"Estoy cansada" - le dije. Pero ella miraba con los ojos blancos buscando la respuesta como quien intenta mirarse la nuca por dentro. "Estoy muy cansada" - insistí. Y la respuesta ella la tenía en la punta de la lengua, pero aún no podía verbalizarla. - "Estoy agobiada. ¿Qué me pasa?" - Volví a preguntar. - "Te hacen falta Oligoelementos".

jueves, junio 30, 2005

Oligoregalo

Aún no lo puedo creer. Me pasó una cajita que pintaba para ser un colaless, él único regalo al que estaba acostumbrada y que por cierto me encantaba recibir, pero esto era más compacto, sólido y un colaless en caja no es muy común...

Lo miré incrédula y ansiosamente, rompí el papel y apareció una manzanita, esa misma que Forrest Gump confundía con una frutícola, pero en versión 2005. Lo primero que pensé fue evitar ese tipo de confusiones y, aunque no quería ilusionarme en vano, igual jugué con mi imaginación aunque fuera por un rato.

Sorprendentemente no estaba lejana a la realidad. Abrí el estuche y ahí estaba, perfecto, albo, suavecito, de líneas estilizadas, de perfecta y ergonómica usabilidad. Tenía escrito un "60" y una "G". ¡¡¡No lo podía creer!!!

Estoy asombrada. Un I-Pod como este, equivale a un frigorífico en casa con comida para toda la vida y mucha que no alcanzarás a probar.

Viene con la mitad de su capacidad cargadita de cosas especiales escogidas para mí como Dj Shadow, Dj Krush, Sneaker pimps ,Portishead, Leftfield, Massive attack, Dj Cam, Novastar, The Roots, Kid koala, The Herbaliser, Roots Manuva, Lamb, Fila Brazillia, Saul Williams, TTC, Mr. Scruff, Underworld y Amon Tobin.

Lo seguí intruseando y traía aún más: Tool, Cinematic Orchestra, Led Zeppelin, Pink Floyd, White Stripes, Faith no More, Johnny Cash, Queens of the stone age, John Coltrane, Stanley Turrentine, Deep Purple, Jimi Hendrix, The Mayfairs, Mugshot, Tom Waits, Moloko, Björk Radiohead, y Deftones.

Mis oligosueños, desde ayer, estarán musicalizados por Joanna Newsom, Lisa Germano, Tori Amos, Fiona Apple, Tortoise, Air Lamb Mandalay, James Hardway, Tangerine Dream, P. J., Harvey, Yonderboy, Zero7, Gus Gus, Sigur Rös, Goldfrapp, Deep Forest y aún no sé que más. ¡Me queda toda la vida para descubrirlo!

Esto es tan oportuno y equivalente al sopapo que le ragalamos a nuestros amigos en el día de su boda cuando tenían el baño tapado. Estaba un poco huérfana de música pero de pronto me cambia el escenario, me siento monopólica, oligárquica y musicalizada de día y de noche. Donde quiera que vaya, sintonizo la radio en la oligofrecuencia y de pronto invado los espacios con este regalo que es para compartir, limpiar mi alma, destapar mis sentidos y tirar la cadena.

miércoles, junio 29, 2005

Oligoamor

El llora con sus ojos cerrados sin querer ver su nueva realidad. El gran Santiago se proyecta a través del ventanal y él imagina que eso no es real. ¡Cómo es posible! En un cerrar de ojos ha cambiado su entorno y aunque puede tocarla, no es ella y llora.

La amargura de sembrar la ilusión, el dolor del abandono y la crudeza del desamor estrangulan su alma y necesita dejarse amar, así, con dolor porque es menos amargo.

Calmará sus noches con cantos, imaginará que su abuela lo vuelve a acurrucar y llorará al despertar y darse cuenta que su frenética búsqueda es un círculo sin fin.

La adicción compulsiva, la hembra permanente, la debilidad y la pena, lo tienen ahí yaciendo inmóvil y sólo despertando para dejarse amar.

martes, junio 28, 2005

Oligoputa III


Después del coffe break que sobrevino a la ponencia de la profesora, vinieron los comentarios, el intercambio de experiencias entre las alumnas y la inscripción para tomar la charla siguiente.

