Cuba

"Estoy cansada" - le dije. Pero ella miraba con los ojos blancos buscando la respuesta como quien intenta mirarse la nuca por dentro. "Estoy muy cansada" - insistí. Y la respuesta ella la tenía en la punta de la lengua, pero aún no podía verbalizarla. - "Estoy agobiada. ¿Qué me pasa?" - Volví a preguntar. - "Te hacen falta Oligoelementos".

Anoche vi como, al recordar lo que no debo, comenzaba a temblar la ventana que estaba sobre nosotros.Late que se me sale por la boca y compite con mi bajoneada cabeza.
Acabo de ver un programa en CHV. Uno conducido por la Eva Gómez y cuya historia era representada por actores de cuestionable presupuesto. Pero eso da lo mismo.
Quería que lo nuestro fuera para siempre, de por vida. Pero en otros términos...
Es una lástima que el dinero termine siendo la tangibilización del sentido de justicia, sobre todo cuando de asuntos de familia se trata.
Porque las niñas merecen cuentos de hadas, sobre todo cuando son principitas bellas. Porque no existe respuesta para todo. Porque nadie tiene la razón absoluta. Porque hay distintos puntos de vista. Porque uno viene de una cultura y el otro de otra. Porque me enseñaron en un idioma y a otros en otro. Porque uno aspira a darle a ella lo mismo que tuvo, y yo no quiero darle menos que las oportunidades que yo tuve. Porque creyó estar seguro de lo que quería, cuando no era cierto. Porque creí en lo que quería. Porque era lo que yo quería. Porque cuando se es muy hijo, no se puede ser muy padre. Porque hay quienes usan las mentiras. Porque para que haya un manipulador, debe haber alguien que se deje manipular. Porque todo se paga en esta vida. Porque me espera algo mejor. Porque mi amor lo estaba sembrando en el cemento. Porque nunca me llevaron a ver a Ceratti. Porque me vaciaron mi hogar y me despojaron de palabras. Porque me vaciaron el corazón de lágrimas. Porque no me creyeron. Porque no me entendieron. Porque no me cuidaron. Porque nuestras diferencias fueron amenazas para él. Porque yo creía que esas diferencias eran oportunidades para los dos. Porque no me estaba marketeando. Porque soy presa fácil de la publicidad engañosa. Porque estaba ciega. Porque jamás pierdo las esperanzas. Porque tengo una hija maravillosa. Porque tengo grandes amigos. Porque no he dejado de trabajar nunca. Porque valoro mi vida. Porque antes que mi, está ella. Porque la amo. Porque no puedo olvidar.
Un corazón que latía en mi guata era la única tibieza que de a poco fue craquelando y derritiendo los fríos trozos de mi cuerpo.
Desde hace siete meses que me encuentro en un estado lúdico que jamás viví ni en mi más tierna infancia. Se trata de una desconocida, incipiente y fanática afición por una muñeca que me tiene trastornada.Tras perder el rumbo de mi vida y habiendo cumplido mis propósitos básicos, decidí cumplir el sueño de convertirme en princesa de alguien o tal vez de algo. Un sueño escondido que encontré hoy en la mañana cuando me trajeron el sobre lacrado a mi escritorio.

No me siento preparada para asumir un cargo creativo en un cementerio. Muchas gracias, pero no.
Fetuccinis tricolores envueltos en crema al champignon, toques de semillas de amapola, frutos del mar ahumados, tildes de aliños varios y el sabor de tu mano, han sido el gran plato gourmet de la estival temporada.

Podría empezar por el principio, pero eso ya pasó hace muchas cosas.


Es justo lo que anoche, entre burbujeantes copas comentábamos, mientras el chardonnay te duraba más que al resto.

