas de remedios que compré durante el viaje, que sin duda son más de las que yo recordaba. Me entrega un billete de mil dólares rescatado por Carmen en la lavadora, lo recibo, doy las gracias y antes de cruzar la puerta, me guardo el billete y le regalo los remedios como souvenir de mi travesía. Ella los necesita más que yo porque son para el alma.

martes, marzo 08, 2005

Oligoparásitos

Lucía esplendorosa con aquella falda caminando como gacela. Cada cierto tiempo debía detenerme a rascar mis piernas para calmar una extraña picazón.

Ya en la esquina decido inspeccionar la dolencia y como padezco de miopía y astigmatismo, me acerco a cinco centímetros del objetivo, achino los ojos para deformar el globo ocular y así corregir en algún mínimo grado mi defecto de visión.

Logro enfocar y ver de cerca la cuenca de los folículos pilosos de mis piernas, epicentros de esta extraña sensación. Creí que todo se debía al florecimiento de mis poros ennegrecidos con su contenido: una milímetrica masa del diámetro de un pelo.

El síntoma parecía claro: La depilación estaba caducando y comenzaba la fase de crecimiento capilar, que se extendería por unos cinco días antes de volver a someter los pelos a los tirones de cera.

Caminé un par de cuadras mientras la picazón continuaba y se hacía cada vez más intensa. Repito la técnica para agudizar mi nimia visión y noto que los poros están levemente dilatados, como si los vellos encarnados fueran ahora más gruesos. "Qué extraño...". Sigo caminando.

Ahora la picazón es incontenible y sin agudizar mi capacidad visual y a pesar de la agitada velocidad de mi andar, noto en mis piernas una textura similar a várices amoratadas, con aberturas profundas y pelos gruesos, tal vez plumas, que vibraban dentro de los poros dilatados como potos de gallina.

"Esto es grave". Y sin más ni más, me siento en el suelo y comienzo a presionar el primer cráter. Era el más grueso y dilatado. Lo aprieto como quien intenta hacer explotar un forúnculo, pero comienza a asomarse un gusano pálido, como camarón en ebullición cuyo tamaño es algo más de un centímetro de diámetro.

Comienzo a sudar frío. Mis manos tiemblan y empiezo a apurar el trabajo de presión sobre los poros. Aún faltan alrededor de doscientos por evacuar y si no soy ágil en la operación, estos parásitos seguirán desarrollándose en mi dermis.

A medida que pasan los minutos voy extrayendo bichos más adultos. Es como si los segundos para ellos fueran años humanos. Cuando ya voy en el número veintitrés, observo que este ser tiene unas patas recogidas, negras y cubiertas de vellosidades. El numero veinticinco tiene ojos y un pico que se incrusta en mi piel al intentar extirparlo del poro donde se ha incubado. Ya el treinta está completamente formado, mide casi siete centímetros y al salir emite agudos gemidos mientras estira sus patas similares a las de un zancudo y extiende sus alas para iniciar su ciclo de vida fuera de la caverna.

Tengo paciencia y valor. No siento dolor. No veo sangre. Los poros transformados en túneles fueron cubiertos por una lámina de seda cuan capullos que cobijaron a estos seres.

Mis piernas se regeneran, el trauma -al comprender el bien mayor de dar vida- se suaviza. Los parásitos emprenden el vuelo y depositarán sus huevos en otras pieles que huelan a fértil y que permitan ser nido de seres desconocidos.

Oligoelementos

"Estoy cansada" - le dije. Pero ella miraba con los ojos blancos buscando la respuesta como quien intenta mirarse la nuca por dentro.

"Estoy muy cansada" - insistí. Y la respuesta ella la tenía en la punta de la lengua, pero aún no podía verbalizarla.

- "Estoy agobiada. ¿Qué me pasa?" - Volví a preguntar.

- "Te hacen falta Oligoelementos".

Baño inasible

Siempre me invaden unos deseos de orinar incontenibles cuando justo no queda más que resistirse a los impulsos que subconscientemente dominan mis esfínteres.

Era una de estas mismas veces, cuando me encontraba en el Oligomall de la capital a la que se accede sin pasaporte y donde convergen todos los seres que andan de paso, que buscan donde quedarse o que simplemente van a capear el calor gracias al aire acondicionado, elemento clave para subir las ventas en verano.

Yo no podía ver las vitrinas, ni la gente, nada... Sólo me importaba mi propósito de llegar al baño.

Por fin logro llegar, pero el acceso es un ascensor metálico de puerta giratoria. Gira cada un segundo y da dos vueltas. En una vuelta la puerta tiene el botón subir, el botón bajar, el botón abrir, el botón cerrar y el botón emergencia.

Medio segundo no es tiempo suficiente para descifrar los significados de cada uno, así que espero a que la puerta gire de nuevo y de nuevo para ir aprendiéndomelos y presionar el que me llevará al lugar que necesito. Sin embargo, al giro siguiente, la puerta cambia de apariencia y esta vez sus botones tienen íconos para representar damas o varones. ¡Esta sí es la puerta del baño!

Ya aprendí el ritmo de los giros, los turnos y ya estoy inteligiendo cual botón me llevará a donde quiero llegar. Lamentablemente, mi agilidad de movimientos se ve mermada por mis intensos deseos de orinar, si me muevo muy rápido ya será demasiado tarde... Trato de coordinar y casi como bailando un rap logro pulsar el botón "Damas" y entro al baño, pero al de hombres...

El hedor mezclado con el humo de cigarro y la larga espera por encontrar un lugar desocupado para mí, inquietan mi ánimo. Además la falsa caballerosidad de los presentes quienes insisten que esperen mientras tengo que respirar su mierda hacen que deba hacer extremo uso de la paciencia y del autocontrol. Miro por la ventana, ahí está el hospital. Enciendo un cigarro, y quemo la alfombra de mi abuela. Miro hacia el baño y durante la espera, éste ha viajado y no importa que el pasaporte no sea necesario porque ya no hay vuelta atrás, ni regreso.

Dientes de Choclo

Imagino que no servían para masticar, pero al mirarte se veían perfectos, enmarcados por tu sonrisa, ordenados y de un radiante color amarillo como los dientes de los choclos que compré en la feria del barrio este último domingo.

Sin embargo, aunque no sé bien para que servían más que para lucir una sonrisa perfecta, fue lamentable ver como los perdías uno a uno, de manera directamente proporcional a la cantidad de caracteres que enviabas o recibías en mensajes de texto en tu teléfono móvil.

Mientras chateas en tu vida, pierdes los dientes de choclo. Pero para eso estoy yo, para ir a la feria y llenar mi carro de nuevos y lustrosos dientes que te permitirán seguir escribiendo semana a semana sin dejar de lucir la sonrisa perfecta.

jueves, marzo 03, 2005

Oligopresentacion

Por fin he encontrado el lugar donde plasmar mis oligosueños y oligorealidades...