Me acerqué al cuaderno con el listado temático y comencé a leer las alternativas. Sin duda eran bastantes, pero aún sencillas: Como cruzar la pierna al subirse al auto, como acomodarse en un taxi, como ponerse y sacarse el casco de una moto, como conducirse en el propio carro...

Escogí la alternativa del taxi, que sin duda hoy por hoy es la más necesaria. Más adelante pensaré en tener auto propio, pero por el momento para acudir donde mi clientela lo haré por este medio.

Entré a la charla y lo que aprendí fue bastante obvio. Por ejemplo, es muy distinto si se llama a un radio taxi o si se para un taxi en la esquina, lo importante es que hay que mantener el nivel y la compostura SIEMPRE.

Quise aplicar lo aprendido enseguida. Por eso, en cuanto tuve una llamada partí con la uña destacada muy pulida y me dirigí con mis tacones hasta la próxima esquina con mi cabello muy largo, así como quería tenerlo hace tiempo, brillando con las luces de la Alameda que recortaban mi silueta en el marco del barrio cívico.

Mi falda estaba tan ajustada que no me permitía dar los elongados pasos de gacela al correr que se suponde debo aprender a dar, pero que dados casos como éste, se cambian por una elegante contoneada. Desaceleré el paso y comencé a desplazarme con un pie delante del otro, sobreponiendo una rodilla en el lugar de la otra y dirigiendo la punta de mis zapatos en posición "12" alternadamente con el mentón erguido.

LLegué al paradero y recordé que en realidad ese es el "lugar común", donde una nunca debe estar. Me restaría carácter de diva detener un taxi ahí. Por lo tanto, miré la esquina del frente, donde sí debo esperar, pero lamentablemente también está vetada para mí: ahí se ubica la competencia.

Una competencia bien lamentable, porque nadie les ha enseñado nada y corren con los mismos tacones que yo, con sus faldas tan cortas y ajustadas como la mía pero sus piernas no se coordinan, escapan de carabineros y se les van cayendo las monedas.

Corrían ocultándose de un foco que las perseguía y que a veces las alcanzaba. En esos momentos en que se iluminaban pude ver la cara de Dudú, llena de espanto y de vello facial. "que descuidada que está" -pensé.

Siguieron así, corriendo hasta perderse y alumbradas por un foco en este escenario urbano de glamour deprimente.

En eso apareció un taxi y junto con un corto azote de cadera a la vez que extendía mi brazo derecho con la uña brillosa, lo hago detenerse. Subí un tacón de plataforma al auto y enseguida el otro, cruzando las piernas mientras me acomodaba. Miré al taxista por el espejo retrovisor, y noté que observaba mis pantorrillas tal como lo hacía Arjona mientras a una despechada le rodaba una lágrima negra mejilla abajo.

"Al Galaxy Center por favor"- le dije.
"Eso le va a salir como luquita desde acá mijita" -me dijo.
"El pago es mi problema y el suyo es llevarme a donde le pido" - respondí.

Estábamos llegando a destino, cuando en eso comienza a sonar mi celular. Dentro de mi carterita de piel tenía tantas cosas que tuve que vaciarla para alcanzar a contestar.

- Aloóoo???
- Aló dulce???
- Sí, habla ella. ¿Quién es?
- No me conoce, pero la iba a estar esperando en mi condominio acá en El Forestal.
- Mmmm.... Ah... ¿En el Galaxy?
- Si claro... Pero no estoy ahí. Salí de compras y estoy con unos amigos. ¿Puedes venir para acá?
- Sí, por supuesto. Deme la dirección.

No tenía idea donde puta era eso. Pero el taxista sabía llegar y me hizo saber a mi lo caro que sería esta nueva carrera sumada a la luca de la anterior.

-Uuuuhhh.... Le va a salir como 6 luquitas, pero ¿sabe que? Yo tenía que ir igual para allá así que si me acompaña a hacer mi trámite que es rapidito y por ahí mismito, nos vamos a medias y le dejo todo en tres.

Asentí. No me quedaba otra. La plata es un bien escaso y si andaba de práctica, no me iba a poner exquisita tampoco...