Iba tranquilamente conduciendo mi citrola por la avenida Apoquindo, en dirección al poniente, cuando fui raudamente adelantada por un furioso conductor que regía su vehículo sólo por movimientos ortogonales bruscos, maniobrando de derecha a izquierda y viceversa, mientras esquivaba todo obstáculo en su camino a modo de slalom con el ceño fruncido, y el codo izquierdo apoyado en la ventana.Este post va dedicado a una persona que se dedica a hacer bromas tan pero tan desubicadas, que ni siquiera se da cuenta... Y pretendo entregarle al personaje en cuestión, un listado de pitanzas posibles de igual o similar calibre, para que no se desgaste pensando en la próxima:
Mientras caminaba por la calle y me abría paso hacia donde las cuatro esquinas se encuentran en un tierral, decidí conectarme a Google Earth para ver donde estaba. Sin duda, esa era la intersección donde vivía aquella mujer que, durante la Colonia, soñaba con mi trabajo y que yo, había salido a buscar.Como que últimamente me falta otra cabeza y me sobra un corazón.
Hace siete días ha aparecido un oligopsycho. Uno que espía desde la cuadra de enfrente, desde un piso tan alto como el mío y que me ve levantarme desnuda a preparar mi café en esta suerte de cocina americana que no deja nada para el resguardo, así como tampoco yo para la imaginación, cuando en los perímetros de mi hogar unifamiliar reina el calor en las mañanas de verano.
Una anciana miraba una radio de última generación, pero pequeña, exhibida en la góndola de un megamercado y decía: "Pensar que ahora vale la mitad de lo que me costó a mí en navidad. Pero en fin, dicen que así el la ley de la oferta y la demanda. Y no me arrepiento de haberla comprado, porque necesitaba mucho una nueva".
Existen decisiones que suponen acciones que se derivan de un análisis propio y único frente a la realidad donde nos situamos.

Maria Doré iba por la Kennedy rumbo al bar de siempre, rauda en su citrola. Los aditivos no habían sido más que otras veces y su criterio le había dado permiso para conducir.

Debo buscar un hábitat alternativo. ¿Alguien desea albergar a este pseudo ratón alado?


He regresado de mis vacaciones y, el largo viaje y las experiencias vividas, me han estimulado la creatividad y he puesto mi propio negocio.
Para estas vacaciones, escogí un destino -por decir lo menos- exótico. Compré pasajes con mis millas acumuladas y viajé en una escalonada ruta hasta Kirkoûk, Irak.
Google, es una de las 5 empresas de mayor crecimiento mundial y eso que Gates no daba ni un centavo de dólar de los Gigallones que tiene, por ella.
Pensé que lo había descubierto entre la multitud y lo estuve observando así, discretamente, mientras apoyado ahí me decía Ciao-Ciao y con su encanto me embrujaba. Fingí nunca haberlo visto, pero en realidad su honestidad pudo más que la mía.
Tras un espamódico ataque sin anunciar, sobrevino la negligente germana de urgencia, de una reconocida clínica, que casi me envió de vuelta a casa.
Mi vida ha tomado un curso muy complicado. Nunca imaginé que una vez que me graduara de la academia, el sacrificio sería tanto. El nivel del medio es extremadamente competitivo y no siempre la pasamos bien.

No sientas las cosas, puede ser una "frase-punto final".
Tanto en minutos como en segundos, se puede trazar la travesía entre el aeropuerto de Santiago y un oligobanco emplazado en el sector oriente de la capital.
Es muy extraño y difícil de dilucidar, cuándo se aprende a realizar ciertas acciones. Por ejemplo, la del desplazamiento.Se había desocupado un lugar justo frente a la raída puerta roja del edificio donde vivíamos. Pese a que aún me faltaba guardar una caja y, como la distancia no eran más de diez metros, decidí mover el auto justo hasta ese lugar para estacionar y hacer más fácil la tarea de la carga.
Mi antiguo marido nació en 1895, y me conoció cuando yo tenía apenas 14 años. Mi hermana de 18, que ya tenía permiso para ser cortejada, fue utilizada por él como palo blanco, para así distraer a mi padre y poder observar desde la sala, como yo ayudaba a mi madre a bordar los manteles, mientras Julia lo mareaba con historias absurdas de radionovelas.
Oliguaje significa Oligolenguaje, y consiste en una lengua alternativa que sólo algunos conocen y cuyos orígenes se debe a la sintaxis y sinapsis de una o varias palabras sin perder la etimología de cada una, las cuales se identifican parcial y fonéticamente. Son usadas en casos de emergencia, incapacidad de dicción, falta de tiempo o mente más rápida que la lengua.

