Oligocotidianeidad
Es justo lo que anoche, entre burbujeantes copas comentábamos, mientras el chardonnay te duraba más que al resto.
Es exactamente lo que quería compartir en idéntica intensidad contigo, cuando aún no tenía tu cara en mis registros.
Es algo así como el pan con queso, tu deliciosa oligopasta de atún enchulada, el paseo con tu perro y todo lo que susurré en tu oído antes de dormirnos, incluyendo en el mix a la mejor de las películas: esa en que te gusta ser protagonista.
Es todo eso, más lo que intento pronunciar impedida por mi mayor pudor: el corsé de los sentimientos, ese mismo que tú, con tus enormes manos, poco a poco desabrochas.