El hombre aceleró, tomó Vicuña Mackenna y condujo por ahí un buen rato.

"No se me duerma mijita"-dijo

. Salté y desperté. La diva se me había dio a las pailas, iba con la cara pegada al vidrio, el rouge corrido, mezclado con baba y pegado tanto en el vidrio como en mi frente.

Me incorporé rápidamente, y noté que estábamos deteniéndonos y el chofer abría su ventana.

Ufff... Se me venía heavy el cliente si es que habíamos llegado. No me gustaba para nada la ondita... Yo creo que las casas eran más chicas que la mía porque la gente prefería estar sentada en la vereda.

"Hey Fra-Fra! Psss...."- dijo el taxista mientras hacía un rápido cambio de luces.

Se acercó un tipo medio flacuchento y le pasó un papelito doblado a mi chofer quien aceleró y salió de Legua York.

"Ahora sí po mijita, doblamos por acá y estamos a dos cuadras de la casa de su amigo y... ¿sabe qué? Si hicimos el trato de pagar a medias no me haga sentir chofer y pásese pa delantito po".

Me pasé por entre medio de los dos asientos y me senté como copiloto. En la luz roja el tipo saca un lápiz bic del cenicero, me lo pasa y extiende el papel con cocaína sobre mi falda.

- Péguese un jalecito.
- Mmm, es que yo no le hago...
- Ya pue que me enojo y la dejo botá aca...
- Ok.

Simulé jalar poniendo el lapiz por fuera de mi nariz y aspirando con fuerza y fingido placer.

- Ya mijita, ahora mándese un traguito...

Me pasó una petaca de pisco de 33 que me llevé a la boca.

"Estas dos cosas son como calzón y poto... venga pa acá po mijita"- Me dijo, mientras metía su mano entre mis piernas...

No iba a venderme por tres lucas ni por seis, así que sin haber llegado a destino y sin saber donde estaba, me bajé y corrí por debajo de la línea 5 del metro.

Paró un auto, conducía un sacerdote y me dijo: "¿Para donde va mijita?. Yo la llevaré por el buen camino y que nuestro señor nos llene de gozo..."

viernes, junio 24, 2005

Oligopolíglota

Me rindo ante Morfeo y Dionisio a la vez: Soy políglota.

Oligoamores y su legado

De los amores quedan cosas. Por ejemplo, del amor peruano aprendí a valorar la proteína de la clara del huevo y su importancia en el desarrollo muscular,así como también que las pasas ayudan a la vascularización antes de subirse al escenario para la competencia de fisicoculturistas y que su resultado son venas impactantes, hinchadas tanto como los músculos. Ah! Y si la dieta es hipocalórica, la baja de glicemia se contrapesa engullendo un tomate. Además conocí el algodón peruano y el pisco de alta graduación alcohólica que no deja caña.

Del abogado aprendí que era muy niña todavía, que el Gato Viudo me quedaba grande, que mientras yo le regalaba una tarjetita pequeña hecha a mano con amor, él esperaba un condón. Aprendí algo de derecho romano y del código civil, herramientas útiles para más adelante.

Del estudiante de ingenieria civil, aprendí el valor por la familia, de tuercas, de fútbol, de sexo y del amor. Conocí a Rage Against The Machine y aprendí a pelar forro en un Renault Fuego.

Del chico de la batuta, aprendí que es muy dificil competir con una Ex, conocí a Mr. Bungle y experimenté la adrenalina que se produce al tirarse cerro abajo en un jeep botando todo a nuestro paso.

Del escultor aprendí a hacer arroz graneado picando verduritas y usando el tostador. Aprendí que con un fierro botado en la calle se puede hacer una obra de arte y que tirando los deshechos orgánicos de la cocina a la tierra del árbol limonero, se puede obtener el mejor pisco sour al usar esos limones.

Del actor famoso aprendí el valor del ser consecuente con las vocaciones. Conocí lo que es un refrigerador 100% pelado y alimentarse sólo con batidos proteicos, las lámparas Mathmos y el sushi. Viví lo que es andar con un famoso firmando autógrafos y caché que mi mamá no ve tele porque no lo reconoció pese a que estuvo con él conversando en el living de la casa.