He realizado mi boda. Una oligoboda muy romántica en la cual me casé con mi amigo lomógrafo tras mi llegada de Isla de Pascua.
Lástima que mi amigo esté enamorado de otra y de novio con ella, pero eso no importa, porque nos casamos en Bonaire, un lugar escondido, romántico, surfeable, buceable, secreto increíble e inolvidable; y la boda quedará allá, en el Caribe, pues no la trajimos para acá.
Con lo vivido allá basta. Mi Bonairino marido lo tenía todo planeado:
- Un maestro de ceremonias, muy similar a Tomás Cox, pero en versión nativa-cool-chic, quien tenía todo listo para nosotros desde que nos bajamos del helicóptero.
- Un salón 'Meet & Greet' en el aeropuerto.
- Traslados por tierra, aire y agua.
- Traslado a la oficina gubernamental para casoriors.
- Auto de lujors... Tipo Diosars...
- Certificado de bodars
- Ceremoniars (la boda en sí)
- 2 testigors
- Vestido de noviars
- Traje de noviors
- Un ramo de flores tropicales para la novia
- Un floripondio para la solapa del novio
-1 botella de champagne
- 1 torta de noviors para 4 personas (los novios y los testigos)
La llegada fue total. El helicóptero se acercó a tierra por entre los riscos y arrecifes hasta dejarnos en un yate que nos llevó por la ribera de la isla hasta un hotel muy pequeño donde nos esperaban sólo a nosotros.
Ahí entré a mi habitación de soltera y estaba todo listo. Lo único de lo que me preocupé fue de la depilación pierna entera. Lo demás estaba todo dado. Sin maquillaje ni peinado, más lo que la naturaleza me ha otorgado y sin más pretención que lucir los efectos de mi Bikram Yoga en el cutis, me incorporé en el vestido albo y sedoso que no pesaba en mi cuerpo y que se veía extraordinario con mis pies descalzos.
Me vino a buscar el organizador y me subió a un lujoso auto blanco donde estaba el novio, con un traje a rayas con levita, un Monoi en la solapa, una sonrisa extraordinaria y también los pies descalzos (por algo nos casamos).
Bajamos la capota, nos sentamos en los asientos y nos fuimos con el pelo y velo al viento hasta la oficina de la gobernación donde nos esperaban dos testigos que dijeron a todo que sí.
Yo dije "I do." Y ya estaba "done". En mi dedo índice derecho calzó perfecto la roca de acrílico de 35 kilates y como la boda quedó allá, me traje de souvenir la soltería, un oligoálbum de fotos a color, otro en blanco y negro y uno en versión lomo. Todo regalo del novio.
Ahora, sin mediar divorcio alguno, soy muy amiga de mi marido y de su novia y he cumplido el sueño de tanta boda-obsesiva-chilena-treinteañera... Y eso que no llevaba el vestido de novia ni en la cartera, ni en la maleta.
María I sentada en un sicótico café, esperaba a María Doré, que con mini falda y tacones nacarados llegó al lugar pegada a su celular. Apareció un corazón errante con su hija de intenso color azul y le regaló a María Doré un abrazo cálido que ella guardó en una cajita de cristal.
En el Bali Hai, los días que se celebran matrimonios en el salón VIP, regalan a los invitados especiales un cartón de lotería.
Buenas tardes, buenos calcetines y buenas noches.
Miraba por la ventana hacia afuera y veía la calle Mosqueto, frente al 683. Pasaba al cuarto del fondo, me asomaba por la ventana, y veía asomarse la calle de atrás, enmarcada por un bloque de concreto tiznado con partículas de polvo y smog acumulado a lo largo del tiempo.

Cuando el aparato mandibular, ese que alberga a la dentadura, cumple 25 años de funciones, es cuando comienzan los problemas.
Mi amiga lindos ojos, sonrisa perfecta, pelito corto, pinsha-discos, creativa, bloggera y yo, en un nominar a amigos, obtuvimos transformistas, transexuales, transantiagos, transmisores, transportadores, transgénicos, transadores, trastornados, trastocados, transplantados, transilvánicos, transitados, transfigurados, trabajadores, tránsfugas, tranquilizanteadictos, transcurridos, transferidos, transigentes, transpirados, traseros, trasnochados, traspasados, traviesos, trajinados, traicionados, traficantes y transitorios... Hasta ahí todo normal...
Si algo diáfano, cristalino, inmaculado, albo, nítido y luminoso, reluce frente a nuestros ojos, estamos frente a algo paradigmáticamente limpio.
Para recuperar la vida, debí viajar instantáneamente al medio oriente, en busca de la cepa madre de la fiebre aviar que logró matarme. Necesitaba inocularme una dosis de antídoto.

Tui Tui ha muerto. Y KoniTukio dice Atchukío - Atchukío, desde que contrajo la Fiebre Oligoaviar, en su último viaje a China.

18 de abril.
Dejó de salir agua del sapito, pero con la última lluvia, ésta no fue necesaria ya que los limpia- parabrisas lavaban los vidrios eficientemente con la torrentosa agua que caía.
Sabiendo que los camarones ayudan a la salud y que mueren al ser hervidos al igual que jaibas, centollas y langostas; y conociendo la faena de las pobres aves de consumo humano, del ganado y los peces de cultivo, pasaré los años que me quedan asida a un plato de ensalada verde.
Cuando en el norte de Chile llueve, la arena humedecida nutre de Hidrógeno y Oxígeno a las secas pero no yermas raíces ocultas y profundas del desierto, para luego cubrirse repentinamente de una alfombra florida. Y así como ocurre la floración en este árido paisaje, existe otro fenómeno menos conocido pero igual de sorprendente.
Ayer viniste a vernos y no hiciste nada. Te veías como una astronauta vestida así, entera de blanco. Los puños largos de tu camisa parecían alas que podías agitar, no como yo, que en cambio estaba petrificado por el pánico.
El verdadero Willy soy yo. Permitidme demostrarlo:
Disculpen la intromisión. Mi nombre es William Camargo, pero me dicen Willy. Willy Camargo.

Los nigiris son una preparación que se enmarca dentro del tradicional "Sushi", es decir, son bocados japones preparados en base a pescado crudo y arroz hervido.
Mis manos aún huelen a cebolla y me traen el recuerdo de esa tarde del último domingo, que no fue para nada cocinada.
La obsesión es evidente, no soporto más la invasión, las incesantes llamadas, los correos electrónicos, los mensajes, las súbitas visitas y apariciones donde sea que yo esté, más tus compulsivos posteos en ese blog del que no se escapó ni mi gato.
Puta. Eso me dijo el cura que quería llevarme en su camioneta Ford del año 50, cuando no me quise subir. Se fue alegando. Seguramente es loable salvar almas en la calle, sobre todo si se creía un padre Hurtado, claro que en versión
He podido ver por primera vez en mi vida, el Lago Llanquihue así, como un escenario completamente azul, en el cual, tres protagonistas se erguían como fieles escoltas que cuidaban mis pasos, a través de cada ventana.
Mi corazon es como esa gran manzana, lleno de calles sin nombre, con una estresada monotonía de dia y destellantes luces de noche.
Consuelo no la conoció, pero sin duda habrían tenido mucho en común si su gemela hubiera nacido. Tal vez dos eran demasiado para una casa tan pequeña, el frasco de Meleril no habría alcanzado a durar una semana, ni el pote de manjar un día.

Anoche no sé si dormía, pero creo haber soñado que me besaba.
Cuando se supone que el Demonio de Tasmania está erradicado de mi mente y de mi alma y ya no me queda más que un sentimiento lastimero hacia lo que fue, reaparecen con ímpetu y resonancia los estertores de la violencia contenida entre los pilares de ese loft.
Me quedé sola caminando esa tarde por las calles inexploradas de Knightbridge. Hablaba con mi amigo del alma por teléfono y al cortar, me encontré tomando un café en la calle con Falcon, el dueño del sofisticado restaurant pakistaní que estaba a la vuelta de la esquina. Acordamos una cita más tarde, pero en realidad no me interesaba. Sólo quería ser amable.