Del comunicador radial aprendí que la soberbia empaña las apreciaciones, sé que te pueden agarrar a besos fuera de la radio en el primer encuentro y que luego de eso, te pueden quitar el saludo.

Del otro actor aprendí algo acerca de drogas y que la cocaína no es lo mío. Sí viví la intensidad, el asedio y saboreé su pollo Thai con palitos un día que me consolaba y me prestaba plata porque me habían robado la chequera en mi trabajo.

Del cubano aprendí salsa, conocí la ropa vieja y un café muy intenso. Conocí la mayor mentira hasta entonces experimentada cuando descubrí que tenía una mujer que estaba además embarazada.

Del brasilero aprendí el valor de la amistad. Me rescató cuando un afroamericano me echó a la calle y lo acompañé a firmar a los tribunales de justicia de Sao Paulo donde estuvo preso por una redada que se hizo entre traficantes de maconha. Por supuesto, a él lo encarcelaron "por error".

Del bombero aprendí el valor de la lealtad, conocí todas las claves de los llamados, lo que es un BackDraft, jergas de radioaficionados y por sobre todo, el aprendizaje mayor fue que jamás hay que hacer sufrir a nadie.

Del vecino aprendí que jamás hay que meterse con un vecino.

Del gringo aprendí que prefieren a las indonesas por sobre a las latinas.

Con el chico que trabajaba en RRHH, descubrí que detesto que los hombres que usan el mismo par de zapatos para todo. Es decir, tanto para ir a la oficina, a un bar, a bailar y chapotear en las olas. Además que el machismo no es lo mío y menos los amigotes ebrios que te llaman para consolarlo a las 4 de la mañana porque te extraña...

De mi amigo conocido por internet, supe que es posible entablar amistades largoplacistas pese a la virtualidad del medio que en cualquier momento se torna real.

Con el neozelandés conocí los billetes plásticos de Nueva Zelanda antes de que aparecieran los chilenos de dos lucas. Me explicó de las especies marinas, del clima y de las similitudes con Chile. Además conocí el sitio web de la armada neozelandesa que es su pasión y me dijo que existe agua mineral de dos tipos: sparkling y non sparkling...

Del periodista aprendí que por sobre todo en la vida hay que ser uno mismo, libre y coherente.

Y de todos, finalmente, aprendí de mi...

Loca

Hay una Loca. Y yo soy una Oligoloca por habérmela bancado. En fin. Una mujer teñida de rubia, con atuendos estrafalarios recargados de encajes tan oscuros como su inexistente lucidez y como el alma de ese hombre que desata sus pasiones.

Esa loca, que prefiere verlo muerto atado a su cama, que lo conoce tanto al punto de vomitar carcajadas de loca y que no tiene nada más que lo mismo que el tiene para sí. Locuras compartidas, perversiones en silenciosa complicidad y permanencia.

Fue bueno escapar de eso.

Oligopoción

Rosadita... Así se ve. Inocua, cristalina, frágil en su delicado contenedor anguloso y estilizado. Sin embargo, la oligopoción que mezcla extractos fermentados de naranjas, con destilados de patata y zumos de bayas exóticas, puede tener resultados sorprendentes que se contraponen a tan naif apariencia. Sin duda, la Rosadita es mi preferida.

Duende

Anoche me visitó Duende. Y mientras yo corría por la calle viendo el desfile de marineros que se agolpaban en un porta aviones que despedía humos de colores, él me cubrió con frazadas para que no tuviera frío.

Luego seguí corriendo y, al querer entrar al aeropuerto, me estrellé contra la alba puerta del bus que iba partiendo a su destino lleno de pasajeros. Al chofer no le importó, a mi tampoco y qué bien, porque Duende estaba apagando las luces y el fuego.

Del aeropuerto me fui a la cabaña de mi amiga surfista. Era increíble. Estaba llena de tablas de surf por todos lados, flores, aromas y colores. Ella tuvo que salir y yo me quedé pasando la aspiradora, mientras Duende guardaba la comida.

Luego, horas más tarde, cuando reinaba la calma y en mí quedaban impregnados sus besos, me sumí desnuda en un sueño profundo, y Duende -en silencio- desaparecía.