Mañana, a tierras cariocas -menos gélidas que éstas por estos días-, me llevaré el recuerdo de la película de fuego que nos acompañó aquella noche.

Aparte de roedores, hay otras lauchas que dentro de la fauna humana corresponden a una suerte de hilacha orgánica de dudosa composición que abundaba entre los dedos de los pies de mi hermana cuando estaba recién nacida.
Son parientes de las legañas, del cerumen, del piñén y de las pelusas de ombligo. Y todos ellos, componen una fauna de renegados seres que parecieran estar vivos, que generalmente son tabú e indecorosos.

Endulcé esta gris mañana con los chocolates que mi gran amigo me regaló anoche, cuando llegué triste a casa luego de haber tenido un día emocionalmente devastador.
Nenena era mi abuela, hoy sólo puedo escribir que siento mucho su partida. Más aún siento que la última vez que la vi haya sido hace 4 meses... Gracias por tus largos años de amor...
Cada vez que voy a la abandonada casa de mi abuela, descubro nuevos vericuetos y, despojada de todo temor, voy desplazándome por oscuros pasillos, abriendo puertas, bajando y subiendo escaleras que nunca supe que ahí estaban.



Aún no lo puedo creer. Me pasó una cajita que pintaba para ser un colaless, él único regalo al que estaba acostumbrada y que por cierto me encantaba recibir, pero esto era más compacto, sólido y un colaless en caja no es muy común...
El llora con sus ojos cerrados sin querer ver su nueva realidad. El gran Santiago se proyecta a través del ventanal y él imagina que eso no es real. ¡Cómo es posible! En un cerrar de ojos ha cambiado su entorno y aunque puede tocarla, no es ella y llora.

De los amores quedan cosas. Por ejemplo, del amor peruano aprendí a valorar la proteína de la clara del huevo y su importancia en el desarrollo muscular,así como también que las pasas ayudan a la vascularización antes de subirse al escenario para la competencia de fisicoculturistas y que su resultado son venas impactantes, hinchadas tanto como los músculos. Ah! Y si la dieta es hipocalórica, la baja de glicemia se contrapesa engullendo un tomate. Además conocí el algodón peruano y el pisco de alta graduación alcohólica que no deja caña.
Hay una Loca. Y yo soy una Oligoloca por habérmela bancado. En fin. Una mujer teñida de rubia, con atuendos estrafalarios recargados de encajes tan oscuros como su inexistente lucidez y como el alma de ese hombre que desata sus pasiones.
Rosadita... Así se ve. Inocua, cristalina, frágil en su delicado contenedor anguloso y estilizado. Sin embargo, la oligopoción que mezcla extractos fermentados de naranjas, con destilados de patata y zumos de bayas exóticas, puede tener resultados sorprendentes que se contraponen a tan naif apariencia. Sin duda, la Rosadita es mi preferida.
Anoche me visitó Duende. Y mientras yo corría por la calle viendo el desfile de marineros que se agolpaban en un porta aviones que despedía humos de colores, él me cubrió con frazadas para que no tuviera frío.
Las cumbres andinas se veían hermosas desde esa altitud. El cinturon atado a mi. Yo pegada al asiento sin querer ver la densa bruma sobre la superficie de la tierra.
Es verdad que en moto todo es más rápido. Puedo aseverarlo ahora que Coke Tukío me ha prestado la suya y he aprendido a manejarla.
Aunque te mostraras reacio e incrédulo, sabía que en algún momento se te derretiría la palta y finalmente aceptarías venir conmigo.
Por la verde pradera enmarcada entre cielo y cordillera, íbamos respirando los últimos estertores de calidez que brinda la naturaleza en sus iniciales días de otoño.
Típico que a las mujeres nos recriminan por inoperantes en materias tecnológicas, por poco duchas en temas mecánicos y por carentes de esfuerzo en asuntos de motricidad aplicada a aparatos. Yo no soy así. Me reconozco un poco más involucrada en estas cosas que el promedio de mis congéneres, sin embargo, algunas veces reconozco en mí algunas de esas características cuando menos me lo espero, sobre todo cuando he consumido algún tipo de aditivo que me hace perder la relación tamaño/peso, distancia/velocidad, sentido/dirección o secuencia/lógica.
El Jean Manuel me miró con sus ojos tristes la segunda mañana. Yo, -su madre- me iba a clases nuevamente y aunque cada vez que reconozco en él esa expresión de angustia me invade una gran pena, me puse firme y me concentré en mi meta -que como ya dije antes- la tengo clara. Además todo es por mi hijo y por nuestra felicidad.
Esta vez sí entramos, no como hace un mes atrás en que la nave, huérfana de ambiente, espantaba haciéndonos retornar al inevitable Clan.
Que bueno que me seleccionaron. Y que suerte que justo el día que postulé se me veían las piernas más largas. Tal vez por eso ahora puedo ser parte de la élite de nuevas alumnas para el FinePros Academy. En español: Academia de Putas Finas.
A G&G (Gaby y Gitano) más el monstruo Chávez Jr., les debo mi primera mudanza. Esa noche de marzo de 1999 en que subí mi cama, mi televisor, una bolsa con ropa, algunos libros, un hervidor de agua tipo comercial de Nescafé, un tazón que decía “Feliz Cumpleaños” y un vaso de cerveza con el logo de “Becker, para estar en otra, partí rumbo al Forestal con mis primeras llaves en mano.
Cuando tomo media botella de vino me pierdo historias. En fin, es bueno no beber, pero es mejor hacerlo sobre todo cuando uno está precisamente bebiendo. Ni antes ni después. Durante, es la mejor parte.
Ya comenté que tenía un doble, pero como ya no está de cuerpo presente, es que encarno ciertas duplicidades implícitas y al mismo tiempo evidentes.
Pedí helado de chocolate y como no me gustaba ningún otro sabor- y podían ser dos- pensé pedir el mismo para la segunda bola. ¿Pero no será musho aliar chocolate con chocolate? Decidí buscar otra alternativa,pero me cuesta decidir. Están todos los helados pálidos y escarchados. Sólo el de chocolate se ve cremoso, cálido y me abre el apetito.
¡Oh si! Mírate, justo llega un rayo de sol a tus ojos y puedo ver como si fueran ventanas lo que tienes por dentro. Es el mismo cielo, de un calipso turquesa, diáfano y pueril sin una sola nube.
Mi hermana estaba inundada de sus aires soberbios, catolicoides y moralistas. De nuevo me increpaba por algo que para mí era absurdo y que atentaba contra mis ideas del sentido de la vida.
Tengo una hermana que no es mi gemela, sino que parece haber nacido incluso de otra madre. Bueno, en realidad su madre es igual a ella, o ella igual a mi madre, perdón, a su madre. La que viene de otro útero tal vez sea yo, así que si alguien sabe quien me parió que me avise para que así no hable de mi madre sino de la de ella.
Aterricé en Antofagasta, mi ciudad natal. Tomé un taxi y pagué al chofer con los dólares que me quedaron del viaje.
Lucía esplendorosa con aquella falda caminando como gacela. Cada cierto tiempo debía detenerme a rascar mis piernas para calmar una extraña picazón.
"Estoy cansada" - le dije. Pero ella miraba con los ojos blancos buscando la respuesta como quien intenta mirarse la nuca por dentro.
Siempre me invaden unos deseos de orinar incontenibles cuando justo no queda más que resistirse a los impulsos que subconscientemente dominan mis esfínteres.
Imagino que no servían para masticar, pero al mirarte se veían perfectos, enmarcados por tu sonrisa, ordenados y de un radiante color amarillo como los dientes de los choclos que compré en la feria del barrio este último domingo.